Una frontera, miles de jóvenes en movimiento, grupos cerrados de mensajería y una convocatoria capaz de trasladar una narrativa digital al mundo físico. Lo ocurrido en Ceuta no demuestra que alguien haya aplicado un «manual del KGB». Pero permite formular una pregunta incómoda: ¿han comprimido las redes sociales en días algunas de las funciones de influencia y desestabilización que Yuri Bezmenov describía como procesos de años?
El 30 de julio de 2026, miles de personas se desplazaban hacia Fnideq —Castillejos— desde diferentes lugares de Marruecos. Una columna llegó a extenderse durante los aproximadamente cinco kilómetros que separan el centro de la localidad de la frontera española. Llegaban andando, en motocicletas y en vehículos. Algunos grupos trataban de esquivar los controles policiales desplazándose por los márgenes de las carreteras o refugiándose en zonas boscosas. EFE, que se encontraba sobre el terreno, describió a la policía marroquí como desbordada y habló de un «efecto llamada» que continuaba multiplicándose. (efe.com)
Horas antes y durante la jornada, grupos numerosos convergieron sobre el perímetro fronterizo. EFE calificó uno de aquellos movimientos como una «acción aparentemente coordinada»: los participantes llegaban desde diferentes puntos, se desplazaban a pie, en motos y coches y se concentraban a pocos cientos de metros de la valla. La secuencia terminó trasladando la presión de las redes y las calles de Fnideq al propio espigón fronterizo. (efe.com)
El Ministerio del Interior español cifró después entre 1.500 y 2.000 las personas que habían llegado irregularmente a Ceuta durante los diez días anteriores y anunció junto a Marruecos un refuerzo de la coordinación para afrontar la crisis. El propio Ministerio sostuvo además que redes de tráfico de personas estaban «instrumentalizando» una reciente resolución judicial para fomentar los movimientos migratorios. (EFE). (efe.com)
Pero para comprender lo ocurrido quizá no sea suficiente estudiar cuántas personas cruzaron la frontera.
Hay que estudiar también qué hizo que tantas decidieran dirigirse hacia ella al mismo tiempo.
Y ahí es donde una teoría formulada hace más de cuarenta años proporciona un inesperado instrumento de análisis.
Yuri Bezmenov: cambiar primero la percepción
Yuri Bezmenov fue un desertor soviético que había trabajado para la agencia Novosti. En 1984 publicó bajo el nombre Tomas Schuman Love Letter to America, obra alrededor de la cual desarrolló su conocida interpretación de la subversión ideológica.
El material utilizado para este análisis (una presentación posterior basada expresamente en aquella obra) resume la subversión como el proceso de cambiar la percepción de la realidad en la mente de una población. También atribuye a la etapa de Bezmenov en Novosti tareas como preparar propaganda para introducirla en medios extranjeros y crear «esferas de influencia».
Fuente de marco conceptual: The Subversion Process – Yuri Bezmenov (KGB Staff) Model, presentación basada en Yuri Bezmenov/Tomas Schuman, Love Letter to America (1984).
Su esquema más conocido divide el proceso en cuatro grandes etapas:
DESMORALIZACIÓN → DESESTABILIZACIÓN → CRISIS → NORMALIZACIÓN
En el modelo, la desmoralización actúa sobre las ideas, la estructura institucional y la vida de la sociedad; posteriormente llega una fase de desestabilización, una crisis relativamente breve y, finalmente, la consolidación del nuevo equilibrio mediante la denominada normalización.

Figura 1. El proceso de subversión según Bezmenov: desmoralización, desestabilización, crisis y normalización.
Conviene introducir inmediatamente una cautela.
Monitor Disinfo no sostiene que Marruecos, una red migratoria, un servicio de inteligencia o cualquier otro actor haya seguido el modelo de Bezmenov. La similitud entre comportamientos jamás constituye una prueba de atribución.
Bezmenov será utilizado aquí como una heurística: una plantilla histórica contra la que comparar fenómenos contemporáneos.
La existencia de las llamadas medidas activas soviéticas sí está ampliamente documentada al margen de Bezmenov. Documentación estadounidense desclasificada de los años ochenta describe entre ellas la utilización de grupos pantalla, agentes de influencia, manipulación de medios, falsificaciones y colocación de historias en medios extranjeros ocultando la intervención de Moscú. Un memorando de 1983 distinguía expresamente esas operaciones encubiertas de la propaganda soviética abierta. (CIA Reading Room; Office of the Historian, US Department of State).
