Moldavia en elecciones está en el punto de mira ruso

La República de Moldavia celebrará elecciones parlamentarias el próximo domingo 28 de septiembre de 2025. Como ya pasara en las elecciones parlamentarias de 2021 y en las elecciones presidenciales de 2024 se percibe que está está en juego la orientación del país la Unión Europea o hacia Rusia. En este contexto se ha desencadenado una campaña de injerencia rusa que pretende desanimar a los ciudadanos moldavos de apoyar a los partidos políticos que quieren avanzar en la entrada en la Unión Europea mientras se da apoyo a los partidos políticos prorrusos. Existe preocupación de que un resultado adverso para los intereses de Moscú podría ser respondido con una campaña de agitación y disturbios.

Contexto histórico.

Moldavia es junto con Valaquia una de las dos regiones que históricamente dieron lugar a Rumanía. A finales de la Segunda Guerra Mundial la Unión Soviética estaba interesada en alejar sus fronteras internacionales lo más posible del puerto de Odesa y desgajó parte de la Moldavia rumana para incorporarla como la República Socialista Soviética de Moldavia. Esto supuso un proceso de rusificación del territorio moldavo bajo control de Moscú entre 1945 y 1991.

Tras la disolución de la Unión Soviética no se produjo una reintegración del territorio soviético de Moldavia en Rumanía, sino que se proclamó como un nuevo país soberano. Sin embargo el acercamiento a Rumanía llevó a la región rusófona de Transnistria a proclamarse independiente en 1990. Tras un conflicto armado (1990-1992), la presencia militar rusa garantizó que la región quedara fuera del control de Moldavia pero ningún país miembro de la ONU reconoce diplomáticamente a Transnistria. Otro foco de sentimiento proruso en Moldavia es la región de Gagaúzia, al sur del país y habitada por población de origen turco que hace siglos se convirtió al cristianismo ortodoxo.

La invasión rusa de Ucrania en 2022 generó enorme preocupación en Moldavia, siendo conocidos los planes rusos de avanzar sus conquistas territoriales por la costa de Ucrania y enlazar con la región de Transnistria. Esos planes quedaron frustrados por la resistencia ucraniana, que frenó al invasor en la ciudad portuaria de Mykoláyiv. El transcurso de la guerra alejó también los temores de alguna operación aerotransportada o anfibia rusa para enlazar desde el Mar Negro con el territorio de Transnistria.

Tras la invasión rusa de Ucrania, en marzo de 2022, Moldavia solicitó oficialmente entrar en la Unión Europea y comenzó las negocicaciones para hacerlo en junio de 2024. El proceso está en marcha y el 22 de septiembre de 2025 se anunciaba la finalización del proceso de revisión de 100.000 páginas de legislación moldava para comprobar su compatibilidad con el marco legal de la Unión Europea.

Según un documento del Parlamento Europeo, desde que comenzó el proceso de integración en la Unión Europea Moldavia “es objetivo creciente de operaciones de guerra híbrida por parte de Rusia y sus aliados, con el objetivo de desestabilizar el país, sus instituciones y sus procesos democráticos”.

La campaña presidencial de Moldavia en 2024 ya fue objeto de acciones de injerencia rusa. Pero según el testimonio de Eugen Muravschi de la organización moldava WatchDog.md, que recoge EuroNews, está siendo en esta campaña electoral más “intensa y agresiva». El gobierno moldavo señalaba las diez estrategias que estaba empleando Rusia:

  • Corrupción electoral y financiación extranjera ilícita. Se prevé una financiación de aproximadamente 100 millones de euros solo a través de criptomonedas.
  • Campañas de manipulación de información extranjera.
  • Organización de protestas pagadas.
  • Ciberataques a la infraestructura digital que garantiza la celebración de elecciones y a otros objetivos de infraestructura crítica.
  • Utilización de la iglesia para los fines de un estado extranjero/instrumentalización de la religión.
  • Utilización de supuestos líderes de opinión e influencers en línea como intermediarios para transmitir mensajes contrarios a la trayectoria europea del país.
  • Participación del crimen organizado en acciones desestabilizadoras.
  • Sabotaje del proceso electoral en la diáspora.
  • Influencias híbridas en relación con el electorado de las “unidades administrativo-territoriales de la orilla izquierda del Dniéster” (Transnistria) y la izquierda del río Nistru.
  • Movilización y radicalización en línea mediante la promoción del extremismo y el odio en la sociedad.

