De un prefijo telefónico a una «confirmación española»: anatomía del blanqueo de una narrativa contra Argelia

El caso de Ceuta permite observar cómo una acusación introducida por un medio marroquí adquiere apariencia de inteligencia, es legitimada por un periódico español y regresa a Marruecos convertida en una supuesta confirmación independiente.

Las operaciones de manipulación informativa más eficaces rara vez se construyen sobre una mentira completamente inventada. Suelen partir de un hecho cierto, un documento auténtico, una fotografía real o un indicio técnicamente verificable. La manipulación se produce cuando ese fragmento de realidad se separa de sus límites, se dota de una interpretación interesada y comienza a circular a través de intermediarios que le transfieren credibilidad.

La campaña que atribuye a Argelia la movilización hacia Ceuta constituye un ejemplo especialmente ilustrativo.

El punto de partida es aparentemente sólido: algunos grupos de WhatsApp relacionados con la movilización utilizaban números con el prefijo internacional +213, correspondiente a Argelia. A partir de ahí se construyó una cadena de legitimación que fue transformando progresivamente el significado del indicio:

Un número argelino terminó convertido en un “actor argelino”; ese actor pasó a ser presentado como una red organizada; la red se transformó en una intervención de Argelia y, finalmente, la publicación de un periódico español fue utilizada como prueba de que España había confirmado la acusación.

No existe evidencia pública suficiente para afirmar que todos los actores que participaron en esta cadena actuaran coordinadamente o siguiendo instrucciones comunes. Tampoco es necesario para que el mecanismo produzca efectos.

Una operación informativa puede avanzar mediante la coincidencia entre:

  • intereses nacionales;
  • rivalidades geopolíticas;
  • sesgos de confirmación;
  • afán de notoriedad;
  • expertos que sobreinterpretan indicios;
  • medios que simplifican productos complejos;
  • y perfiles digitales que eliminan las cautelas del mensaje original.

 

El resultado puede ser funcionalmente idéntico al de una campaña planificada.

 

La cadena completa

La secuencia observada puede representarse así:

 

Este proceso se conoce como blanqueo o lavado de información: una afirmación originada en un ecosistema informativo circula por fuentes aparentemente independientes y regresa a su punto de partida con mayor autoridad.

El número de publicaciones aumenta, pero no necesariamente aumenta el número de fuentes primarias.

 

El antecedente que no puede ignorarse: Ignacio Cembrero y Chema Gil

El protagonismo de José María —Chema— Gil Garre no surge en un vacío.

En 2014, la cuenta conocida como Chris Coleman comenzó a publicar cientos de documentos atribuidos a la diplomacia marroquí y a la Dirección General de Estudios y Documentación —DGED—, el servicio de inteligencia exterior de Marruecos.

Ignacio Cembrero describió el episodio como un «Wikileaks marroquí»: una filtración de cables diplomáticos, comunicaciones y documentos relacionados con las estructuras exteriores del Reino. Cembrero volvió posteriormente sobre aquellas filtraciones y explicó que incluían documentación procedente de la DGED, aunque la autoría, autenticidad y procedencia completa del conjunto fueron objeto de disputa.

Dentro del material catalogado públicamente en relación con aquellas filtraciones aparece una referencia titulada «Chema Gil propuesto por DGED». El índice visible no permite, por sí solo, autenticar el contenido del documento, reconstruir el significado exacto de la propuesta ni afirmar que Gil aceptara o mantuviera una relación con el servicio marroquí.

Esta cautela es fundamental.

El antecedente no demuestra que:

  • Chema Gil trabaje para Marruecos; haya recibido instrucciones de la DGED;
  • su informe sobre Ceuta fuera encargado por Rabat;
  • exista una relación actual con los servicios marroquíes;
  • o participara conscientemente en una operación de influencia.

 

Pero tampoco puede ser omitido.

Su relevancia reside en que introduce una cuestión analítica legítima:

La persona que en 2026 actúa como prescriptor español de la atribución contra Argelia había aparecido años antes en documentación públicamente catalogada como una posible persona de interés para la inteligencia exterior marroquí.

Eso no es una prueba de colaboración. Es un antecedente contextual que obliga a analizar con mayor atención la función que desempeña como intermediario de legitimidad.

En inteligencia de influencia, una persona no necesita ser un agente reclutado para resultar útil. Puede ser:

  • un interlocutor habitual; n experto con posiciones compatibles;
  • un amplificador espontáneo; una fuente cultivada;
  • un prescriptor al que se suministran temas;
  • o un actor independiente cuya producción es aprovechada posteriormente.