El interés de Bezmenov para Ceuta no reside, por tanto, en buscar soviéticos donde no los hay.
Reside en otra cuestión:
¿qué ocurre cuando la modificación de una percepción es capaz de desencadenar una conducta colectiva?
Antes de atravesar una frontera hay que creer que puede atravesarse
Una frontera es una infraestructura física. Vallas. Espigones. Cámaras. Patrullas. Controles. Pero también contiene un componente intangible: la expectativa de que intentar atravesarla no funcionará.
Su efecto disuasorio depende parcialmente de esa percepción.
Por ello, antes de producir una concentración física puede resultar determinante una transformación cognitiva:
«La frontera no puede cruzarse»
se convierte en:
«Otros lo están consiguiendo»
después en:
«Si vamos muchos, podemos conseguirlo»
y finalmente en:
«Hay que ir ahora».
Éste es probablemente uno de los puntos donde el caso de Ceuta resulta más interesante desde la perspectiva de las operaciones de información. No es necesario inventar una vulnerabilidad.
Puede bastar con detectar una oportunidad real, comunicarla, amplificar su percepción y sincronizar a quienes quieren explotarla.
Una vulnerabilidad jurídica no es una causa, pero puede convertirse en una oportunidad narrativa
El 8 de julio, semanas antes de la crisis, se conoció una sentencia del Tribunal Supremo según la cual el régimen especial de «rechazo en frontera» previsto para Ceuta y Melilla no puede aplicarse automáticamente a quienes son interceptados en el mar tratando de alcanzar las ciudades a nado. En esos casos procede el procedimiento ordinario de devolución contemplado en el artículo 58.3 de la Ley de Extranjería. (EFE). (efe.com)
La sentencia no provocó por sí misma la movilización. Establecer esa causalidad sin evidencia sería metodológicamente incorrecto.
Pero el 30 de julio el Ministerio del Interior sostuvo públicamente que las redes de tráfico estaban «instrumentalizando» la resolución judicial para fomentar los flujos hacia Ceuta. (efe.com)
La distinción importa. Una operación de influencia eficiente no necesita necesariamente fabricar el acontecimiento que explota. Puede encontrarlo. Una sentencia. Una protesta. Una crisis económica. Una imagen. Una entrada anterior que haya tenido éxito. Una debilidad temporal del dispositivo.
La oportunidad preexiste. La información la convierte en comportamiento.
De la conversación a la coordinación
El 29 de julio, un día antes de la gran concentración, EFE describía ya cómo continuaba en redes sociales la movilización destinada a organizar nuevos intentos de entrada.
La parte más relevante de aquella información no era el número de participantes. Era el procedimiento.
Ahmed Biyuzan, reportero que sigue desde hace años los movimientos migratorios en la zona, explicó a EFE que las entradas masivas suelen prepararse mediante incitación y movilización en grupos cerrados de aplicaciones de mensajería. En esos espacios, según relató, se coordina el momento de la acción y se discuten diferentes escenarios para atravesar la frontera. El objetivo consiste en reunir suficientes participantes para desbordar la capacidad de las fuerzas desplegadas. (EFE). (efe.com)
Este elemento cambia profundamente la naturaleza de la comunicación. Una red social ya no sirve únicamente para transmitir un mensaje. Puede servir simultáneamente para:

Figura 2. Funciones simultáneas de las plataformas digitales en la difusión, movilización y coordinación de acciones colectivas.
En la época de Bezmenov podían necesitarse actores distintos para cada función.
Una organización difundía propaganda. Otra movilizaba. Un intermediario reclutaba. Un coordinador organizaba. Un medio publicaba las consecuencias.
Una plataforma contemporánea permite que buena parte de esas funciones convivan dentro del mismo ecosistema.
Ahí se produce la primera gran diferencia entre la Guerra Fría y la era digital:
Internet no ha inventado la subversión. Ha reducido radicalmente sus costes de coordinación.