A continuación repasaremos algunas de ellas:

Compra y manipulación de voto.

La presidente de Moldavia, Maia Sandu, denunció el día 22 de septiembre de 2025 que Rusia estaba invirtiendo cientos de millones en la presente campaña electoral para comprar votos. La diáspora moldava fue determinante en anteriores elecciones y Rusia habría puesto sus miras en los ciudadanos moldavos con derecho a voto fuera del país. En una entrevista con el diario financiero británico Financial Times mencionó específicamente que la comunidad moldava en el extranjero se había convertido en uno de los objetivos de Rusia.

Moldavia es un país de 2,7 millones de habitantes y en la pasadas elecciones de 2024 un 19% del voto fue emitido por ciudadanos en el extranjero. Desde Moldavia se denuncia la existencia de campañas de compra de voto entre la diáspora en las que se emplean criptomonedas.

Una trama para manipular el voto fue desmantelada por las autoridades moldavas en la que se habían preparado papeletas electorales marcadas inválidas para lograr la anulación de mesas electorales y se había preparado una trama de fraude conocida en el Moldavia como “carrusel”.

Una trama paramilitar balcánica.

El día 22 de septiembre de 2025 la policía de Moldavia llevó a cabo múltiples detenciones a lo largo del país. La operación implicó 250 búsquedas para localizar a 100 sospechosos y se saldó con 74 detenciones. La policía encontró armas y munición en manos de los implicados, todos ellos hombres entre 19 y 45 años, que formaban parte de un plan para desestabilizar las elecciones moldavas y habían recibido formación paramilitar en los Balcanes.

La red de periodistas Balkan Investigative Reporting Network (BIRN) y el medio moldavo CU SENS llevaron a cabo una investigación este mismo verano alertando de la existencia de una trama que llevaba ciudadanos moldavos a Serbia y Bosnia-Herzegovina para recibir entrenamiento paramilitar de manos de ciudadanos rusos. El objetivo de esta trama sería desestabilizar las elecciones de Moldavia. Algunos de las materias enseñadas en estos campamentos incluía contrarrestar las tácticas policiales de control de masas.

Las detenciones realizadas el 22 de septiembre forman parte, según la policía de Moldavia, de una operación «coordinada desde la Federación Rusa, a través de elementos criminales».

La iglesia ortodoxa como herramienta de influencia.

La religión mayoritaria de Moldavia es el cristianismo ortodoxo. En el país conviven dos iglesias ortodoxas. Una es conocida como iglesia ortodoxa moldava, cuyo nombre oficial es Metrópolis de Chișinău y Toda Moldavia. Se trata de una iglesia autónoma dentro de la iglesia ortodoxa rusa. La otra iglesia es la Metrópolis de Besarabia, que es un obispado dentro de la estructura de la iglesia ortodoxa rumana. La existencia de ambas iglesias refleja la fractura de la identidad nacional del país y también es un elemento que contribuye a ahondarla, aunque la invasión rusa de Ucrania ha sido una razón para que la iglesia ortodoxa moldava haya tratado de establecer distancia frente a Moscú.

Moldavia es un país religioso y conservador donde la iglesia ortodoxa está altamente valorada. Su influyente papel en orientar la opinión pública del país, especialmente en las áreas rurales, hace un objetivo para Rusia tratar de influir en la iglesia ortodoxa moldava para así influir en toda la sociedad moldava. Como ya vimos en MONITOR DISINFO, el gobierno ruso emplea a la iglesia ortodoxa rusa como herramienta de influencia y espionaje.

Un reciente reportaje de la agencia de noticias Reuters desvelaba la existencia de una campaña rusa para influir en la iglesia ortodoxa moldava. Clérigos moldavos fueron invitados a viajes de peregrinación a Rusia donde recibían dinero y regalos. A su vuelta a Moldavia se esperaba de ellos que crearan canales de Telegram para transmitir información a sus feligreses, reproduciendo ideas contrarias a la entrada del país en la Unión Europea en nombre de la defensa de los valores conservadores frente a una “Europa gay”.