 

La pregunta no es solo quién controla al mensajero. También importa:

¿Por qué ese mensajero resulta funcional para una determinada narrativa y por qué esa narrativa encuentra en él una vía de entrada hacia el sistema informativo español?

 

La siembra: Akhbarona señala a Argelia

El 28 de julio, antes de que la crisis alcanzara su máxima intensidad, el diario marroquí Akhbarona publicó una información que señalaba a actores argelinos como responsables de la movilización digital hacia Ceuta.

La acusación se apoyaba principalmente en la existencia de grupos de WhatsApp administrados mediante números con el prefijo internacional +213.

Entre esos grupos aparecían denominaciones como:

  • Hijma Kiraj Sebta;
  • Hijma;
  • referencias al cruce hacia Ceuta;
  • y convocatorias posteriormente orientadas hacia Melilla.

 

El mecanismo de atribución era sencillo y eficaz:

Prefijo +213 → administrador argelino → red argelina → operación promovida desde Argelia.

La primera asociación —+213 corresponde a Argelia— es correcta.

Las siguientes requerían pruebas adicionales que no se aportaban:

  • identidad efectiva del titular;
  • persona que controlaba el dispositivo;
  • localización desde la que se administraba el grupo;
  • relación entre los distintos números;
  • pertenencia a una organización;
  • coordinación con instituciones argelinas;
  • y conexión con el Estado argelino.

 

Un prefijo telefónico es un indicador técnico, no una atribución completa.

Sin embargo, resulta extremadamente útil para construir una narrativa porque aporta un elemento visualmente comprensible, aparentemente objetivo y fácil de comunicar.


La preparación narrativa: utilizar una rivalidad preexistente

La acusación no circula en un entorno neutral.

Marruecos y Argelia mantienen una rivalidad estratégica que abarca:

  • el Sáhara Occidental;
  • la influencia regional;
  • las relaciones con Europa;
  • la política energética;
  • la seguridad del Sahel;
  • y sus respectivas alianzas internacionales.

 

Atribuir la movilización a Argelia permite insertar el acontecimiento de Ceuta en una narrativa preexistente:

Marruecos no habría perdido el control de su población ni de su frontera; habría sido víctima de una operación hostil organizada desde el exterior.

Este encuadre cumple varias funciones:

  1. desplaza la responsabilidad por el desbordamiento fronterizo;
  2. presenta a Marruecos como Estado atacado;
  3. refuerza la imagen de Argelia como potencia desestabilizadora;
  4. evita centrar el debate en el malestar social marroquí;
  5. reduce la atención sobre la actuación de las fuerzas de seguridad de Rabat;
  6. y transforma una crisis migratoria en un episodio de confrontación geopolítica.

 

La narrativa ya existía antes de que apareciera el informe español. El informe no crea el marco: lo dota de autoridad técnica.

 

El revestimiento técnico: el informe de Chema Gil

Pocos días después aparece el documento firmado por José María Gil Garre:

Campaña digital de movilización vinculada al ataque y violación de la territorialidad de España en Ceuta.

El informe tiene 70 páginas y se presenta como un producto analítico de inteligencia elaborado mediante:

  • OSINT;
  • SOCMINT;
  • GEOINT;
  • análisis de redes;
  • cronologías;
  • fichas de actores;
  • diagramas;
  • niveles de confianza;
  • y capturas documentales.

 

Su portada incorpora, además, la indicación:

«Uso restringido. Exclusivamente para fines institucionales».

Sin embargo, el documento fue difundido a un periódico y, al mismo tiempo, publicado abiertamente en LinkedIn. Esa contradicción incrementa su capacidad de propagación: la etiqueta «restringido» le confiere apariencia de documento reservado, mientras que la difusión pública garantiza su máxima circulación.

No necesariamente estamos ante una filtración genuina.

Estamos ante un producto que obtiene notoriedad gracias a una estética de confidencialidad, pero cuya difusión abierta parece formar parte de su estrategia de visibilidad.


Lo que dice el informe y lo que sugieren sus imágenes.

El documento contiene numerosas cautelas metodológicas.

Reconoce expresamente que:

  • no se conoce la identidad civil de los administradores;
  • no se ha acreditado su pertenencia a una organización;
  • no se ha demostrado una jerarquía superior;
  • no se ha identificado un centro único de dirección;
  • no se acredita participación estatal;
  • y no puede atribuirse al supuesto actor argelino la dirección global de la campaña.

