En los últimos años se ha observado la emergencia de un ecosistema transnacional de la extrema derecha cuyos discursos y narrativas se retroalimentan más allá de las fronteras nacionales. Lejos de ser movimientos aislados centrados únicamente en agendas nacionales, los actores de extrema derecha comparten temas ideológicos, tácticas comunicativas e incluso recursos a nivel internacional. El partido español VOX es un ejemplo paradigmático: aunque surgido en un contexto propio, su rápido ascenso estuvo influido por estrategias y narrativas globales desarrolladas por la nueva derecha radical europea y la alt-right estadounidense.
Figuras internacionales como el influencer sueco PeterSweden7 (Peter Imanuelsen), conocido por difundir desinformación y propaganda ultraconservadora en redes, han encontrado eco en España a través de seguidores, influencers locales y medios afines, amplificando narrativas alineadas con la agenda ultraderechista española.

Este documento analiza en profundidad cómo las narrativas de extrema derecha internacionales se interrelacionan, adaptan y amplifican en el ecosistema español, con especial foco en el caso de PeterSweden7 y su influencia en redes de la ultraderecha española. Se abordan las convergencias ideológicas y discursivas entre narrativas globales y domésticas (sección siguiente), los mecanismos de inserción mediante los cuales se traducen culturalmente y se ritualizan mediáticamente esos discursos, las infraestructuras compartidas (plataformas, canales, comunidades digitales) que facilitan su difusión, así como las sincronías temporales observadas alrededor de eventos clave.
Además, mediante análisis de redes sociales se identifican nodos clave y actores amplificadores en la interacción entre la esfera internacional y la española, aplicando métricas como PageRank, centralidad de intermediación (betweenness), etc., para cuantificar su influencia. Se comparará la estructura narrativa transnacional de Vox con la de formaciones análogas en otros países (AfD en Alemania, RN en Francia, Fratelli d’Italia en Italia), evidenciando la modularidad de un repertorio narrativo que se reutiliza con adaptaciones locales.
El documento incorpora ejemplos empíricos y visualizaciones derivadas de datos reales (redes de retuits, nubes de palabras, series temporales), e integra marcos conceptuales reconocidos (p. ej. DISARM, EUvsDisinfo, GNET) para contextualizar estos hallazgos en el panorama de la lucha contra la desinformación.
Finalmente, se ofrece una conclusión sobre la creciente convergencia transnacional de la desinformación extremista y la necesidad de abordarla con enfoques globales, seguida de una bibliografía con fuentes abiertas verificables.
¿Quién es PeterSweden7?
PeterSweden7 es el alias digital de Peter Imanuelsen, un creador de contenido y activista sueco-británico que se ha convertido en uno de los nodos más notorios de la desinformación de extrema derecha en Europa. Autodenominado “periodista independiente”, ha sido repetidamente identificado por observatorios especializados como una figura central en la difusión de narrativas conspirativas, climáticamente negacionistas, antivacunas y antiinmigración, tanto en su país de origen como a escala internacional.

Nacido en Noruega y criado en un entorno cristiano fundamentalista, Imanuelsen ganó notoriedad por sus publicaciones en X (antes Twitter), plataforma donde ha acumulado cientos de miles de seguidores. Aunque ha intentado desvincularse de sus posturas más extremas, como su negación temporal del Holocausto o sus mensajes homófobos en 2016, continúa operando como un megáfono transnacional de narrativas alineadas con la nueva derecha alternativa (alt-right) y con estructuras más amplias de desinformación.

Durante la última década, su nombre ha aparecido asociado a diversos grupos y medios identitarios, como Fria Tider en Suecia, y ha sido fotografiado junto a referentes del identitarismo europeo como Katie Hopkins, Martin Sellner o Noor Bin Laden. Su papel como actor de influencia fue subrayado en informes como los de Hope Not Hate (2017), que documentaron su implicación en la marcha neonazi de Gotemburgo, y por investigaciones recientes que lo sitúan como uno de los 50 perfiles que concentraron el 50% del engagement en contenidos de desinformación pro-carne en 2023.
En la actualidad, PeterSweden7 sigue funcionando como un vector de difusión de mensajes alineados con partidos y movimientos ultraderechistas europeos, entre ellos AfD en Alemania, Demócratas de Suecia y VOX en España. Su colaboración discursiva con figuras como Elon Musk, así como su presencia habitual en debates sobre migración, soberanía nacional y “libertad de expresión”, lo sitúan como un actor no estatal de relevancia geopolítica en el dominio cognitivo europeo.

CONVERGENCIAS IDEOLÓGICAS Y DISCURSIVAS: DE LA “AGENDA 2030” AL “GRAN REEMPLAZO”
A pesar de las diferencias nacionales, las narrativas de la nueva extrema derecha comparten una sorprendente alineación temática e ideológica. En distintos países afloran los mismos marcos discursivos: nativismo xenófobo, rechazo a la inmigración (especialmente de musulmanes o grupos minoritarios), ultranacionalismo identitario, defensa del tradicionalismo religioso y familiar, oposición visceral al globalismo liberal (personificado en instituciones como la UE, la ONU o figuras como George Soros), denuncia de la “ideología de género” y del feminismo, negacionismo climático y teorías conspirativas variadas (desde el “Nuevo Orden Mundial” hasta el llamado “Gran Reemplazo”).
Estas ideas-fuerza circulan globalmente y se reflejan casi calcadas en el discurso de los partidos de extrema derecha españoles y su entorno mediático en España, aunque con matices locales.
Por ejemplo, la retórica antiinmigración de VOX explota miedos similares a los de otras ultraderechas europeas. La formación ha demonizado especialmente a los mena (menores extranjeros no acompañados) acusándolos de violencia y de “chupar” ayudas públicas, una narrativa equiparable a la de partidos como la Liga italiana o el Frente Nacional francés que presentan a los inmigrantes (y muy en particular a los jóvenes varones musulmanes) como una amenaza a la seguridad y al bienestar social. Esta retórica del “invasor” conecta con la teoría conspirativa del “Gran Reemplazo” (origen francés) que postula un supuesto plan de élites globales para sustituir a la población blanca autóctona por inmigrantes.
En España se utiliza la etiqueta de Gran Reemplazo, junto con conceptos equivalentes al alertar sobre la “invasión migratoria” o la baja natalidad española frente a la alta fecundidad de inmigrantes. Un estudio reciente de GNET halló que en redes sociales españolas donde se niega el cambio climático, 67% de las cuentas también promovían teorías supremacistas blancas como el “Gran Reemplazo” o el “Plan Kalergi”, entrelazando la xenofobia con otras conspiraciones. Esto muestra una clara convergencia ideológica: las mismas teorías de origen supremacista difundidas en foros anglosajones o francófonos aparecen adaptadas en entornos ultraderechistas hispanohablantes.
El negacionismo climático es otro eje común. La extrema derecha española y sus voces afines suelen tachar la crisis climática de “mentira” o exageración alarmista promovida por élites globalistas para recortar libertades (un calco del discurso de la derecha populista estadounidense y de partidos como AfD en Alemania). De hecho, AfD ha adoptado abiertamente narrativas negacionistas, llegando a proponer la salida del Acuerdo de París y a presentar las políticas ecológicas como “elitistas e inasumibles para el ciudadano común”. Este mismo marco, la idea de una “dictadura climática” impuesta por burócratas globales contra la gente, se observa en círculos de la extrema derecha española (por ejemplo, críticas a la Agenda 2030 de la ONU retratándola como un complot para empobrecer a las naciones libres).
La desconfianza hacia las instituciones internacionales y hacia la ciencia establecida (sean las vacunas del COVID-19 o el consenso climático) es un denominador común de estas fuerzas. Narrativas conspirativas transversales como el “Nuevo Orden Mundial” o el “Gran Reinicio” del Foro de Davos han sido incorporadas por la extrema derecha española: Vox suele denunciar un supuesto plan de las “élites globalistas” para controlar la sociedad, eco directo de tramas difundidas por figuras como Alex Jones en EE.UU. o Marine Le Pen en Francia.
En el terreno sociocultural, tanto la extrema derecha de España como sus homólogos internacionales comparten la oposición al feminismo y a los movimientos LGBTQ+, enarbolando la defensa de los “valores familiares tradicionales”. VOX denuncia la “ideología de género” casi con las mismas palabras que utiliza la derecha radical en EE.UU., Polonia o Italia para atacar las leyes de identidad de género o los derechos trans. No es casualidad: existe una circulación de eslóganes y marcos conceptuales.
Términos como “gender ideology” (acuñado en ámbitos ultracatólicos transnacionales) se han traducido y normalizado en el discurso político español de la mano de VOX. En Madrid, gobiernos de PP y Vox han llegado a aprobar leyes regionales que eliminan el concepto de identidad de género y abren la puerta a terapias de conversión anti-trans, medidas muy en línea con las políticas anti-LGBTQ+ de gobiernos conservadores en Hungría o ciertas legislaturas republicanas en EE.UU. En síntesis, hay un repertorio temático común, de la anti-inmigración al antifeminismo, del euroescepticismo al negacionismo científico, que conforma una metanarrativa extremista global, presente con variaciones menores en el discurso de Vox y los influencers ultraderechistas internacionales que este ecosistema promueve.
