La Iglesia Ortodoxa Rusa: instrumento de influencia y espionaje del Kremlin

El cristianismo ortodoxo es la religión más practicada en Rusia. Se trata de una variante del cristianismo surgido tras el llamado “Cisma de Oriente y Occidente”, sucedido en 1054, que supuso la ruptura con el Papa de Roma. Desde entonces los cristianos ortodoxos se organizan en iglesias autocéfalas que cuentan con su propia autoridad suprema, aunque reconocen el liderazgo simbólico del Patriarca de Constantinopla.

La Iglesia Ortodoxa Rusa (IOR) es la segunda denominación cristiana por número de fieles, después de la Iglesia Católica. Esto le proporciona un gran prestigio e influencia. Pero sobre todo, la Iglesia Ortodoxa Rusa ha sido históricamente un pilar de la identidad rusa y, en las últimas décadas, se ha convertido en un instrumento clave de la política exterior del Kremlin.

Ha sido utilizada para promover el «mundo ruso» (Russkiy Mir), un concepto que busca expandir la influencia cultural, religiosa y geopolítica de Rusia en el extranjero. En Europa, esto se manifiesta a través de actividades de soft power, propaganda, espionaje y desestabilización política. Y ese concepto sido empleado para justificar la invasión de Ucrania.

Si en la Segunda Guerra Mundial el líder de la Unión Soviética, Josef Stalin, recurrió a la Iglesia Ortodoxa Rusa para galvanizar el patritotismo tras la invasión de la Alemania nazi, Vladimir Putin se ha servido también de la religión y de la Iglesia Ortodoxa Rusa para crear lo que el semanario británico The Economist denominaba “el nuevo culto ruso de la guerra”.

El Patriarca Cirilo en un desfile militar. Foto vía Atlantic Council.

El Patriarca Cirilo, cabeza de la Iglesia Ortodoxa Rusa, criticó en un sermón en marzo de 2022 la influencia cultural de Occidente y señaló que en la guerra de Ucrania estaba en juego “la salvación humana”. En marzo de 2024 durante la celebración de un congreso del Consejo Mundial de los Pueblos Rusos la Iglesia Ortodoxa Rusa emitió un decreto en el que afirmaba que “desde un punto de vista espiritual y moral, la Operación Militar Especial es una guerra santa”, en referencia al eufemismo empleado por el gobierno ruso para referirse a la invasión de Ucrania en febrero de 2022.

Antecedentes históricos de una relación con el poder político.

La relación entre el Estado ruso y la IOR se remonta al Imperio Zarista, donde la iglesia servía como legitimadora del poder autocrático. La doctrina oficial de la Iglesia establecía que el zar era designado por Dios y ejercía de “padrecito” de la nación. Durante la era soviética, la IOR fue reprimida pero sobrevivió colaborando con la KGB, el servicio de inteligencia soviético. El actual Patriarca Cirilo cabeza de la Iglesia Ortodoxa Rusa, habría trabajdo para la KGB según documentos oficiales suizos de los años 70 desclasificados.

Tras la caída de la URSS, la IOR experimentó un renacimiento, financiado en parte por el Estado ruso, convirtiéndose en un aliado clave de Putin desde su ascenso en 2000. El primer Concepto de Seguridad Nacional de la era Putin publicado en enero de 2000 establecía “fortalecer los valores morales, tradiciones y patriotismo de la sociedad” como parte de los intereses nacionales “espirituales”. La Iglesia Ortodoxa Rusa vivió un auge gracias a medidas gubernamentales como la recuperación del patrimonio incautado en la era soviética, exenciones fiscales, ventajas fiscales y la introducción de clases de religión en las escuelas.

Vladimir Putin y el Patriarca Cirilo. Foto vía Le Monde.

Putin ha invocado frecuentemente la ortodoxia rusa para justificar políticas internas y externas, posicionando a Rusia como “defensora de los valores cristianos”. El mismo Patriarca Cirilo apoyó a Vladimir Putin como candidato en elecciones presidenciales rusa, como por ejemplo las de 2012 y 2018. Precisamente en las elecciones de 2012 llamó a los primeros doce años de gobierno del presidente Putin “un milagro de Dios”.

Según Nicholas Chkhaidze en un documento de la Jamestown Foundation, “la Iglesia Ortodxa Rusa juega una papel clave en la guerra híbrida de Moscú contra Ucrania y Occidente” y que a través de su influencia “el Kremlin busca revivir su status de gran potencia erradicando la influencia occidental”.

La Igleisa Ortodoxa Rusa como tapadera para operaciones de espionaje.

La presencia de sacerdotes fuera de Rusia para atender a los creyentes de la fe ortodoxa ha sido explotada como tapadera para operaciones de inteligencia e influencia.