 

El informe también describe la arquitectura como una red distribuida en la que intervinieron perfiles marroquíes, grupos transnacionales, comunidades preexistentes y actores con funciones diferentes.

Esas cautelas deberían conducir a una conclusión limitada:

Se han localizado grupos asociados a números con prefijo argelino que difundían instrucciones relacionadas con la movilización.

Sin embargo, la presentación visual transmite algo mucho más contundente.

En la página 24 aparece una ficha de inteligencia titulada:

«ACTOR ARGELINO (+213)»

La ficha incorpora:

  • la bandera de Argelia;
  • un nivel de relevancia «muy alto»;
  • un nivel de confianza «alto»;
  • capacidades de coordinación;
  • difusión;
  • reorganización;
  • adaptación;
  • y persistencia.

 

En la misma página, dentro del apartado de limitaciones, se reconoce:

  • «No identificada la identidad civil».
  • «No acreditada la pertenencia a organización».
  • «No acreditada vinculación estatal».
  • «No acreditada jerarquía superior».

 

La contradicción resulta evidente.

La evidencia permite afirmar que existe un número con prefijo argelino. Pero el rótulo convierte el dato en una entidad: un «actor argelino».

Un diagrama que ya atribuye.

La página 25 sitúa al supuesto administrador +213 en la cúspide de un diagrama de relaciones. Desde él descienden conexiones hacia:

  • WhatsApp;
  • Facebook;
  • TikTok;
  • participantes;
  • Marruecos;
  • Argelia;
  • Túnez;
  • Fnideq;
  • Ceuta;
  • y Melilla.

 

La estructura gráfica transmite una cadena causal:

Argelia → plataformas → participantes → concentración → ataque a Ceuta y Melilla.

Sin embargo, el cuerpo del informe reconoce que no ha demostrado que el mismo actor controlase Facebook y TikTok, que existiera una cadena de mando o que el administrador representara a una organización argelina.

En comunicación visual, la posición de los nodos importa.

El lector probablemente recordará:

  • la bandera;
  • el rótulo «actor argelino»;
  • el nivel de confianza alto;
  • y el nodo situado en la parte superior.

 

Difícilmente recordará varias páginas después que no existe atribución personal, organizativa ni estatal.

 

El problema metodológico: confundir procedencia técnica con identidad.

Un número +213 no acredita necesariamente que quien lo utiliza:

  • sea ciudadano argelino;
  • se encuentre físicamente en Argelia;
  • sea el titular real de la línea;
  • opere individualmente;
  • represente a una organización;
  • o actúe bajo instrucciones estatales.

 

Existen múltiples alternativas:

  • números virtuales;
  • tarjetas registradas a nombre de terceros;
  • miembros de la diáspora;
  • usuarios desplazados;
  • líneas compartidas;
  • identidades falsas;
  • cuentas comprometidas;
  • números adquiridos para ocultar el origen real;
  • o simples participantes argelinos en una comunidad migratoria transnacional.

 

El propio informe no resuelve ninguna de estas posibilidades.

Pese a ello, eleva el prefijo a una categoría atributiva nacional.

Esta transformación constituye el primer gran salto de la cadena:

Un dato técnico limitado se convierte en un actor político-geográfico.

 

El experto como influenciador

Cuando hablamos de influenciadores en una operación informativa no nos referimos únicamente a celebridades, creadores de contenidos o perfiles con millones de seguidores.

Un influenciador puede ser:

  • un académico;
  • un investigador;
  • un analista de seguridad;
  • un antiguo militar;
  • un periodista especializado;
  • o un responsable de un observatorio.

 

Su función no consiste necesariamente en alcanzar directamente a grandes audiencias. Su valor reside en legitimar el mensaje para que otros puedan difundirlo.

Chema Gil proporciona a la narrativa varios activos:

  • condición de experto;
  • terminología técnica;
  • apariencia institucional;
  • experiencia mediática;
  • un documento extenso;
  • fichas visuales;
  • y una metodología presentada como inteligencia.

 

 

La acusación ya no parece proceder del conflicto Marruecos–Argelia.

Parece proceder de una investigación española independiente.

La credibilidad se desplaza desde el medio marroquí hacia el prescriptor español.