MECANISMOS DE INSERCIÓN NARRATIVA: TRADUCCIÓN CULTURAL, ADAPTACIÓN TÁCTICA Y RITUALES MEDIÁTICOS
¿Cómo logran estas narrativas internacionales insertarse y arraigar en contextos nacionales tan distintos como el español? La extrema derecha emplea diversos mecanismos para traducir y adaptar los relatos globales a la cultura local, así como tácticas para legitimarlos y difundirlos mediáticamente de forma eficaz.
Traducción cultural de los mensajes
La traducción cultural consiste en reformular la narrativa foránea usando referentes, símbolos e idiosincrasias locales que la hagan más digerible para la audiencia nacional. Vox ha sido particularmente hábil en este terreno. Un caso emblemático es el eslogan “Hacer España grande otra vez”, copia literal del “Make America Great Again” de Donald Trump. En 2018, el propio líder de VOX, Santiago Abascal, protagonizó un vídeo de campaña recreando la estética de los anuncios de Trump: aparecía atravesando la campiña española al amanecer, con música épica, mientras una voz en off recitaba mensajes patrióticos que culminaban en el lema “Sabrás que estás logrando hacer a España grande otra vez”.

Esta apropiación directa de un eslogan foráneo adaptándolo al contexto español (sustituyendo America por España) ejemplifica la traducción cultural. Según reveló posteriormente Rafael Bardají, estratega de VOX, emplearon la frase deliberadamente como un guiño, casi “un chiste”, para conectar con la ola internacional trumpista. Lejos de percibirse como algo ajeno, el eslogan caló entre la militancia, pues vinculaba los sentimientos patrióticos locales con la promesa global de “hacer grande” a la nación.
Otra forma de traducción cultural es el uso de referentes históricos nacionales para enmarcar narrativas importadas. La extrema derecha española suele revestir su discurso anti-izquierdas global con alusiones al pasado español: por ejemplo, acuñó el término “Reconquista” para referirse metafóricamente a su entrada en las instituciones, evocando la expulsión histórica de musulmanes de la península. Del mismo modo, al articular su proyecto pan-hispánico “Iberosfera”, se recurre a la nostalgia imperial española para justificar una alianza ultraconservadora transatlántica.
La Fundación Disenso, think tank del partido VOX, presentó en 2020 la Carta de Madrid invocando “una comunidad de naciones libres y soberanas” unidas por la herencia hispánica, un manifiesto contra el comunismo internacional firmado por decenas de líderes de ultraderecha de Europa y América. Así, una network global de actores extremistas se legitima invocando una identidad cultural común (el mundo hispano) y símbolos locales (el imperio español, el idioma) que “traduce” una cruzada global en términos patrióticos españoles.
Adaptación táctica al contexto local
Junto a la adecuación cultural, las narrativas importadas sufren ajustes tácticos para alinearse con las coyunturas y sensibilidades locales. La agenda temática de laextrema derecha en España muestra cómo combinan los grandes temas globales con asuntos específicamente españoles de alto voltaje emocional. Un ejemplo fue la crisis territorial de Cataluña: VOX capitalizó el desencanto tras el intento secesionista de 2017 presentándose como el gran defensor de la unidad nacional frente al “golpe de Estado” catalán. Si bien el separatismo catalán es un asunto doméstico, VOX logró insertarlo en la metanarrativa global de la lucha contra el “globalismo” y la “traición de las élites”.
En sus mensajes, equiparaban a los independentistas catalanes con otras fuerzas “desintegradoras” internacionales y vinculaban el apoyo extranjero (rusos, globalistas) al separatismo, adaptando el discurso de soberanía nacional a este caso. Esta táctica de conectar un evento local con esquemas narrativos globales les permitió ganar tracción: en palabras de Anne Applebaum, “la velocidad del auge de VOX es en muchos sentidos una historia exclusivamente española (…) pero también pertenece a la historia global de las estrategias de campaña de la extrema derecha europea y la alt-right estadounidense”. Es decir, VOX combinó con éxito agravios locales (crisis económica, polarización post-15M, desafío catalán) con métodos y narrativas aprendidas de la nueva derecha global para alimentar el descontento.
Otra adaptación táctica es la personificación de las narrativas en enemigos locales reconocibles. Las conspiraciones abstractas (“el marxismo cultural”, “el globalismo”) se traducen en España señalando a figuras concretas: el gobierno “social-comunista” de Pedro Sánchez, el exvicepresidente Pablo Iglesias, o millonarios progresistas como Soros y Gates.
Por ejemplo, la desinformación antivacunas y anti-5G que circuló internacionalmente durante la pandemia se replicó en España concentrándose en ataques a la gestión del gobierno Sánchez o insinuando que la agenda 2030 del PSOE era una tapadera para control social, un giro local del relato conspirativo global.
Asimismo, la táctica de la victimización se adapta a hitos culturales españoles: VOX frecuentemente se presenta como heredero de los “perseguidos” durante la II República o la Transición, reactivando la memoria de la Guerra Civil para pintarse como salvador ante un supuesto rebrote del comunismo. Esto traduce la narrativa internacional de la “persecución al cristiano blanco” a la experiencia histórica española (p. ej., evocando mártires de la Guerra Civil en contra de la “ley de memoria histórica” que promueve la izquierda).
En suma, la metanarrativa ultraderechista se moldea tácticamente: aprovecha agravios reales del país, recicla miedos latentes (sean la fragmentación territorial, la crisis económica o el recuerdo de conflictos pasados) y los conecta con explicaciones conspirativas globales. De este modo, narrativas importadas obtienen resonancia local, pues parecen ofrecer “la respuesta que las élites nos ocultan” a problemas nacionales.
RITUALIZACIÓN MEDIÁTICA Y AMPLIFICACIÓN PROPAGANDÍSTICA
La inserción narrativa también depende de su difusión efectiva en el ecosistema mediático. La extrema derecha ha desarrollado rituales comunicativos para mantener sus temas en agenda y lograr amplia visibilidad, a menudo sorteando o confrontando a la prensa tradicional. A nivel global, los movimientos de extrema derecha y sus aliados mediáticos ritualizan ciertos ciclos de indignación: periódicamente escogen un asunto polémico (por ejemplo, un crimen cometido por un inmigrante, un cartel publicitario provocador, una declaración desafortunada de la izquierda) y coordinan una campaña estridente en redes y medios alternativos en torno a ello, saturando la conversación pública con su marco.
Esta táctica refleja lo que Applebaum describe como “portales web creados específicamente para alimentar narrativas polarizadas, grupos privados de fanáticos que comparten teorías conspirativas, [y] lenguaje que deliberadamente debilita la confianza en políticos y periodistas convencionales”, todo lo cual ayudó a que Vox pasara de la periferia al centro del debate público.
En España, ejemplos de estos rituales abundan: desde tendencias diarias en Twitter/X impulsadas por la red de extrema derecha (con hashtags tipo #DictaduraProgre, #SánchezDimisión, etc.), hasta acciones de agitprop callejero como los famosos autobuses naranjas de HazteOír/CitizenGO con lemas provocativos (contra feministas, contra personas trans, etc.), que se convirtieron en espectáculos virales.
Un caso ilustrativo de esta ritualización propagandística fue la campaña del autobús #Feminazis en 2019. La organización ultracatólica CitizenGO (con nexos internacionales como Atlas Network) pintó un autobús con la etiqueta “#Feminazis” junto a una imagen de Hitler con los labios pintados de rosa, recorriendo ciudades españolas para escándalo de muchos.

La provocación fue deliberada: generó cobertura mediática gratuita y obligó a posicionarse, amplificando el mensaje anti-feminista de la extrema derecha. Memes e imágenes originados en foros anglosajones (como comparar feminismo con nazismo) fueron insertados así en la esfera pública española, aprovechando el choque visual y la polémica.
VOX, lejos de desmarcarse, capitalizó el revuelo; dirigentes como Rocío Monasterio se sumaron al discurso de ridiculizar al movimiento feminista, por ejemplo, boicoteando el Día de la Mujer y difundiendo vídeos que contrastaban imágenes de feministas protestando airadamente con escenas idílicas de parejas heterosexuales “normales”. Estas puestas en escena mediáticas refuerzan los marcos de la extrema derecha (el feminismo como histeria agresiva frente al ciudadano común “sereno”) y se han convertido en verdaderos rituales de identidad para su electorado.
Por otro lado, estos movimientos ha aprendido a explotar las redes sociales con narrativa emotiva y sentimiento de comunidad, replicando métodos de la alt-right digital. Ivan Espinosa de los Monteros, en su día vicesecretario de VOX, es un usuario experto de las redes y ha coordinado, por ejemplo, campañas de acoso contra instituciones que perciben hostiles (convocó vía Twitter protestas cuando una universidad canceló una charla suya). VOX también fijó en su perfil de Twitter largas series de tuits exhibiendo auditorios llenos de seguidores con la etiqueta #EspañaViva, acompañados de mensajes como “Ni las amenazas de muerte de unos comunistas ni los insultos de la tele van a detener a la #EspañaViva”.
Este uso intenso de hashtags de movilización y la exhibición constante de masas entusiastas cumplen un rol ritual: hacen sentir a cada seguidor que forma parte de “un movimiento enorme”, generando cohesión grupal y realimentando el fervor. Son tácticas calcadas de campañas de Trump o Salvini, que buscan crear la ilusión de mayoría e inevitabilidad (momentum), y que en España resultaron novedosas frente a la comunicación tradicionalmente más moderada de otros partidos.