Bezmenov frente a Ceuta: similitudes funcionales, no atribución
La comparación permite construir una matriz sencilla:
| Modelo histórico | Observable en Ceuta | Valor analítico |
| Modificación de percepciones | La posibilidad de que una entrada previamente considerada difícil empiece a percibirse como alcanzable mediante concentración numérica | Paralelismo funcional relevante |
| Explotación de vulnerabilidades | Uso narrativo de oportunidades reales, movimientos anteriores, rutas marítimas y contexto jurídico | Compatible |
| Agentes/amplificadores | Administradores, reclutadores, usuarios y prescriptores capaces de trasladar convocatorias entre comunidades | Observable a nivel conductual |
| Movilización colectiva | Concentración de miles de personas en Fnideq y desplazamiento sincronizado hacia la frontera | Observable |
| Desestabilización | Saturación operativa, presión humanitaria, alteración de la actividad cotidiana y demanda de medidas extraordinarias | Efectos observables |
| Crisis | Episodio del 30 de julio y respuesta extraordinaria de autoridades españolas y marroquíes | Analogía descriptiva fuerte |
| Normalización | Consolidación de un nuevo orden político tras la crisis | No observada |
| Atribución estatal | Dirección de la operación por Marruecos, Argelia u otro Estado | No demostrada por la similitud del patrón |
La última fila es probablemente la más importante. Una TTP no identifica por sí misma a su autor. Dos actores distintos pueden emplear exactamente la misma técnica. Una red de tráfico. Un activista. Una organización política. Una empresa. Un servicio de inteligencia. Un grupo espontáneo que aprende por imitación.
Por eso confundir comportamiento con atribución es uno de los errores más peligrosos del análisis de operaciones de información.
Donde termina Bezmenov empieza DISARM
Tenemos hoy herramientas conceptuales bastante más precisas que las existentes en 1984. El framework DISARM describe comportamientos observables en operaciones de influencia sin exigir que el analista conozca inicialmente quién está detrás.
Y una de sus tácticas resulta especialmente útil para estudiar Ceuta:
TA10 — Drive Offline Activity
DISARM la define como el traslado de una campaña del entorno online al mundo físico, incluyendo llamadas a la acción, organización de eventos y apoyo logístico para que los usuarios participen presencialmente. (DISARM — TA10).
No significa que todo lo ocurrido en Ceuta constituya automáticamente una operación FIMI.
Pero sí proporciona una descripción funcional extraordinariamente útil:

Figura 3. Traslado de una campaña del entorno digital al mundo físico mediante llamadas a la acción, coordinación y apoyo logístico.
Y después ocurre algo todavía más interesante. El proceso vuelve a empezar.
Online → offline → online
Las imágenes de los primeros jóvenes que consiguen llegar a Ceuta proporcionan material a quienes siguen considerando la ruta viable. La llegada física produce fotografías y vídeos. Las fotografías producen conversación. La conversación produce nuevas expectativas. Las nuevas expectativas pueden generar nuevos desplazamientos.
El resultado es un circuito:

Figura 4. Circuito de retroalimentación entre la movilización digital, la acción física y la generación de nuevos contenidos y expectativas en línea.
Esta estructura circular ayuda a entender por qué medir únicamente cuántas personas atravesaron finalmente la frontera puede llevar a conclusiones equivocadas.
Una movilización puede fracasar tácticamente y, sin embargo, producir información útil para la siguiente.
Una frontera también puede ser sometida a un «stress test»
Ésta debe formularse como hipótesis analítica, no como hecho probado.
Cada intento permite observar parcialmente:
- cuánto tarda en reaccionar España;
- dónde concentra efectivos;
- qué rutas consigue bloquear Marruecos;
- qué accesos permanecen disponibles;
- qué volumen de personas puede gestionar el dispositivo;
- qué mensajes movilizan mejor;
- qué contenidos generan mayor interacción;
- qué canales sobreviven a la intervención policial;
- y qué alternativas comienzan a utilizar los participantes.
Desde esa perspectiva, una movilización frustrada podría proporcionar aprendizaje operacional.
DISARM incorpora precisamente una fase denominada TA12 — Assess Effectiveness: evaluar el resultado de una acción para incorporarlo a la planificación futura. Entre sus técnicas aparecen la medición de cambios de comportamiento, alcance de mensajes e interacción en redes.
No tenemos evidencia pública para afirmar que existiera un actor central realizando deliberadamente esa evaluación en Ceuta.
Pero la pregunta de inteligencia es legítima: ¿qué aprende una red después de cada intento?
Y, todavía más importante: ¿vemos después cambios compatibles con ese aprendizaje?
La respuesta empieza a aparecer cuando observamos qué ocurrió después del 30 de julio.
La red se desplaza, pero no desaparece
El 8 de agosto, una investigación de Golden Owl recogida por El País concluyó que la actividad de reclutamiento había disminuido en visibilidad, pero continuaba operativa.