En la primavera de 2023 el FBI repartió una circular entre iglesias ortodoxas de Estados Unidos una circular alertando sobre los intentos de de los servicios de inteligencia rusa estaban tratando de captar colaboradores. Y advertía de las actividades de Dmitry Petrovsky, vinculado al Departamento de Relaciones Exteriores de la Iglesia. Se trata de una rama de la Iglesia Ortodoxa Rusa que funciona como servicio diplomático del Patriarca. En el caso de Dmitry Petrovsky se sospechaba de su vínculo con los servicios de inteligencia rusos. Fue detenido a su entrada en el país en 2021. En su ordenador se encontró un dossier con datos personales de sacerdotes ortodoxos y sus familias a los que presuntamente trataba de reclutar mediante chantaje.

En el caso de Bulgaria, las autoridades llegaron a expulsar al archimandrita Vassian Zmeev, representante de la Iglesia Ortodoxa Rusa en septiembre de 2023, junto a dos sacerdotes bielorrusos. Según la agencia de contrainteligencia búlgara SANS los expulsados estaban relacionados con “la estrategia híbrida de la Federación de Rusia para influir deliberadamente en los procesos sociopolíticos en la República de Bulgaria en favor de intereses geopolíticos rusos”. Previamente el archimandrita Vassian había sido expulsado de Macedonia del Norte junto con tres diplomáticos rusos por espionaje. Aparte de dirigir la comunidad ortodoxa rusa en Bulgaria desde 2018, Vassian era responsable también de la comunidad ortodoxa rusa en Macedonia del Norte desde 2022.

Más recientemente, en julio de 2025 el canal de noticias francés France24 reveló que las autoridades suecas investigaban la Iglesia del Icono de Kazán de la Madre de Dios, una iglesia ortodoxa rusa construida en la ciudad de Västerås. En esa localidad se encuentra un aeropuerto que ha servido de base para ejercicios militares de la OTAN. La ciudad es además un importante nodo de comunicaciones por carretera dentro de Suecia, aparte de albergar un regimiento de comunicaciones estratégicas del ejército sueco.

Vista aérea de la parroquia ortodoxa rusa de Västerås (Suecia). Foto: France24.com

La construcción de nueva iglesia llamó la atención porque la ciudad de Västerås nunca contó con una comunidad rusa suficientemente grande y activa como para justificar una enorme iglesia tan grande, cuya torre principal de 22 metros supera los límites legales para un edificio tan cerca de un aeropuerto. La inauguración de la iglesia fue patrocinada por la corporación rusa Rosatom y contó con la presencia de personalidades rusas.

El párroco titular, el diácono Pavel Makarenko, dirigió hasta 2021 una empresa de importación y exportación llamada NC Nordic Control AB. Ese año fue procesado por una caso de facturación falsa. La investigación de la periodista Mikaela Lundblad de un medio local sueco, el Vestmanlands Lans Tidning, le llevó hasta la página web de una ONG rusa (ahora borrada) donde aparecía la noticia de una concesión a Pavel Makarenko de una medalla del servicio de inteligencia exterior ruso (SVR) por los servicios prestados

El canal France24 reveló también que, a las pocas semanas de la inauguración de la iglesia de Västerås, el servicio de inteligencia sueco SAPO publicó una circular advirtiendo que “el Estado ruso usa la Iglesia Ortodoxa Rusa del Patriarcado de Moscú como una plataforma de recolección de inteligencia y para actividades que amenazan a la seguridad nacional en la forma de operaciones de influencia contra Suecia e individuos de la diáspora rusa en Suecia”.

La ubicación de parroquias ortodoxas rusas cerca de instalaciones estratégicas ha sido objeto de investigación también en Noruega y Finlandia.

La Iglesia Ortodoxa Rusa como herramienta de influencia.

La influencia de la Iglesia Ortodoxa Rusa como referente moral y espiritual para los creyentes ortodoxos ha sido empleada por Rusia como una herramienta para promover corrientes de opinión favorables a los intereses del Kremlin.

En Francia y Alemania, la IOR construye catedrales financiadas por oligarcas rusos, como la Catedral de la Santísima Trinidad en París. Esta última es un edificio que costó 170 millones de euros y funciona también como centro cultural y capilla de la Embajada de la Federación Rusa en París, por lo que el edificio cuenta con «inmunidad diplomática». La construcción de la catedral forma parte del esfuerzo de Rusia por influir en los creyentes ortodoxos en Europa Occidental, disputando el papel de referente espiritual al Patriarcado de Constantinopla.

Catedral ortodoxa rusa de París. Foto vía National Catholic Reporter.