En resumen, la difusión de narrativas extremistas en España no ha sido espontánea sino fruto de estrategias mediáticas deliberadas, muchas importadas de la experiencia internacional: aprovechar escándalos para fijar agenda, inundar las redes con mensajes coordinados, viralizar memes transgresores y presentarse como voz del pueblo contra las élites mediáticas.
Todo ello ha contribuido a la normalización de tesis radicales en el debate público español, sincronizando a la extrema derecha española con la gran familia mediática de la extrema derecha global.
INFRAESTRUCTURAS COMPARTIDAS: CANALES, REDES E INFLUENCERS TRANSNACIONALES
Las narrativas no viajan en el vacío; se difunden a través de infraestructuras comunicativas concretas que la extrema derecha contemporánea ha logrado tejer a escala internacional. Podemos identificar varias capas de esta infraestructura compartida:
Plataformas digitales comunes: Twitter (rebautizado como X) ha sido un canal predilecto para la ultraderecha global por su alcance e inmediatez. Figuras como PeterSweden7, así como líderes de ex-right expañola, operan principalmente en X para difundir sus mensajes, muchas veces en cross-posting multilingüe1. Telegram y WhatsApp sirven como vías paralelas, menos moderadas, donde las redes de extrema derecha comparten contenidos más extremos (memes conspirativos, desinformación sensacionalista) en grupos semi-cerrados. VOX, por ejemplo, coordina canales de Telegram y grupos de WhatsApp de simpatizantes donde circulan los mismos memes y vídeos que en grupos homólogos de otros países. YouTube y TikTok también forman parte del arsenal: YouTubers de derecha alternativa en EE.UU. o Europa proveen vídeos “documentales” o entrevistas que luego son subtituladas al español y difundidas por páginas afines a la extrema derecha española, mientras que en TikTok operan cuentas españolas negacionistas del clima o anti-feministas que replican formatos virales originados fuera. En suma, comparten el uso táctico de las mismas redes sociales, explotando sus algoritmos globales.
Un estudio halló, por ejemplo, que el algoritmo de TikTok tendía a sesgar contenido hacia la derecha radical durante las elecciones alemanas de 2025, beneficiando a AfD; esta clase de sesgos algorítmicos globales puede igualmente favorecer la difusión de narrativas ultraderechistas en España, al ser trendings transnacionales.
Canales y comunidades trasnacionales: Más allá de las plataformas, existen alianzas formales e informales que sirven de canal para la difusión de mensajes. Una de ellas son los eventos y foros internacionales. Destaca la expansión de la CPAC (Conservative Political Action Conference), originalmente estadounidense, que desde 2017 celebra ediciones en otras regiones (Hungría, Brasil, México, etc.) reuniendo a líderes de derecha dura de varios países. En la CPAC de México y Brasil han participado representantes de VOX, y en 2022 VOX organizó su propia cumbre llamada Viva21/Europa Viva donde invitó a figuras como Giorgia Meloni (Italia), Marine Le Pen (Francia) y Viktor Orbán (Hungría) junto a referentes latinoamericanos como José Antonio Kast (Chile) y Javier Milei (Argentina).
Estas cumbres sirven para coordinar discursos y estrategias: por ejemplo, en la reunión Europa VIVA 24 en Madrid (mayo 2024) se escenificó una unidad de discurso contra el “globalismo progresista” y se emitieron mensajes casi idénticos contra la Unión Europea, la inmigración y el feminismo desde todos los participantes, mostrando la sintonía narrativa lograda. Asimismo, VOX lidera el llamado Foro Madrid, una plataforma lanzada en 2020 mediante su fundación Disenso, que agrupa a políticos de extrema derecha de la “Iberosfera”. El Foro Madrid y su Carta de Madrid (2020) actúan como infraestructura ideológica: proclamaron la defensa común frente al “avance del comunismo” en España y Latinoamérica, y la firmaron más de 150 personalidades (entre ellas Milei, Eduardo Bolsonaro, etc.). Este foro facilita la circulación de ideas y materiales: por ejemplo, campañas anti-comunistas o contra gobiernos de izquierda en Latinoamérica son apoyadas por VOX, y a la inversa, discursos de VOX obtienen resonancia en medios alineados en América.
En definitiva, la creación de redes organizativas (foros, fundaciones, conferencias) ha institucionalizado canales de intercambio narrativo, permitiendo afinar mensajes conjuntos y compartir contenidos propagandísticos entre países.
Influencers y nodos comunes: A nivel de redes sociales, emergen figuras nodales seguidas internacionalmente que actúan como brokers de narrativas. PeterSweden7 es un ejemplo: aunque sueco, escribe mayormente en inglés sobre asuntos globales (antimigración, anti-vacunas, teorías de conspiración) y ha ganado amplia audiencia en círculos de ultraderecha hispana. En X, influencers españoles de derecha radical suelen retuitear a estos referentes extranjeros, integrándolos en la conversación local.
Un análisis de redes de retuits que incluye a @PeterSweden7 muestra que su cuenta está directamente conectada con usuarios de la extrema derecha española: perfiles como @ElhijodeCthulhu (un activista digital pseudónimo) retuitean con frecuencia los contenidos de PeterSweden7, sirviendo de puente entre la esfera anglosajona y la española. En la siguiente figura se visualiza un subgrafo de la red de retuits donde @ElhijodeCthulhu (nodo central azul) aparece enlazando a varios medios españoles (Gaceta_es, ElDebate_com, etc., nodos azules) y al influencer internacional @PeterSweden7 (nodo rojo) mediante menciones/retuit. Este usuario actúa como amplificador bilingüe, traduciendo o contextualizando los mensajes de PeterSweden7 para su audiencia hispana, y viceversa difundiendo narrativas locales a seguidores internacionales.
Figura 1: Subgrafo ilustrativo de la red de retuits en Twitter (X) que conecta a un usuario español (@ElhijodeCthulhu, nodo central en azul) con medios afines a Vox (nodos azules periféricos) y con el influencer internacional @PeterSweden7 (nodo rojo). Las flechas indican retuits/menciones dirigidas desde el usuario central hacia otros (datos de X, 2023).
Este fenómeno se replica con otros nodos: cuentas españolas con buen manejo del inglés que siguen a referentes de EE.UU., Canadá o Francia y actúan de “traductores” informales de narrativas. Por ejemplo, durante las elecciones estadounidenses de 2020, innumerables cuentas hispanohablantes reprodujeron el hashtag #StopTheSteal promovido por Trump, difundiendo las infundadas teorías de fraude electoral en español en tiempo real.
Del mismo modo, influencers globales como Jack Posobiec, Paul Joseph Watson, Candace Owens o políticos como Eduardo Bolsonaro han sido amplificados en redes españolas, inyectando constantemente nuevos “casos” o frames al discurso de la extrema derecha española. Esta interconexión se refleja incluso en la terminología y memes compartidos: es habitual ver en Twitter España etiquetas como #Globalismo, #MarxismoCultural, #Mentonas (traducción de “Chinless” usada en burla a políticos de izquierda), que tienen origen en burbujas online anglófonas pero son adoptadas tal cual o adaptadas ligeramente por la militancia digital de ultraderecha española.
Hashtags y memes transnacionales: La sincronización de hashtags es un indicador interesante de la infraestructura compartida. Cuando surge un tema conveniente para la extrema derecha en algún lugar, rápidamente se internacionaliza el eslogan. Por ejemplo, tras la quema accidental de Notre Dame en 2019, Abascal tuiteó “Tomemos nota antes de que sea tarde” junto al hashtag #NotreDame insinuando un choque de civilizaciones; esa misma etiqueta la usaron al unísono figuras de derecha en diversos países para avivar temores contra el islam.
Lo mismo ocurrió con lemas antiinmigración como #DeportThemAll (iniciado en inglés, replicado por cuentas de VOX en sus campañas contra menores migrantes) o con #EspañaViva, que a su vez fue adoptado como #ItaliaViva y variaciones en comunidades de la alt-right para celebrar el “despertar patriótico” en diferentes naciones.
En cuanto a memes, la iconografía se comparte: el meme global de Pepe the Frog, nacido en foros estadounidenses y apropiado por la alt-right, también ha aparecido en pegatinas y perfiles de ultraderecha españoles. Memes más sofisticados, como gráficos negacionistas del clima o vídeos conspirativos sobre el COVID, son traducidos al español y esparcidos por Telegram y páginas web locales prácticamente al mismo tiempo que circulan en inglés.
Esta memética común da coherencia visual y narrativa al movimiento ultraderechista global; un seguidor de extrema derecha española ve los mismos infográficos que uno de AfD o de Trump, solo que con rótulos en castellano.
En definitiva, la infraestructura de la extrema derecha es altamente compartida e interconectada. Se apalanca en plataformas universales, las complementa con alianzas transnacionales formales (foros, conferencias) y confía la difusión granular a nodos e influencers que cruzan fronteras idiomáticas. Esto crea un ecosistema informativo paralelo global: los seguidores de VOX consumen informaciones, narrativas y propaganda sincronizadas con las de la audiencia ultra en Norteamérica o Europa central. Como señala Steven Forti, estas “redes transnacionales ultraderechistas” y la utilización de las nuevas tecnologías constituyen elementos cruciales y novedosos respecto a las extremas derechas del pasado2.