El antecedente divulgado por Ignacio Cembrero incrementa el interés de este nodo, pero no permite atribuirle una actuación consciente al servicio de Rabat. La formulación responsable es más precisa:

El informe actúa objetivamente como un multiplicador de una narrativa útil para Marruecos, con independencia de las intenciones de su autor.

 

El salto al medio “serio”: La Razón.

La publicación de las conclusiones en La Razón representa el momento decisivo de legitimación externa.

Para una audiencia española, la noticia incorpora:

  • un informe supuestamente técnico;
  • un especialista español;
  • una crisis ocurrida en territorio español;
  • y un medio nacional.

 

Para una audiencia marroquí, añade algo aún más valioso:

España estaría confirmando la implicación de Argelia.

El problema no consiste en que un medio informe sobre la existencia del documento.

El problema aparece cuando no se diferencia claramente entre tres niveles:

Hecho observado

Algunos grupos utilizaban números con prefijo +213.

Inferencia analítica

Esos grupos podían estar administrados por personas vinculadas a Argelia.

Hipótesis atributiva

Argelia organizó o dirigió la movilización hacia Ceuta.

El informe solo acredita con cierta solidez el primer nivel. Ofrece indicios para explorar el segundo. No demuestra el tercero.

 Cuando el medio los presenta dentro de una misma secuencia narrativa, las cautelas se comprimen y la hipótesis adquiere apariencia de conclusión.

 

La reimportación: Akhbarona valida su propia acusación.

El 4 de agosto, Akhbarona publica una segunda información con un titular revelador:

«Días después de la investigación de Akhbarona, un informe español revela el papel de grupos argelinos en el asalto a Ceuta y Melilla».

El artículo afirma que medios españoles reconocen la existencia de redes digitales administradas desde números argelinos y presenta el informe difundido por La Razón como una confirmación de su investigación anterior.

Akhbarona sostiene expresamente que el documento español proporciona «credibilidad adicional» a lo que había publicado días antes. También reconoce que el informe no determina la existencia de una única dirección central, pero mantiene el encuadre de «grupos argelinos» responsables de la movilización.

Aquí se completa el lavado informativo.

La secuencia real es:

  1. Akhbarona publica que existen grupos argelinos.
  2. El informe español utiliza como elemento central números +213.
  3. La Razón publica las conclusiones del informe.
  4. Akhbarona cita a La Razón.
  5. La publicación española es presentada como confirmación independiente.

 

Sin embargo, las fuentes no son completamente independientes.

Comparten:

  • el mismo indicio;
  • los mismos grupos;
  • el mismo prefijo;
  • y la misma interpretación nacional.

Lo que cambia es el envoltorio.

La afirmación marroquí sale de Marruecos como hipótesis y regresa como “confirmación española”.

 

Cómo desaparece el condicional.

La evolución del mensaje puede representarse de la siguiente manera:

Etapa Mensaje
Evidencia primaria Un grupo de WhatsApp utiliza un número +213
Primera atribución El grupo está administrado desde Argelia
Informe técnico Existe un «actor argelino» de alta relevancia
Medio español Grupos argelinos participaron en la movilización
Reimportación La prensa española confirma la investigación marroquí
Amplificación social Argelia organizó el ataque contra Ceuta

En cada etapa se pierde una cautela.

También desaparecen las preguntas que deberían acompañar cualquier atribución:

  • ¿Por qué las cuentas marroquíes eran mucho más numerosas que las asociadas a Argelia?
  • ¿Quién registró la línea?
  • ¿Quién utilizaba realmente el teléfono?
  • ¿Desde qué país?
  • ¿Cuándo se creó el grupo?
  • ¿Cuál fue su primera publicación?
  • ¿Cuántas personas movilizó?
  • ¿Qué relación mantenía con los perfiles marroquíes?
  • ¿Existía coordinación con instituciones argelinas?
  • ¿Se ha comprobado que ambos números pertenecían al mismo operador?

 

La narrativa final no necesita responderlas.

La repetición sustituye a la demostración.

 

La amplificación final: perfiles marroquíes e israelíes.

Una vez legitimada por el informe y por la publicación española, la atribución comienza a circular entre perfiles marroquíes y cuentas alineadas con posiciones israelíes.

En esta fase ya no se difunden normalmente las 70 páginas del documento.

Se difunden fórmulas simplificadas:

  • «Argelia dirigió el ataque».
  • «España confirma la mano argelina».
  • «Un informe de inteligencia revela la operación».
  • «La trama contra Marruecos ha quedado al descubierto».