Cinco grandes grupos de Facebook que conjuntamente superaban los 200.000 miembros dejaron de operar, probablemente como consecuencia de la presión policial, pero parte de la actividad se desplazó hacia espacios de apariencia más inocua: grupos de empleo, comunidades juveniles y páginas cuyo propósito declarado no era migratorio.
La investigación identificó además una arquitectura en dos capas: una fachada pública en Facebook y espacios cerrados en WhatsApp accesibles mediante invitación. También detectó nuevas convocatorias y un creciente desplazamiento del interés hacia Melilla y Nador. (El País, 8 de agosto). (elpais.com)
La frase utilizada por los investigadores resume bien el problema: la red habría sido desplazada, pero no desmantelada.
Ese comportamiento encuentra un paralelismo todavía más preciso en DISARM que en Bezmenov.
La táctica TA11 — Persist in the Information Environment describe las medidas destinadas a mantener una operación activa, evitar su eliminación y variar activos o plataformas para dificultar su detección. Entre las técnicas recogidas figura expresamente la coordinación mediante redes cifradas o cerradas y la mezcla de contenidos legítimos con materiales relacionados con la operación.
Aquí aparece una conclusión operativa importante:
Cerrar un grupo no equivale a destruir una red.
Y una segunda, quizá más incómoda:
Cuanto mayor sea la presión sobre los espacios visibles, mayor puede ser el incentivo para migrar hacia comunidades legítimas y canales privados.
El fenómeno no empieza ni termina en Marruecos
Esta consideración es esencial. Una lectura simplista convertiría a los jóvenes que intentaron alcanzar Ceuta en meros objetos manipulados. La realidad es más compleja.
Las propias informaciones recogidas en Marruecos mostraron un profundo malestar social alrededor de las imágenes de menores y jóvenes que consideraban llegar a España una victoria. Muchos comentarios vinculaban esas escenas con la falta de expectativas y oportunidades en su país. (efe.com)
Una operación de influencia no necesita crear ese descontento para explotarlo. Pero tampoco debemos cometer el error inverso de atribuir a manipulación externa comportamientos que también poseen causas sociales, económicas y personales reales.
Éste es uno de los principios básicos para analizar la manipulación informativa: la existencia de una campaña no convierte en falsa la vulnerabilidad que explota.
De hecho, las narrativas más eficaces suelen apoyarse precisamente sobre fragmentos de realidad.
Ceuta entra en fase de crisis
El modelo de Bezmenov habla de una fase de crisis después de la desestabilización.
No debemos equiparar mecánicamente ambas situaciones, pero el 30 de julio sí se produjeron efectos que permiten emplear el concepto como categoría descriptiva.
La presión sobre Ceuta afectó al funcionamiento ordinario de la ciudad. Bares, comercios, supermercados y restaurantes decidieron cerrar ante la situación. (EFE). (efe.com)
La Junta de Portavoces de la Asamblea de Ceuta llegó a solicitar el cierre de la frontera con Marruecos. (EFE). (efe.com)
El presidente de la ciudad reclamó la declaración de emergencia nacional y la creación de un mando único, mientras el Gobierno central reforzaba recursos y coordinación. (efe.com)
La información había generado comportamiento. El comportamiento había generado presión física. Y la presión física había producido efectos políticos, institucionales, humanitarios, económicos e informativos.
Ahí está probablemente la lección más importante del episodio. La desinformación y la influencia no son únicamente problemas relacionados con la verdad o falsedad de un contenido. Pueden convertirse en problemas de seguridad física.
Y la crisis vuelve a alimentar el espacio informativo
El circuito tampoco terminó cuando disminuyó la presión sobre la frontera.
Datos del sistema FARO publicados por la Cadena SER muestran que los mensajes de odio detectados en redes pasaron de aproximadamente 1.800 el día anterior a la entrada a 6.500 el día posterior. Entre el 30 de julio y el 9 de agosto se contabilizaron 35.500 publicaciones de este tipo en Facebook, Instagram, TikTok, YouTube y X. (Cadena SER). (cadenaser.com)
No existe base para atribuir automáticamente esos mensajes a la misma red que movilizó hacia Ceuta. Pero constituyen otro efecto fundamental del acontecimiento:
- la acción offline genera un nuevo ecosistema online susceptible de explotación por actores diferentes y con objetivos diferentes.
- Una operación puede buscar que alguien vaya a la frontera.