SINCRONÍAS TEMPORALES Y REACCIONES COORDINADAS A EVENTOS GLOBALES Y NACIONALES
Otra faceta de la convergencia internacional es la coordinación temporal de las narrativas: la extrema derecha tiende a reaccionar de forma casi simultánea (y muchas veces coordinada) ante determinados acontecimientos, alineando sus mensajes a nivel global. Esto sugiere la existencia de canales rápidos de intercambio (como chats inter-grupo, seguimiento mutuo de influencers, etc.) y una predisposición a
encajar cualquier suceso en la misma cosmovisión compartida.
Un ejemplo claro fue la pandemia de COVID-19 (2020-2021). En cuestión de semanas, se observó cómo sectores ultraderechistas de múltiples países adoptaron discursos muy parecidos: minimización del virus, oposición férrea a los confinamientos y al uso de mascarillas, denuncia de las vacunas como experimento o control gubernamental, y teorías de conspiración sobre el origen del virus (acusaciones a China, a laboratorios globalistas, etc.). En España, VOX pasó de apoyar inicialmente el estado de alarma a virar hacia un discurso negacionista, acusando al gobierno de utilizar la pandemia para instaurar una “dictadura progre” y atacando cualquier medida sanitaria como un atropello liberticida. Esta narrativa era idéntica en espíritu a la que ese mismo mes propagaban Donald Trump, Jair Bolsonaro en Brasil, o grupos anti-mascarilla en Alemania, con variaciones locales mínimas. Las consignas (“libertad”, “plandemia”, “no al bozal”) se tradujeron y circularon globalmente. De hecho, investigadores han señalado que narrativas de desinformación sanitaria se convirtieron en un puente entre comunidades extremistas: teorías conspirativas de COVID alimentaron otras creencias de la ultraderecha y han radicalizado nuevas audiencias hacia visiones anti-sistema.
Otro caso de sincronía fue la elección presidencial de EE.UU. de 2020 y sus secuelas. La noche misma de los comicios, cuando Donald Trump empezó a lanzar acusaciones infundadas de fraude electoral, las redes de VOX y sus portavoces replicaron esas denuncias en español. Aunque España no tenía vela directa en ese entierro, VOX adoptó la narrativa de Trump de que la izquierda “hacía trampa”, un preludio de lo que luego intentarían aplicar localmente.
Del mismo modo, el asalto al Capitolio en enero de 2021 fue justificado o minimizado en tiempo real por figuras de la extrema derecha europea, incluido VOX, dentro de un marco común de denuncia de las “élites globalistas” y defensa de los “patriotas” estadounidenses. Este alineamiento casi inmediato indica que consumen las mismas fuentes (ej. canales de Telegram internacionales, streamings de influencers de derecha) y actúan en bloque amplificando mutuamente la interpretación favorable a su causa.
Las crisis migratorias europeas han sido quizás las más evidentes en cuanto a reacción sincronizada. Cuando estalló la crisis de refugiados en 2015 en Europa, aún no existía VOX con representación, pero partidos como AfD, el Frente Nacional y la Liga Norte coordinaron su mensaje anti-refugiados.
VOX, años después, capitalizó localmente cualquier episodio de llegada masiva (v.g., la crisis migratoria en Ceuta de 2021) para repetir la retórica del “efecto llamada” y el caos fronterizo, inmediatamente obteniendo eco y apoyo de think tanks y medios ultraderechistas extranjeros que señalaban a España como “ejemplo del desastre multicultural”. Es decir, se refuerzan mutuamente los marcos: un suceso en un país es utilizado por la ultraderecha de otros países para validar su propia postura. Por ejemplo, tras disturbios urbanos en Suecia o Francia, VOX advierte que “eso nos espera si permitimos la inmigración masiva”, apoyándose en la narrativa transnacional del colapso multicultural. A la inversa, cuando en España ocurre un evento que encaja en su agenda (p. ej., un crimen muy mediatizado cometido por un inmigrante como Torrepacheco, o una polémica por derechos lingüísticos), influencers como PeterSweden7, medios como Breitbart o personajes de otras ultraderechas saltan a comentarlo, presentándolo como síntoma global de las consecuencias del “globalismo” o el “marxismo cultural”, y alimentando así la resonancia internacional del caso.
También hay sincronías deliberadas orquestadas a nivel político: por ejemplo, en febrero de 2025, durante la CPAC en Washington D.C., líderes como Javier Milei proclamaron la necesidad de una “internacional derechista” que unificara la lucha cultural global. Solo unos meses después, en mayo de 2025, Vox en España incluía en sus actos de campaña para las elecciones generales referencias similares, en línea con ese mensaje internacional, enfatizando que España debía unirse a la “ola de libertad” que recorría otros países (citando explícitamente las victorias de la derecha en Italia, EE.UU., o la llegada de Milei al poder en Argentina).
Figura 2: Diagrama de Sankey donde se ponen en relación perfiles, hashtags, fechas y narrativas relacionadas con @PeterSweden7 y sus interacciones en X en los últimos meses.
Estas no son coincidencias, sino fruto de contactos fluidos y acuerdos para presentar una narrativa coherente en distintos frentes nacionales. Incluso figuras mediáticas como Elon Musk han actuado como vectores transnacionales: Musk ha amplificado a partidos como AfD en Alemania (facilitando entrevistas de líderes ultras en Twitter Spaces y apoyándolos públicamente), y de igual modo ha interactuado con Vox (respondiendo a líderes de VOX en Twitter en debates sobre libertad de expresión, lo cual la propaganda de Vox capitalizó como respaldo de un “visionario tecnológico”). Esto demuestra que ciertos “mega-influencers” globales pueden sincronizar apoyos y dar un impulso simultáneo a narrativas extremistas en varios países.
En general, la temporalidad de la desinformación extremista es globalizada: las conspiraciones evolucionan en fases similares en distintas latitudes. Cuando decae un tema (ej. antivacunas) rápidamente surge otro (ej. negacionismo climático, anti-Agenda 2030) y la transición ocurre casi coordinadamente en las burbujas ultras de diferentes países, un fenómeno que analistas denominan issue stacking, donde los desinformadores pivotan entre temas candentes para mantener a su público movilizado.
Durante las elecciones alemanas de 2025, por ejemplo, issue stacking combinó desinformación climática con narrativas anti-Ucrania, anti-inmigración y anti-vacunas, creando una “super-narrativa” conspirativa general.
Algo similar se ha visto en España: tras la pandemia, Vox centró el objetivo en la crisis energética/climática (rechazo a las energías renovables y los “impuestos verdes”), y cuando la guerra de Ucrania emergió, ajustó su postura para culpar de la crisis económica al globalismo ecologista y a las sanciones (discurso alineado con otros partidos ultraderechistas europeos e incluso con la propaganda rusa).
Esas oscilaciones sincronizadas revelan un ecosistema donde los actores se observan entre sí e intercambian rápidamente contenidos, aprovechando cada evento noticioso global para reforzar su visión del mundo y presentarla de manera uniforme ante sus respectivas audiencias.
ANÁLISIS DE RED: NODOS CLAVE, AMPLIFICADORES Y MÉTRICAS DE LA ECOESFERA ULTRA
Para cuantificar y entender la interacción entre las narrativas internacionales y nacionales en redes sociales, es útil realizar un análisis técnico de la red de actores que difunden estos discursos. Empleando datos de Twitter (X) que incluyen relaciones de retuit y mención entre cuentas de la extrema derecha internacional y española, se puede construir un grafo orientado donde los nodos son cuentas y las aristas representan flujos de información (por ejemplo, A retuitea a B implicando que A amplifica el mensaje de B). Sobre este grafo aplicamos métricas de centralidad para identificar qué nodos son más influyentes o estratégicos en la difusión conjunta de narrativas.
Figura 3: Subgrafo ilustrativo de la red de tuits y retuits en Twitter (X) que conecta a @PeterSweden7 (nodo central). Las flechas indican retuits/menciones dirigidas desde el usuario central hacia otros.
Comunidades y puentes en la red: Al mapear la red completa emergen clusters (comunidades) que suelen corresponder con divisiones idiomáticas o geográficas. En nuestros datos se observa un gran clúster internacional angloparlante (que incluye a @PeterSweden7 y decenas de activistas anglosajones) y, conectado periféricamente a él, uno o varios clústers hispanohablantes más pequeños que agrupan a cuentas de Vox, medios afines (ej. @gaceta_es, @eldebate_com) y activistas españoles.
Estas comunidades están unidas por unos pocos nodos-puente bilingües o transnacionales. Por ejemplo, identificamos que la cuenta pseudónima @ElhijodeCthulhu actuaba como hub de la comunidad española, con numerosas conexiones hacia los medios de ese clúster, y además era uno de los escasos puentes hacia la comunidad internacional al retuitear también a @PeterSweden7.
Esto explica su importancia: efectivamente @ElhijodeCthulhu aparece con una alta centralidad de intermediación (betweenness centrality) en la red, figurando en el top 10 de nodos por betweenness en el grafo combinado. Una centralidad de intermediación alta (en su caso ~2.5×10^4) indica que esa cuenta se ubica en muchos de los caminos más cortos que conectan a distintos grupos de la red, actuando de corredor de información entre ellos. En términos simples, si narrativas foráneas ingresan al ecosistema español de Twitter, probablemente pasen por nodos puente como este.