 

El perfil @maroc12s participa en esta amplificación, junto con publicaciones en Facebook y otros mensajes en X aportados a esta investigación. Las páginas de X no ofrecen actualmente contenido textual accesible mediante consulta abierta, por lo que su interpretación debe apoyarse en las capturas conservadas y no únicamente en la URL.

La participación de perfiles israelíes o promarroquíes resulta funcional por varias razones:

  •  Marruecos e Israel mantienen una relación estratégica;
  • Argelia sostiene posiciones abiertamente críticas hacia Israel;
  • el enfrentamiento Marruecos–Argelia se integra fácilmente en marcos regionales más amplios;
  • y la imagen de Argelia como actor desestabilizador favorece intereses narrativos coincidentes.

 

Esto no demuestra una coordinación formal entre Rabat y los perfiles israelíes.

Demuestra una convergencia de intereses de amplificación.

En las operaciones informativas modernas, las alianzas narrativas no siempre necesitan instrucciones. Un contenido útil encuentra espontáneamente a quienes tienen interés en difundirlo.

 

Qué está acreditado.

A partir de la documentación examinada puede sostenerse que:

  • existieron grupos digitales vinculados con la movilización hacia Ceuta;
  • algunos difundieron horarios, rutas y recomendaciones;
  • WhatsApp desempeñó funciones de coordinación;
  • al menos dos grupos aparecían asociados a números con prefijo +213;
  • participaron usuarios de distintas nacionalidades;
  • hubo una red digital transnacional;
  • Akhbarona acusó tempranamente a actores argelinos;
  • el informe español utilizó el concepto «actor argelino»;
  • La Razón difundió sus conclusiones;
  • Akhbarona utilizó esa publicación como validación;
    y perfiles marroquíes e israelíes amplificaron posteriormente la atribución.

 

Qué no está acreditado

No se ha demostrado públicamente:

  • la identidad de los administradores;
  • la titularidad efectiva de los números;
  • su ubicación física;
  • la pertenencia a una organización argelina;
  • una relación entre los distintos administradores;
  • una cadena de mando;
  • una dirección central de la movilización;
  • vínculos con servicios de inteligencia argelinos;
  • financiación procedente de Argelia;
  • coordinación con el Gobierno argelino;
  • ni participación estatal argelina.

 

El propio informe de Chema Gil reconoce varias de estas limitaciones.

Por tanto, la afirmación «Argelia organizó el asalto» excede claramente la evidencia disponible.


¿Operación coordinada o cadena de aprovechamiento?

Con la información actual no puede afirmarse que Akhbarona, Chema Gil, La Razón y los perfiles amplificadores formaran parte de una misma operación centralizada.

Para sostenerlo sería necesario acreditar:

  • comunicaciones;
  • instrucciones;
  • relaciones orgánicas;
  • financiación;
  • sincronización deliberada;
  • suministro previo de materiales;
  • o coordinación editorial.

 

Nada de eso ha sido demostrado públicamente.

Lo que sí puede observarse es una cadena funcional de influencia:

  1. una fuente introduce la narrativa;
  2. un prescriptor la reviste de autoridad;
  3. un medio prestigioso amplía su legitimidad;
  4. la fuente original reimporta esa legitimidad;
  5. y las redes sociales eliminan los matices.

 

Estamos, como mínimo, ante una operación de aprovechamiento narrativo.

Puede haber sido:

  • parcialmente espontánea;
  • parcialmente oportunista;
  • o impulsada por actores que no necesitaban coordinarse entre sí.

 

El resultado, sin embargo, favorece claramente el interés marroquí de desplazar la atribución hacia Argelia.

 

La función de cada actor.

Actor Función informativa
Akhbarona Siembra y encuadre inicial de la acusación
Chema Gil Autoridad técnica y legitimación experta
Informe “restringido” Apariencia de acceso privilegiado e inteligencia institucional
La Razón Introducción en un medio español reconocido
Akhbarona, segunda publicación Reimportación como confirmación externa
Perfiles marroquíes Nacionalización y simplificación de la narrativa
Perfiles israelíes Internacionalización y amplificación geopolítica
Usuarios ordinarios Repetición y conversión de la hipótesis en sentido común

El elemento más delicado no es el perfil anónimo que comparte una acusación.

Es el tránsito por un actor considerado fiable.

La fuente confiable permite que el contenido atraviese barreras que nunca superaría si permaneciera asociado exclusivamente a un medio alineado con Marruecos.