- Otra puede utilizar después las imágenes para generar miedo.
- Otra para atacar al Gobierno.
- Otra para atacar a Marruecos.
- Otra para polarizar alrededor de la inmigración.
- Otra para culpar a un tercer Estado.
El acontecimiento es único. Las operaciones narrativas que pueden construirse sobre él son múltiples.
La segunda batalla: explicar quién estuvo detrás
Éste es otro aspecto que Monitor Disinfo ha venido analizando. Después de una crisis no sólo comienza la batalla por controlar sus consecuencias. Empieza también la batalla por atribuir responsabilidades.
En nuestra investigación «De un prefijo telefónico a una “confirmación española”: anatomía del blanqueo de una narrativa contra Argelia» reconstruimos cómo un indicio —la presencia del prefijo telefónico argelino +213— pudo evolucionar a través de diferentes intermediarios hasta adquirir la apariencia de una atribución técnicamente respaldada desde España.
La secuencia resulta relevante porque muestra que existen dos niveles diferentes de confrontación:
1. Lo que ocurre.
y
2. Lo que conseguimos que los demás crean que ocurrió.
El análisis de operaciones de información debe mantener ambas capas separadas. Un prefijo telefónico constituye un indicador. No constituye por sí mismo una atribución.
Una coincidencia doctrinal constituye un paralelismo. No constituye por sí misma una atribución.
Una red coordinada constituye un comportamiento. No demuestra por sí misma quién la dirige.
Perder estas diferencias convierte el análisis en otra herramienta de la propia confrontación informativa.
¿Y Marruecos?
Existe una pregunta inevitable. Durante la crisis, Marruecos terminó intensificando los controles en carreteras próximas a Fnideq para impedir que nuevos grupos siguieran desplazándose hacia la frontera; EFE observó incluso cómo jóvenes trataban de evitar esos dispositivos ocultándose en zonas boscosas. (efe.com)
España destacó posteriormente la cooperación marroquí y ambos gobiernos acordaron reforzar la coordinación. (efe.com)
Eso obliga a plantear una cuestión de inteligencia legítima: si existía capacidad para dificultar posteriormente la concentración, ¿por qué la movilización alcanzó antes semejante dimensión?
La pregunta debe permanecer como pregunta. Podrían existir explicaciones operativas, de inteligencia, políticas, sociales o simplemente relacionadas con la velocidad con la que creció la movilización.
Sin evidencia adicional, transformar esa incógnita en una acusación contra el Estado marroquí sería sustituir análisis por especulación. Pero ignorar la incógnita tampoco sería análisis.
La fase que no aparece: normalización
Aquí es donde conviene no forzar a Bezmenov. Su cuarta etapa, la normalización, describe la consolidación de un nuevo orden después de la crisis. El material utilizado para reconstruir su modelo habla de reemplazar leyes y políticas, eliminar resistencias y consolidar una nueva estructura de poder.
Nada equivalente ha ocurrido en Ceuta. Por tanto: Ceuta no completa el modelo de Bezmenov. Y decirlo refuerza, no debilita, la comparación.
Lo que sí puede observarse es un fenómeno distinto: la normalización de la presión.
Si convocatorias, intentos, rumores, alertas y episodios fronterizos se convierten progresivamente en elementos recurrentes, existe el riesgo de que la excepcionalidad termine transformándose en paisaje.
El primer acontecimiento sorprende. El segundo alarma. El tercero empieza a parecer rutinario. Y la habituación también modifica la percepción de una sociedad. Pero no es la «normalización» de Bezmenov y no debe confundirse con ella.
De años a días
Aquí se encuentra probablemente la diferencia fundamental entre 1984 y 2026. Bezmenov imaginaba procesos largos. Influenciar instituciones. Introducir ideas. Construir organizaciones. Utilizar agentes de influencia. Modificar progresivamente percepciones. Esperar.
Las plataformas digitales han reducido radicalmente algunos de esos tiempos. Hoy puede construirse un circuito operacional mucho más rápido:

Figura 5. Compresión del ciclo operacional en la era digital: de la construcción narrativa y la movilización a la coordinación, la acción física, la medición y la adaptación.
No significa que cuarenta años de subversión ideológica puedan comprimirse literalmente en cuarenta y ocho horas. Sí significa algo diferente:
determinadas funciones que antiguamente requerían organizaciones, intermediarios, infraestructura propagandística y largos procesos de coordinación pueden realizarse ahora con mucha mayor velocidad, escala y descentralización.