Figura 4: Cronograma y nube de palabras de @PeterSweden7 en lo referente a la narrativa española. El pico de la derecha se correspondería con los altercados de Torre Pacheco.
Influencers globales dominantes: Otra métrica, el PageRank, permite identificar cuentas con gran influencia estructural (pondera no solo cuántos la retuitean sino también la importancia de quienes la retuitean, similar a cómo Google rankea páginas). No sorprende que @PeterSweden7 tenga el PageRank más alto de toda la red analizada, superando con creces al resto de nodos. Su valor de PageRank (~0,0646) fue casi 10 veces superior al del segundo nodo más rankeado, lo que refleja que es el principal emisor de contenido amplificado en este subuniverso. Muchas cuentas le retuitean, incluyendo varias con su propio peso en la red, otorgándole un puntaje elevado.
En consecuencia, @PeterSweden7 también lidera en grado de entrada (in-degree, número de veces que otros lo retuitean/mencionan) acumulando miles de retuits en la muestra, indicativo de su rol como fuente de narrativas que se redistribuyen hacia las audiencias locales.
Es interesante notar que entre los top 10 en PageRank de esta red mixta aparece también la cuenta del Presidente del Gobierno español, @sanchezcastejon. Esto inicialmente puede sorprender, pero señala que muchos actores de extrema derecha retuitean o mencionan a Sánchez, probablemente citando sus tuits para criticarlos o haciendo ratio (respuestas masivas), lo cual lo inserta en la red discursiva de la ultraderecha como “enemigo central”. Su presencia en la red confirma que la conversación de estas comunidades gira en buena medida en torno a atacar a adversarios ideológicos visibles, integrándolos como nodos (aunque sea de forma adversarial) en la difusión de mensajes.
En el mismo sentido, detectamos pequeños clústers donde aparecía la cuenta @JoeBiden junto a activistas de derecha (indicio de retuits/ataques a Biden desde estas redes), consolidando la idea de que las figuras del establishment global (Biden, el Papa, líderes socialdemócratas) son arrastradas a la narrativa ultra como contraparte constante.
Centralidad de eigenvector e influencia local: Otra medida, la centralidad de eigenvector, resalta nodos conectados a otros nodos muy conectados. Aquí de nuevo @PeterSweden7 lidera con diferencia (0,687, mientras el siguiente tiene ~0,123), denotando que está conectado (recibe retuits) de muchas cuentas que a su vez tienen alta actividad/influencia. En términos de difusión, esto implica que cuando PeterSweden7 lanza un mensaje, este tiende a permear lejos porque quienes lo retuitean tienen sus propias redes de seguidores.
Otros nodos con eigenvector relativamente alto incluyen a @adelita2601, @mrbritannia_ y @grok, que corresponden a influencers de derecha (algunos en inglés, otros aparentemente hispanos) con seguidores tanto locales como globales. Es notable que actores oficiales de Vox (como @Santi_ABASCAL o la cuenta del partido) no encabezaran estas métricas en esta muestra concreta (posiblemente debido a que el dataset se centró en conexiones en torno a PeterSweden7 y afines, más que en toda la red de VOX). Aun así, medios como @gaceta_es o figuras como @ivanedlm (Iván Espinosa de los Monteros) aparecieron en la red aunque con centralidades menores, lo cual sugiere que los contenidos de VOX también se filtran hacia la esfera internacional a través de interacciones con estos influencers. Por ejemplo, tweets de Abascal obtuvieron menciones de activistas internacionales (de ahí su presencia en la red con cierto peso), probablemente en apoyo a posturas comunes (anti-inmigración, etc.).
Convergencias Narrativas Identificadas
Cada subtema puede analizarse como un incidente STIX con técnicas DISARM:
| Tema | Técnica DISARM asociada | Narrativa de PeterSweden7 | Paralelo en VOX |
| Antiinmigración | T0003 (Leverage Existing Narratives) | “Invasión migratoria”, “Gran Reemplazo” | Uso de expresiones similares como “efecto llamada” o “invasión migratoria” |
| Desinformación climática | T0022 (Amplify Conspiracy Theory Narratives), T0019 (Information Pollution) | Rechazo a la Agenda 2030, negacionismo climático, «carne falsa» | Discurso anti-Agenda 2030 y crítica al ecologismo radical |
| Antivacunas / conspiritualidad | T0023 (Distort facts), T0049.003 (Bots Amplify), T0102 (Echo Chambers) | Narcolepsia y Pandemrix, QAnon, libertad corporal | Simpatía con movimientos antivacunas en manifestaciones o redes |
| Narrativas anti-UE | T0044 (Seed Distortions), T0023.001 (Reframe Context) | “La UE incautará tu coche” | Críticas a Bruselas por atacar la soberanía nacional |
Ejemplos de Sincronía Temporal
- Julio de 2023: Narrativa falsa sobre la UE incautando coches aparece en PeterSweden7 y es replicada en ecosistemas digitales españoles vinculados a VOX.
- Febrero de 2024: Melia y la manipulación de su caso como “víctima por expresar ideas”; similar al discurso victimista de VOX tras multas o bloqueos en redes.
Mecanismos de Amplificación
- Bots y retuits cruzados.
- Reutilización de hashtags (T0049.002).
- “Flooding” del espacio informativo (T0049).
- Uso compartido de visuales, memes y copypasta (T0084.001).
Análisis de Riesgo
- Posible coordinación indirecta o compartición de memetic frames.
- Vulnerabilidad del electorado ante ecosistemas compartidos de desinformación.
- Uso estratégico del algoritmo de X/Twitter por parte de ambos actores.
Fechas clave y correlaciones narrativas:
| Fecha | Interacciones ES | Posible correlación narrativa/pro-VOX |
| 2023-11-11 a 26 | Pico sostenido (máx. 67) | Inicio de campañas anti-Pacto Migratorio de la ONU; VOX vincula inmigración con inseguridad. |
| 2024-03-24 | 27 | Narrativas sobre “dictadura climática”; protestas agrícolas europeas (en Alemania, Países Bajos, España). |
| 2024-04-11 | 40 | Tensión narrativa sobre eco-regulaciones europeas. Vox defiende “el campo” y acusa a la UE. |
| 2025-06-20 | 43 | Narrativas tras las elecciones europeas de junio; Vox crece en representación y acusa fraude. |
| 2025-07-13 a 17 | ⚠ Máximos absolutos: hasta 696 interacciones | Coincide con movilización digital masiva y narrativas en torno a: |
- “campos de detención” en la UE
- Fake news sobre incautación de vehículos
- Desinformación amplificada por Musk y actores asociados a VOX
- Ecos mediáticos del evento de Torre Pacheco (Murcia), donde VOX y simpatizantes denunciaron «persecución al agricultor» y relacionaron con la «Agenda 2030» |
Perfiles destacados vinculados a VOX
| Usuario | Descripción breve | Followers | Tweets |
| @juana_ines_vox_ | “For Christian Europe ✝️ & remigration…” | 8.314 | 44.790 |
| @muysorprendida | “Española de Bilbao 🇪🇦” | 10.366 | 221.056 |
| @dirandera | “Aunque se te vayan cayendo las hojas…” | 1.865 | 29.483 |
| @soldelgirasol | Verso patriótico y lenguaje simbólico | 307 | 9.277 |
| @imparcialrazon | Tuitera intensiva, 549k tuits | 3.790 | 549.116 |
En suma, el análisis de redes confirma empíricamente la convergencia transnacional: vemos comunidades lingüísticas conectadas por puentes individuales, vemos actores internacionales (PeterSweden7 y otros) actuando como hubs para audiencias locales, y detectamos que ciertas cuentas españolas desempeñan el papel de intermediarios (brokers) absorbiendo y redistribuyendo narrativas.
Estas estructuras recuerdan a una “red de difusión” donde unas pocas cuentas globales producen la mayoría del contenido resonante y multitud de nodos locales lo toman y lo tropicalizan. Además, encontramos que la temática adversarial (mencionar para criticar) integra a figuras del “otro bando” dentro del entramado: la extrema derecha española e internacional no solo amplifican a sus líderes, sino que comparten también un repertorio común de antagonistas (Sánchez, Biden, ONG de derechos humanos, Greta Thunberg, etc.), cuyas declaraciones o existencia usan de combustible narrativo. Esto refuerza la idea de una ecosfera ideológica compartida: siguen los mismos amigos, pero también los mismos enemigos.
COMPARATIVA INTERNACIONAL: MODULARIDAD NARRATIVA EN AFD, RN, FDI Y OTROS CASOS
Para poner en perspectiva el caso español, conviene comparar la dinámica observada con la de otras ultraderechas europeas contemporáneas. A pesar de las especificidades nacionales, encontramos patrones estructurales análogos que evidencian una modularidad en las narrativas y estrategias, es decir, “módulos” narrativos que se replican con ligeras adaptaciones en distintos países.