Gil había aparecido previamente asociado —al menos en documentación catalogada como filtrada de la DGED— a una posible propuesta de interés para la inteligencia exterior marroquí. La autenticidad y alcance exactos de esa referencia requieren comprobación adicional.

Ello conlleva que la inteligencia marroquí presta atención a intermediarios extranjeros.

Las filtraciones de Chris Coleman y otros casos investigados por Cembrero describen el interés de las estructuras marroquíes por diplomáticos, periodistas, expertos, lobistas y actores capaces de influir en la percepción exterior del Reino.

La cuestión no es acusar sin pruebas a una persona.

La cuestión es analizar por qué un determinado experto produce una pieza que resulta inmediatamente reutilizable por un medio marroquí para validar una acusación contra Argelia.

La prudencia obliga a no confundir utilidad funcional con dirección consciente.

Pero la investigación de una operación informativa tampoco puede ignorar los antecedentes del vector que proporciona legitimidad al mensaje.

 

Las cinco técnicas que observamos

 

1. Núcleo de verdad

El prefijo +213 es real.

2. Salto atributivo

El prefijo se convierte en un «actor argelino».

3. Cooptación de una fuente de confianza

Un analista español presenta la hipótesis mediante un informe de inteligencia.

4. Blanqueo mediático

Un periódico español convierte el informe en noticia.

5. Reimportación y amplificación

El medio marroquí cita al periódico español y las redes convierten la hipótesis en certeza.

Esta secuencia demuestra que una campaña eficaz no necesita crear medios falsos ni perfiles completamente inauténticos.

Puede utilizar:

  • un medio real;
  • un experto real;
  • un documento real;
  • un indicio real;
  • y cuentas auténticas.

 

La manipulación se encuentra en las conexiones y en las inferencias, no necesariamente en cada elemento aislado.

 

La paradoja del informe

El propio documento contiene la frase que debería haber impedido la atribución categórica:

No existe evidencia suficiente para atribuir al actor argelino la dirección global de la campaña.

Sin embargo, esa cautela convive con:

  • una bandera argelina;
  • un «actor argelino»;
  • un nivel de confianza alto;
  • una relevancia muy alta;
  • y un diagrama en el que el nodo +213 aparece por encima del ecosistema.

 

Este caso muestra una lección esencial:

Un informe puede ser prudente en su prosa y atributivo en su diseño.

La comunicación visual también produce inteligencia —o apariencia de inteligencia—.

Cuando el gráfico afirma más que el texto, los medios y las redes suelen quedarse con el gráfico.

 

Conclusión: la hipótesis que regresó convertida en prueba.

La acusación contra Argelia no fue confirmada por una investigación que identificara administradores, estructuras, financiación o instrucciones estatales.

Fue legitimada mediante una cadena de circulación.

El proceso puede resumirse así:

Akhbarona introdujo la atribución; un informe español convirtió números +213 en un “actor argelino”; La Razón proporcionó legitimidad mediática; Akhbarona reimportó la noticia como confirmación de su propia investigación y perfiles marroquíes e israelíes escalaron la acusación hasta presentarla como un hecho probado.

El antecedente divulgado por Ignacio Cembrero sobre el ecosistema de filtraciones de la DGED y la referencia a Chema Gil añade una capa contextual que no puede omitirse, aunque tampoco autoriza a formular acusaciones personales no demostradas.

No sabemos todavía si nos encontramos ante:

  • una operación coordinada;
  • una cadena de intermediarios conscientes;
  • una explotación oportunista;
  • o una suma de actores movidos por intereses coincidentes.

 

Sí sabemos cuál fue el resultado:

La atención dejó de centrarse en por qué Marruecos no contuvo una movilización visible y pasó a concentrarse en una supuesta operación argelina que no ha sido acreditada.

Esa transferencia de responsabilidad es el principal efecto estratégico de la narrativa.

La desinformación no siempre introduce un dato falso.

A veces toma un dato verdadero, lo desplaza sucesivamente por expertos y medios, elimina sus limitaciones y lo devuelve al espacio público convertido en algo que nunca llegó a demostrar.

En este caso, el recorrido fue especialmente claro:

De “hay un grupo con un teléfono +213” a “España confirma que Argelia organizó el ataque contra Ceuta”.

La distancia entre ambas afirmaciones es el espacio exacto en el que opera la manipulación informativa.

MONITOR DISINFO.

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