Los autores del reportaje de Reuters habrían identificado al menos 50 canales de Telegram creados dentro de esta campaña y pudieron recoger el testimonio de numerosos clérigos que describieron los viajes y los regalos recibidos. Moldavia es el país europeo más pobre y el poner unos pocos cientos de euros a disposición de clérigos con escasos recursos tiene un impacto notable. Durante la elaboración del reportaje emplearon reconocimiento de cara mediante IA e identificaron a al menos tres miembros del partido político de Putin como algunos de los personajes rusos con los que los peregrinos moldavos interactuaron en sus viajes a Rusia. Además, en los canales de Telegram identificados encontraron un papel relevante de ciudadanos rusos promoviendo contenidos.

Ante las próximas elecciones parlamentarias del día 28 de septiembre, EuroNews recogió las palabras de Daniel Vodă, portavoz del gobierno moldavo, que señaló que seguían de cerca las actividades de injerencia rusas en el país y señalaba a la iglesia ortodoxa como un instrumento de “propaganda y desinformación”.

Movilización de jóvenes activistas.

Un equipo del medio moldavo NordNews participó de forma encubierta en actividades de la ONG prorrusa “Evrazia”, que ofrecía a jóvenes formación en liderazgo y movilización política con contenidos supuestamente neutros. Los periodistas se hicieron pasar por jóvenes activistas y se encontraron con seminarios que arrancaban abordando temas generales de forma neutra pero según avanzaban iban ofreciendo contenidos con una línea ideológica contraria al gobierno moldavo. Algunos de los formadores participantes fueron identificados como ciudadanos rusos pertenecientes a organizaciones rusas como Anna Denisenko, directora general de la ONG «Centro para Nuevas Políticas Juveniles» en Rusia.

El reportaje de NordNews pone como ejemplo un documento de los entregados en el curo donde “se enumeran narrativas contra el [partido] PAS y Maia Sandu: la supuesta romanización activa de la población, el cisma eclesiástico mediante el paso de las parroquias de la Metrópolis de Moldavia a la Metrópolis de Besarabia”.

Desinformación: algo nuevo, algo viejo y algo prestado.

Las narrativas promovidas por Rusia en Moldavia que hemos visto ahondan en la idea de que una Moldavia integrada en la Unión Europa sufrirá la imposición de valores que chocan con los valores conservadores del país. En esta campaña además han puesto su objetivo en el partido PAS de la presidente Maia Sandu. Curiosamente las narrativas coinciden con las empleadas en las elecciones estadounidenses de 2016 y 2020 contra Hillary Clinton. En la primera ocasión se acusó a su partido de albergar una trama pedófila. En la segunda ocasión se le acusó de ser víctima de una enfermedad mental.

El medio VT Foreign Policy titulaba el 11 de septiembre: “La alianza pedófila de Sandiu”, afirmando que “el partido gobernante de Moldavia recluta menores para explotación sexual a través de su unidad juvenil”. La noticia hacía referencia al caso de un líder del partido PAS en la región de Gagaúzia que habría establecido contactos con menores a través de una aplicación de mensajería. Este caso sería para el presidente del Centro Ruso-Moldavo para la Amistad y Cooperación síntoma del acercamiento de Moldavia a la Unión Europea que habría dado alas a la comunidad LGTB y fomentado las redes de prostitución con la complicidad de autoridades, jueces y policías. El panorama apocalíptico que presentaba VT Foreign Policy de Moldavia era respaldado por los testimonios y las investigaciones de la Fundación para Combatir la Injusticia, una entidad surgida en el entorno del Grupo Wagner y que la Unión Europea considera una pseudo-ONG dentro del ecosistema de desinformación rusa.

Aparte de narrativas específicas para el público moldavo los investigadores sobre desinformación han detectado la aparición de nuevos canales específicos. El grupo de investigación DFR Lab documentó la existencia de 39 canales de Telegram dirigidos al público moldavo cuyo nombre corresponde con regiones del país y que presenta patrones de comportamiento automatizado. La red de canales habría aparecido en 2024. Los investigadores de DFR Lab han establecido una conexión con Rusia por los errores gramaticales y las expresiones empleadas, que denotan que se trata de una traducción del ruso. DFR Lab también ha investigado la aparición de un medio dirigido al público moldavo llamado REST, que pertenecería al ecosistema del medio ruso Rybar. Este último y sus responsables están en el punto de mira de Estados Unidos y la Unión Europea.

MonitorDisinfo.com: investigación y análisis colaborativo sobre desinformación y guerra híbrida