En Alemania, la Alternativa para Alemania (AfD) ha emergido como fuerza de extrema derecha siguiendo un libreto muy similar al de Vox: comenzó con un énfasis euroescéptico (rechazo al euro), luego pivotó fuertemente al nativismo anti-inmigración, explotó el tema identitario tras la crisis de refugiados 2015, y más recientemente abrazó narrativas negacionistas del cambio climático y teorías conspirativas de la COVID. En las elecciones de 2025, AfD obtuvo su mejor resultado histórico utilizando una retórica “calcada a la de muchos partidos ultras globales: culpabilizar a los migrantes de los males sociales, desacreditar a las instituciones democráticas, insinuar fraude electoral sin pruebas y difundir desinformación climática”.
Este último punto es notable: AfD se alineó con líderes como Trump o VOX al tildar las políticas climáticas de “inasequibles y elitistas”, llegando incluso a proponer salirse del Acuerdo de París. El marco discursivo fue prácticamente modular: el mismo concepto de “clima-dictadura” o “impuesto climático” ha circulado en alemán (Klimadiktatur), en inglés (climate hoax) y en español (“religión climática” o “dictadura verde” en boca de Vox).
AfD también comparte la estrategia de issue stacking: combina temas (anti-inmigración, anti-Islam, anti-feminismo, anti-UE) según convenga, integrándolos en una super-narrativa de “el pueblo alemán contra la élite globalista progresista”. De hecho, encuestas y análisis multi-país muestran que los partidos de derecha radical en Europa incrementaron su uso de la agenda climática como arma cultural especialmente a partir de 2020, señal de cómo las tácticas narrativas se difunden transnacionalmente (posiblemente influenciadas por el éxito que vieron en la base de Trump al politizar el clima o por think tanks globales que impulsan este escepticismo).
Francia ofrece el ejemplo de Rassemblement National (RN), liderado por Marine Le Pen. Históricamente, el FN/RN fue pionero en la narrativa del “Gran Reemplazo” y la islamofobia cultural en Europa. Le Pen moderó el lenguaje público en años recientes, pero la metanarrativa sigue intacta: defensa de la France profonde (Francia profunda) versus globalistas e islamistas. La misma Le Pen asistió en enero 2022 a la cumbre convocada por Vox en Madrid junto a otros líderes ultras, mostrando su disposición a coordinar la lucha cultural a escala europea.
Narrativamente, RN y Vox comparten e intercambian consignas: por ejemplo, ambos han hablado de promover un “patriotismo gastronómico” (prefiriendo productos nacionales) como parte de su mensaje anti-globalización, un detalle menor que demuestra la circulación de ideas (posiblemente a través de foros europarlamentarios donde conviven).
También comparten enemigos retóricos: RN en Francia y VOX en España demonizan por igual a la Unión Europea (aunque ya no piden abiertamente salir, sí abogan por “otra Europa” soberanista), atacan a las ONG de derechos humanos como cómplices de trata migratoria, y califican a movimientos antifascistas locales como terroristas. Incluso en estilos de campaña vemos modularidad: la sobrina de Le Pen, Marion Maréchal, participó en actos de Vox durante campañas españolas, transfiriendo know-how en movilización de bases tradicionales católicas, mientras que Vox adoptó tácticas francesas como lanzar referéndums de iniciativa popular sobre inmigración (algo que Le Pen promete en Francia). Estas sinergias apuntan a que las ideas-fuerza son las mismas (sólo cambian los “decorados” culturales).
Italia, con Fratelli d’Italia (FdI) de Giorgia Meloni, proporciona otro caso comparativo. Meloni, actual primera ministra, proviene de la escena posfascista italiana pero logró rebrandear su partido incorporando la agenda “antisistema global” similar a VOX: enfatiza Dios, patria y familia, denuncia la “ideología de género” y el “islamismo”, defiende la soberanía nacional frente a Bruselas, y mezcla liberalismo económico con retórica social conservadora. Meloni ha cultivado una relación cercana con Vox (grabó mensajes de apoyo para mitines de Vox y viceversa Abascal apoyó a FdI), y no es casual que sus discursos parezcan espejos: Meloni ha hablado de “lobby LGBT” y de la “internacional progresista” igual que Vox habla de la “agenda progre global”.
La módulo narrativo anti-‘gender’ es especialmente intercambiable: Meloni hizo campaña prometiendo frenar leyes pro-LGBT adoptando lemas de foros como el Congreso Mundial de las Familias (donde también participa VOX). Asimismo, ambos partidos explotan el orgullo nacionalista histórico (Meloni citando a la Italia romanitá y VOX glosando la Reconquista y el Imperio español) como vacuna contra la globalización, revelando cómo el pasado nacional es instrumentalizado de forma análoga para apuntalar la misma conclusión: “somos una nación única y nos quieren diluir en un mar global, luchemos contra eso”. No sorprende entonces que Meloni, Le Pen, Orbán y Abascal firmaran en 2021 una Declaración conjunta de partidos soberanistas europeos comprometiéndose a defender los “valores cristianos” de Europa frente al globalismo – un manifiesto coordinado que demuestra la modularidad de sus principios (prácticamente, pudieron redactarlo poniendo “Francia/España/Italia” indistintamente en las frases).
Cabe mencionar también casos fuera de Europa occidental: en Europa del Este, aunque las circunstancias difieren (allí muchos ultras están en el poder, como PiS en Polonia o Fidesz en Hungría), la narrativa modular también se ve. Por ejemplo, los gobiernos de Polonia y Hungría han usado con fuerza la retórica anti-“ideología de género” y anti-“Bruselas globalista”, que luego VOX replicó casi palabra por palabra en España al oponerse a las políticas de igualdad de género de la UE o al Plan de Migración europeo.
Incluso en América Latina se aprecia la exportación de estos módulos narrativos: líderes como Javier Milei en Argentina han adoptado la guerra cultural contra el “socialismo global” y la agenda de género tal como la plantea VOX (Milei firmó la Carta de Madrid de Vox y habla de “batalla cultural” usando términos calcados).
Esto realimenta a España también: VOX a su vez publicita el triunfo de Milei o Kast como evidencia de una ola mundial antiizquierdas, integrando sus discursos a la narrativa local (ej. tras la victoria de Milei, Vox intensificó el ataque al “comunismo” interno alegando que España debía seguir el ejemplo argentino).
En definitiva, la estructura narrativa es modular y replicable: hay un toolkit ideológico (anti-inmigración, anti-globalismo, anti-“ideología de género”, euroescepticismo, law & order punitivo, revisionismo histórico nacionalista, etc.) que cada partido arma según su contexto pero que en esencia es el mismo conjunto de piezas. Las comparativas ilustran que VOX no es un verso suelto, sino parte de una red global altamente interconectada y homogénea en mensajes. Como resumía Steven Forti, “unidas por enemigos difusos, las nuevas extremas derechas están altamente interconectadas a ambos lados del Atlántico”, actuando como una “gran familia global” aunque cada rama tenga su acento propio.
MARCOS DE ANÁLISIS Y RESPUESTA: DISARM, EUVSDISINFO, GNET
Ante la convergencia transnacional de la desinformación extremista, han surgido iniciativas y marcos conceptuales para estudiar y contrarrestar el fenómeno de manera integral. Mencionaremos brevemente algunos marcos reconocidos (DISARM, EUvsDisinfo, GNET) y su relevancia para el caso estudiado.
DISARM (Disinformation Analysis and Risk Management): Es un marco desarrollado por una coalición internacional de expertos con el fin de documentar y categorizar operaciones de influencia y campañas de desinformación con un lenguaje común. Inspirado en metodologías de ciberseguridad (como la kill-chain), DISARM propone taxonomías estandarizadas para describir tácticas, técnicas y procedimientos de la desinformación. Aplicado a la narrativa de extrema derecha, DISARM permite desglosar las campañas en componentes: por ejemplo, identificar tácticas como la amplificación artificial (uso de bots o cuentas coordinadas para posicionar hashtags), la traducción narrativa (adaptación de mensajes a distintos idiomas, como vimos con Vox y MAGA) o la construcción de falsos consensos (creación de redes de refuerzo mutuo entre actores de varios países para dar legitimidad a una tesis conspirativa).
Usando DISARM, analistas podrían codificar el caso PeterSweden7–extrema derecha española indicando los “indicadores de desinformación” presentes: manipulación de hechos (clima, inmigración), narrativas polarizantes, actores coordinados a través de fronteras, etc. La ventaja de DISARM es proveer un marco compartido para que organizaciones de distintos países (gobiernos, ONGs, plataformas) hablen en los mismos términos al referirse a campañas transnacionales, facilitando inteligencia colaborativa.
Un análisis bajo DISARM del ecosistema de extrema derecha español revelaría, por ejemplo, etapas de la operación: cómo se planifica la inserción de un tema (fase de creación de contenido en foros internacionales), cómo se ejecuta (fase de amplificación en redes locales) y cómo se consolida (fase de narrativas residuales en la opinión pública). Dicho análisis sistemático ayuda a mapear responsabilidades (qué actores iniciaron, cuáles amplificaron) y por ende a diseñar contramedidas específicas (desmontar cuentas coordinadoras, insertar información verificada en puntos claves de la red, etc.).
EUvsDisinfo: Es el proyecto de la Unión Europea dedicado a detectar, exponer y contrarrestar desinformación, originalmente enfocado en propaganda pro-Kremlin pero evolucionado hacia cualquier campaña que afecte a la sociedad europea.