Ceuta como frontera informacional
Monitor Disinfo ya advirtió anteriormente sobre el peligro de interpretar Ceuta y Melilla exclusivamente mediante marcos alarmistas, como la recurrente comparación con una futura «Marcha Verde». En «Ceuta y Melilla: entre la desinformación y la realidad geopolítica» señalábamos precisamente que escenarios especulativos pueden convertirse ellos mismos en material susceptible de instrumentalización.
Lo ocurrido en julio de 2026 añade ahora una nueva dimensión. La amenaza no tiene por qué presentarse como una columna dirigida por un Estado. Puede aparecer como una comunidad. Una convocatoria. Un vídeo. Un grupo de empleo. Un enlace a WhatsApp. Un rumor acerca de que «otros están pasando». Una fecha. Una hora. Una expectativa.
Y ésa es probablemente la mayor transformación del entorno contemporáneo. La frontera de Ceuta sigue teniendo vallas, cámaras, agentes y espigones. Pero sobre la frontera física existe ya otra frontera. Una frontera informacional. Y proteger la primera sin comprender la segunda será cada vez más difícil.
Lo que sabemos y lo que no sabemos
Sabemos que existieron movilizaciones digitales, que periodistas especializados describieron mecanismos de coordinación mediante grupos cerrados, que miles de personas se concentraron simultáneamente en Fnideq, que la presión terminó trasladándose físicamente a Ceuta y que parte del ecosistema de reclutamiento continuó activo después, adaptando sus canales y reduciendo su visibilidad. (efe.com)
No sabemos que quienes participaron fueran simplemente víctimas de manipulación ni que alguien estuviera conscientemente reproduciendo el modelo de Bezmenov.
Esa diferencia entre observable, inferencia y atribución debe mantenerse durante toda la investigación.
Porque estudiar operaciones de influencia exige algo paradójico: desconfiar de las explicaciones demasiado fáciles, incluso cuando confirman nuestras propias hipótesis.
Conclusión: nadie necesita haber leído a Bezmenov
Quizá la pregunta inicial estuviera mal formulada.No deberíamos preguntarnos:
«¿Aplicó alguien en Ceuta la teoría de subversión de Yuri Bezmenov?»
No tenemos evidencia para responder afirmativamente. La pregunta verdaderamente interesante es:
«¿Cuántas de las funciones que Bezmenov asociaba a la subversión pueden hoy emerger, deliberadamente o no, dentro de un ecosistema digital?»
Modificar percepciones. Explotar vulnerabilidades. Utilizar amplificadores. Movilizar colectivos. Transformar información en comportamiento. Provocar presión sobre instituciones. Aprender de la respuesta. Cambiar de canal cuando llega la represión. Persistir.
La respuesta que ofrece Ceuta resulta inquietante. Muchas. Y con una diferencia respecto a 1984: ahora pueden ejecutarse a una velocidad extraordinariamente mayor.
Por eso, lo verdaderamente preocupante de Ceuta quizá no sea que alguien haya leído a Bezmenov. Es que ya no hace falta haberlo leído para reproducir algunas de las dinámicas que describió. Una frontera puede contener una multitud. El desafío consiste en contener una expectativa antes de que esa expectativa se convierta en multitud.
Fuentes y lecturas recomendadas
- Yuri Bezmenov/Tomas Schuman, Love Letter to America (1984), Internet Archive.
- CIA Reading Room, documentación sobre Soviet Active Measures.
- U.S. Department of State, Soviet Active Measures, octubre de 1983.
- EFE, «Los intentos de cientos jóvenes de alcanzar Ceuta conmocionan a Marruecos».
- EFE, «Una columna de 5 kilómetros formada por miles de personas sigue aguardando ante la frontera de Ceuta».
- EFE, «Se reactiva la entrada desde Marruecos a Ceuta por el espigón».
- EFE, «España y Marruecos acuerdan la entrega de quienes han entrado ilegalmente en Ceuta».
- EFE, sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en el mar.
- El País, «La recluta de migrantes se ha vuelto menos visible pero sigue activa».
- DISARM, TA10 — Drive Offline Activity, TA11 — Persist in the Information Environment y TA12 — Assess Effectiveness.
- Monitor Disinfo, «Ceuta y Melilla: entre la desinformación y la realidad geopolítica».
- Monitor Disinfo, «De un prefijo telefónico a una “confirmación española”: anatomía del blanqueo de una narrativa contra Argelia».