EUvsDisinfo mantiene una base de datos de casos de desinformación verificados, con análisis de las narrativas recurrentes. Si bien Vox y la ultraderecha española no son su objetivo principal, varias narrativas propagadas por Vox coinciden con narrativas desinformativas recogidas por EUvsDisinfo (por ejemplo, teorías de conspiración anti-UE, que la UE impone migrantes para destruir identidades nacionales, etc. o bulos sobre la Agenda 2030). Este marco enfatiza la necesidad de “construir resiliencia” informativa en la sociedad, lo que se traduce en educación mediática y en contramedidas comunicacionales.
En el contexto analizado, EUvsDisinfo y organizaciones afines (como la Red de lucha contra la desinformación en España) han señalado cómo la extrema derecha explota narrativas de miedo y falsedades sobre inmigración y minorías para polarizar. La plataforma EUvsDisinfo serviría para verificar y refutar algunos de los mensajes transnacionales: por ejemplo, desmentir con datos las alegaciones de “olas de criminalidad” vinculadas a menores extranjeros o desmontar la falacia de la ideología de género explicando su origen conspirativo.
No obstante, estas iniciativas se enfrentan al desafío que la propia sincronización global de la extrema derecha impone: el volumen y rapidez con que se difunden narrativas populistas dificulta las respuestas reactivas. De allí la importancia de frameworks que integren tanto la detección temprana (como algoritmos que identifiquen tendencias de desinformación incipientes en distintos idiomas) como la respuesta coordinada (compartir entre países las mejores prácticas para contrarrestar ciertas narrativas).
GNET (Global Network on Extremism and Technology): Es un consorcio académico que investiga la intersección entre extremismo violento y tecnología, aportando análisis profundos sobre cómo los extremistas (incluyendo extrema derecha) se aprovechan de las plataformas digitales. Los estudios de GNET arrojan luz sobre casos específicos, tal como la investigación citada antes sobre TikTok en español y la convergencia de negacionismo climático con supremacismo blanco, y tendencias amplias, como el uso de memes por extremistas o la migración a plataformas alternativas tras ser expulsados de las mayoritarias. GNET ofrece marcos conceptuales como, por ejemplo, el de “carril dual” de la extrema derecha: un carril de metapolítica online (difusión cultural de ideas radicales, humor, memes) paralelo a un carril de política formal (partidos como Vox llevando esas ideas al parlamento).
Entender esta dualidad es importante para combatir no solo la desinformación puntual sino la radicalización a largo plazo. Sus recomendaciones suelen incluir: mejorar la moderación multilingüe en redes (ya que detectaron lagunas de moderación en contenidos en español en plataformas globales), desarrollar contra-narrativas autóctonas que disputen el espacio narrativo a los extremistas, e incrementar la cooperación entre gobiernos, academia y sector privado a nivel internacional para frenar la propagación transfronteriza de contenidos de odio. GNET, EUvsDisinfo, y proyectos similares de la ONU o think tanks (ISD, etc.) concuerdan en que la amenaza es transnacional y de rápida evolución, por lo cual solo un enfoque igualmente transnacional y ágil puede mitigarla.
En síntesis, marcos como DISARM proveen un lenguaje común y metodologías para mapear campañas de desinformación (algo vital para entender la maquinaria global tras casos como Vox), mientras que iniciativas como EUvsDisinfo y GNET brindan recursos analíticos y estratégicos para la respuesta, desde la verificación de hechos hasta la educación digital y la colaboración público-privada. Integrar estos enfoques en el estudio y la confrontación de la desinformación extremista permite no solo describir el problema, sino también vislumbrar soluciones coordinadas a la altura de un fenómeno que, como venimos viendo, no reconoce fronteras.
CONCLUSIONES: LA CONVERGENCIA TRANSNACIONAL DE LA DESINFORMACIÓN EXTREMISTA
La evidencia analizada a lo largo de este documento conduce a una conclusión central: las narrativas de la extrema derecha se han convergido y sincronizado a nivel transnacional como nunca antes, conformando una suerte de internacional reaccionaria de la desinformación.
Lejos quedaron los tiempos en que los ultranacionalistas operaban aisladamente dentro de sus países. Hoy comparten ideología, lenguaje, tácticas e incluso públicos trasnacionales. El caso de Vox en España ejemplifica esta dinámica: su rápido ascenso no se explica únicamente por factores endógenos, sino por su habilidad para importar y “modular” narrativas globales a la realidad española, aprovechando la infraestructura mundial de comunicación digital y las alianzas con afines ideológicos de otros países. Vox, en palabras de Anne Applebaum, “es un fenómeno español y también parte de un movimiento internacional”, síntesis que captura la esencia de la convergencia actual.
Identificamos que la convergencia ideológica abarca desde ejes temáticos (antiextranjeros, antiliberales, anti-igualitarios, conspiracionistas) hasta marcos retóricos (polarización pueblo/élite, alarmismo civilizatorio, revisionismo histórico). Estas narrativas se adaptan localmente, pero permanecen notablemente uniformes en su núcleo. La “gran familia global” de la extrema derecha comparte enemigos difusos (el comunismo imaginario, la inmigración, el feminismo, el “globalismo”) y ha aprendido a cooperar informalmente en difundir esa visión, aunque políticamente no formen una alianza explícita única.
En efecto, la internacionalización ha sido una estrategia consciente de estas fuerzas, alimentada por intelectuales y estrategas desde hace décadas, pero es en la era de internet y las redes sociales que ha alcanzado su máxima expresión eficiente. La tecnología digital ha funcionado como catalizador, permitiendo a extremistas conectar, coordinar campañas, compartir memes y amplificarse mutuamente con una facilidad inédita.
El análisis de redes ilustró de forma micro cómo los nodos globales se entrelazan con los locales, generando un entramado en el que ya no es posible trazar líneas claras entre “lo de aquí” y “lo de afuera”. Un tuit de un activista sueco puede en minutos volverse munición en un debate parlamentario español si encaja en la narrativa de Vox; recíprocamente, un eslogan inventado en España puede ser coreado en mítines en América Latina semanas después.
Esta retroalimentación global incrementa exponencialmente el alcance y resiliencia de la desinformación extremista: si una mentira es refutada en un país, renace en otro idioma o contexto, legitimada por la aparente “confirmación” que distintos actores en distintos sitios se hacen entre sí. Es un ecosistema cerrado de refuerzo positivo, una cámara de ecos transnacional.
Frente a ello, la respuesta democrática enfrenta un desafío formidable. Como evidenciaron iniciativas analizadas (DISARM, GNET, etc.), no bastan las soluciones nacionales o reactivas. Es necesaria una colaboración internacional sistemática para vigilar estas redes, compartir inteligencia sobre narrativas emergentes, y coordinar contramedidas (desde la regulación de plataformas hasta campañas de alfabetización mediática). La experiencia de la UE combatiendo la desinformación rusa puede brindar lecciones aplicables a esta “otra desinformación” de producción interna occidental pero circulación global. Asimismo, la sociedad civil, periodistas y académicos deben formar redes igual de globales para desmontar los bulos y discursos de odio allá donde aparezcan, idealmente antes de que crucen continentes.
Este estudio, con su enfoque en PeterSweden7 y la extrema derecha española, nos muestra que la extrema derecha funciona como un ente transnacional modular: lo que se ensaya narrativamente en un lugar es replicable en otro, y los éxitos de un actor son rápidamente imitados por sus pares extranjeros. Esa modularidad narrativa, que ha llevado a algunos analistas a hablar de un “populismo multinacional”, implica que ninguna democracia es completamente inmune a influencias exteriores en su debate interno. Para España, esto ha significado la irrupción de temas importados (como la obsesión por Soros o la Agenda 2030) en su agenda doméstica, redirigiendo la conversación pública.
Pero a su vez España, a través de VOX, ahora exporta su propia versión (la “Iberosfera”, la cruzada anti-comunista latinoamericana, etc.) al repertorio global ultraderechista.
La convergencia transnacional de la desinformación extremista es ya una realidad consolidada. Reconocerla es el primer paso para enfrentarla. Como reza el adagio, “piensa globalmente, actúa localmente” (la extrema derecha lo ha aplicado con maestría en el terreno informativo; urge que los defensores de la democracia hagan lo propio).
Combatir eficazmente la desinformación y el extremismo requerirá pensar globalmente (entender estas narrativas como fenómenos conectados entre países) y actuar localmente (inocular resiliencia en cada sociedad, con iniciativas adaptadas a cada cultura pero apoyadas en el conocimiento global). Solo así podrá contrarrestarse la influencia de esta red ultra que, aprovechando nuestras libertades y tecnologías, ha logrado entretejer un discurso alternativo internacional que erosiona los consensos democráticos y la verdad factual. La experiencia de VOX y PeterSweden7 es un estudio de caso de esta amenaza y también una alerta temprana de hasta dónde puede llegar si no se articulan respuestas a su misma escala transnacional.
El análisis de las dinámicas actuales evidencia que las injerencias informativas no provienen únicamente de Estados hostiles, sino que también emanan de infraestructuras ideológicas transnacionales altamente organizadas. Un abanico cada vez más diverso de actores no estatales (desde lobbies ultraconservadores y movimientos conspiracionistas globales, p. ej., redes QAnon, hasta think tanks de derecha radical, redes religiosas fundamentalistas o comunidades digitales alternativas) emplea tácticas sofisticadas para perturbar el discurso público en línea y alimentar la polarización social.
Estudios recientes confirman, por ejemplo, que el extremismo de derecha es “crecientemente transnacional”, compartiendo audiencias y narrativas más allá de las fronteras nacionales. Estas redes ideológicas no actúan en aislamiento, sino que convergen con actores políticos locales: se han documentado casos en que activistas de un país generan contenidos desinformativos que desencadenan picos de desinformación en otro, así como solapamientos entre canales digitales de partidos convencionales y ecosistemas ultras (conexiones entre AfD en Alemania y grupos extremistas online). Todo ello difumina la distinción entre propaganda externa e interna, configurando un escenario informativo más complejo y difícil de atajar.
En cuanto a sus mecanismos narrativos, estos grupos explotan fisiones sociales y crisis para radicalizar la opinión pública. Frecuentemente aprovechan narrativas preexistentes en la sociedad objetivo (leverage existing narratives), adaptándolas para encajar con prejuicios y temores latentes. En lugar de fabricar relatos completamente nuevos, reencuadran historias base, como teorías de conspiración ya circulantes o agravios identitarios, otorgándoles nueva vida y sesgo acorde a su agenda.
Asimismo, siembran distorsiones informativas (seed distortions) en momentos clave: por ejemplo, inundando el espacio mediático con mensajes engañosos en las primeras horas de una crisis o acontecimiento, para modelar la percepción pública con una versión falseada de los hechos.
El resultado es un caldo de cultivo de incertidumbre y desconfianza que estos actores explotan en su beneficio. Cabe recordar que manifestaciones espoleadas por conspiraciones en línea han derivado en asaltos a sedes de poder en democracias occidentales, desde el Reichstag alemán hasta el Capitolio de EE.UU. o la Praça dos Três Poderes en Brasil, demostrando el potencial desestabilizador de dichas narrativas cuando logran movilizar multitudes.
Estas campañas narrativas suelen envolver falsedades en fragmentos de verdad (“semilla de verdad”), combinando datos reales sacados de contexto con afirmaciones falsas, lo que dificulta su refutación y aumenta su apariencia de credibilidad. Paralelamente, explotan marcos emocionales (miedo, agravio, resentimiento hacia élites o minorías) para maximizar la resonancia de sus mensajes en sectores ya predispuestos a desconfiar de las instituciones.
En el plano operativo, las redes ideológicas construyen y despliegan infraestructuras mediáticas paralelas sustentadas en la inautenticidad y la coordinación encubierta. Una técnica común es la creación de enjambres de cuentas falsas en redes sociales (bots, perfiles apócrifos o sockpuppets) para simular un apoyo amplio y amplificar artificialmente ciertos mensajes. Estas fábricas de contenidos difunden propaganda de forma coordinada, logrando que narrativas marginales alcancen tendencias o aparenten ser “virales” de manera orgánica.
En consonancia con el marco DISARM, crean páginas y grupos inauténticos que actúan como nodos de ingeniería social, diseñados para manipular algoritmos y reforzar la ilusión de consenso. A ello se suma la proliferación de sitios web “alternativos” de noticias que, bajo la apariencia de medios independientes, amplifican narrativas afines a la extrema derecha; con frecuencia carecen de transparencia editorial (sin autorías claras ni cabeceras legítimas), sirviendo como eco-cámaras de desinformación que recirculan contenidos entre sí.
Estas tácticas permiten eludir parcialmente la moderación de las plataformas convencionales: cuando encuentran resistencia o bloqueo en redes mayoritarias, los operadores migran a plataformas digitales alternativas (canales de Telegram, foros cerrados, servicios de alt-tech como Gab o Truth Social) y diversifican sus vías de difusión. De este modo aseguran que sus audiencias sepan dónde seguir consumiendo el mensaje incluso si las cuentas originales son suspendidas, creando una suerte de “archipiélago” mediático ultra resiliente a la censura.
Igualmente, tratan de dotarse de un barniz de legitimidad mediante la constitución de organizaciones pantalla (think tanks, observatorios, supuestas ONG) que publican informes o columnas de opinión alineados con su ideario, generando la impresión de respaldo institucional o experto a narrativas radicales. Esta combinación de medios inauténticos, altavoces pseudoperiodísticos y entidades de fachada extiende la huella cognitiva de la desinformación ultraderechista más allá de los márgenes habituales, infiltrándose en el debate público convencional.
En términos de recursos financieros, las nuevas redes de influencia ideológica se nutren de fuentes de financiación descentralizadas y opacas. A diferencia de las operaciones estatales (con presupuestos asignados por gobiernos), estos actores suelen recurrir a modelos de micromecenazgo digital y donaciones globales para sostener sus campañas.
Es habitual que despleguen campañas de recaudación online, utilizando plataformas como Tipeee, Patreon, GoFundMe o criptomonedas, monetizando el apoyo de una base militante dispersa. Por ejemplo, influencers conspiracionistas y medios ultra financian sus actividades a través de donaciones de seguidores, venta de merchandising o contenidos premium, creando una economía propia de la desinformación.
Paralelamente, afloran flujos de capital transnacional provenientes de fundaciones y magnates ideológicamente alineados. Investigaciones periodísticas y académicas han destapado ingentes transferencias de “dinero oscuro”: solo un grupo evangélico conservador de EE.UU. invirtió más de 50 millones de dólares en Europa en la última década para promover agendas anti-LGBT y ultraconservadoras.
De igual modo, organizaciones vinculadas a sectores ultraderechistas estadounidenses han canalizado cientos de millones de dólares globalmente para respaldar campañas contra derechos reproductivos y de minorías. Esta financiación permite que think tanks y lobbies ultraconservadores globales (muchos con presencia activa en España y el resto de Europa) dispongan de medios profesionales (desde estudios “académicos” hasta sofisticadas estrategias de comunicación) que potencian su capacidad de influencia.
En resumen, nos encontramos ante redes ideológicas bien financiadas, capaces de sostener operaciones prolongadas de desinformación sin depender de un único patrocinador estatal.
En síntesis, las evidencias apuntan a que el paradigma de amenaza en el dominio informativo ha cambiado sustancialmente. Ya no se trata exclusivamente de campañas orquestadas por potencias estatales rivales (Rusia, China, Irán, Marruecos, etc.), sino que actores no estatales, dotados de recursos, convicción ideológica y conocimiento del ecosistema digital) han emergido como protagonistas capaces de operar a escala global en el plano cognitivo.
Estas infraestructuras ideológicas transnacionales de extrema derecha y ultraconservadurismo demuestran un alto poder operativo: logran moldear narrativas públicas, socavar la confianza en instituciones democráticas e incluso movilizar acciones desestabilizadoras (protestas violentas, intentos de insurrección) sin la necesidad de un mando central gubernamental.
La interconexión entre casos como el de PeterSweden7 y VOX, donde narrativas originadas en la extrema derecha global resonaron en la arena política española, ejemplifica esta convergencia transnacional.
En definitiva, la amenaza informativa contemporánea es híbrida y difusa: junto a los tradicionales adversarios estatales, existen redes ideológicas globalizadas con la capacidad de explotar las vulnerabilidades socio-culturales de las democracias desde dentro. Reconocer esta realidad resulta crucial para redefinir las estrategias de seguridad nacional e internacional en el siglo XXI, incorporando medidas que aborden no solo la interferencia extranjera estatal sino también la influencia coordinada de movimientos extremistas no estatales en el espacio informativo.
Solo así podrá fortalecerse la resiliencia de nuestras sociedades frente a un espectro de amenazas informativas mucho más amplio y complejo que el conocido en décadas pasadas.
FUENTES:
- Applebaum, A. (2019, 3 de mayo). ¿Qué hay detrás del auge de Vox? Polarización, tecnología y una red global. The Washington Post. https://www.washingtonpost.com
- Climate Action Against Disinformation (CAAD). (2025, marzo). German elections: AfD-led disinformation puts climate action at stake (Data Monitor, Issue 18). https://caad.info
- DISARM Foundation. (2022, 21 de septiembre). Introducing DISARM – Disinformation Analysis and Risk Management. Alfred Landecker Foundation (Alliance4Europe). https://disarm.foundation
- DISARM Framework. (2022). Técnicas: T0003 Leverage Existing Narratives; T0044 Seed Distortions; T0090 Create Inauthentic Accounts; T0007 Create Inauthentic Pages/Groups. https://disarmframework.herokuapp.com
- EUvsDisinfo. (2023). Various articles and database entries on disinformation narratives in Europe. European External Action Service – East StratCom Task Force. https://home-affairs.ec.europa.eu
- Forti, S. (2024, abril). ¿La extrema derecha otra vez de moda? Nueva Sociedad. https://nuso.org
- GNET – Global Network on Extremism and Technology. (2025). Critical World Events: Extremist Misinformation Networks and Narratives in Times of Crisis. https://gnet-research.org
- GNET – Global Network on Extremism and Technology. (2020–2025). Insights and reports on far-right extremist narratives online. Londres: GNET. https://gnet-research.org
- Heinrich Böll Stiftung – EU Office. (2024, 13 de mayo). Honorato, V. Migrants, memory and rights: Spain’s battle against the far-right narrative. https://eu.boell.org
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