En Ucrania, la IOR ha sido un pilar de la estrategia rusa de desestabilización. Antes de la invasión de 2022, la iglesia rusa promovía en las parroquias ucranianas la lealtad a Moscú. Finalmente en diciembre de 2018 la iglesia ortodoxa ucraniana rompió con Moscú y se convirtió en una iglesia autocéfala. La ruptura de la iglesia ortodoxa ucraniana tuvo que pasar primero por la aprobación del Patriarcado de Constantinopla, cuyo servidores de correo electrónico fueron objeto de un robo de datos por parte de un grupo de hackers que se vinculan con los servicios de inteligencia rusos.

Tras la independencia de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania en 2018, la IOR intensificó su propaganda, llamando a la guerra una «cruzada». Ese papel de justificación de la guerra llamó la atención de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE), que en su Resolución 2540 de 2024 denunció “el abuso de la religión y la distorsión de la tradición cristiana ortodoxa” por parte del gobierno ruso y la IOR. A esta última se la señaló como un “instrumento de influencia y propaganda del régimen del Kremlin”. La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa volvería a referirse al papel instrumental de la IOR en su Resolución 2567 de 2024, “reconociendo el papel de la Iglesia Ortodoxa Rusa como herramienta de la propaganda estatal rusa”.

Tras una petición del senado de la República Checa, el servicio de inteligencia de ese país anunció en julio de 2024 que investigaría el papel de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el país como difusor de propaganda y herramienta de influencia.

El papel de la Iglesia Ortodoxia Rusa como instrumento de influencia del Kremlin es notable en los Balcanes occidentales, una región donde la denominación cristiana mayoritaria es la ortodoxa y donde las narrativas rusas hablan de la tradicional “hermadad eslava”. Así en países como Serbia, Montenegro y Bosnia-Herzegovina, la IOR y sus aliados locales actúan como canales para narrativas rusas, fomentando divisiones étnicas y oponiéndose a la integración en la Unión Europea y la OTAN. La Iglesia Ortodoxa Serbia, influida por Moscú, ha sido usada para desestabilizar Montenegro. En las protestas contra el gobierno en 2021 tuvieran un papel destacado clérigos prorrusos.

En Norteamérica y Europa Occidental la Iglesia Ortodoxa Rusa está tratando de estrechar lazos con figuras y movimientos conservadores, presentando una visión común sobre la decadencia y la corrupción moral de Occidente que contrasta con el papel de Rusia como aspirante a salvadora de los valores conservadores. Una idea que el escritor español Juan Manuel de Prada ya refería en 2015: “la vocación de Rusia será salvar a Occidente de su decadencia”.

Viktor Orban en un cognreso anual de la Organización Internacional para la Familia. Foto: profam.org

Desde Rusia se busca un terreno común con organizaciones cristianas no ortodoxas con narrativas sobre la “islamización de Occidente” o la necesidad de “proteger a las familias”. En este último caso es de destacar la labor de la Organización Internacional para la Familia, que está vinculada a la IOR. Entre las actividades de la Organización Internacional para la Familia destacan sus congresos anuales por los que han pasado políticos y líderes como el húngaro Viktor Orban y el italiano Matteo Salvini.

Conclusión

La IOR no es meramente una institución religiosa, sino un brazo extendido del Estado ruso en Europa, utilizado para espionaje, propaganda y desestabilización. Esta simbiosis beneficia al Kremlin al proporcionar una fachada de legitimidad moral, pero ha expuesto a la iglesia a sanciones y pérdida de credibilidad. Países europeos han respondido con expulsiones, investigaciones y resoluciones, reconociendo la amenaza. Para contrarrestar esta influencia, se recomienda mayor escrutinio de financiamientos eclesiásticos y apoyo a iglesias ortodoxas independientes. Este dossier se basa en fuentes públicas y no pretende ser exhaustivo, pero subraya la necesidad de vigilancia continua en un contexto geopolítico tenso y considerando los planes de expansión de la IOR en España.

El gobierno ruso emplea la IOR a través de varios canales:

  1. Soft Power y propaganda: La IOR promueve el concepto de «Russkiy Mir», que justifica intervenciones en países con poblaciones ortodoxas, presentando a Rusia como protectora de la fe tradicional. Esto incluye narrativas anti-LGTB, anti-UE y pro-conservadoras que resuenan en sociedades europeas conservadoras.
  1. Espionaje y operaciones encubiertas: Iglesias ortodoxas rusas en Europa han sido acusadas de servir como bases para agentes de la inteligencia rusa. Clérigos ortodoxos rusos actúan como espías, recolectando inteligencia y difundiendo desinformación.
  1. Financiamiento y Redes: La IOR recibe fondos estatales rusos para construir iglesias cerca de sitios estratégicos, como bases militares o instituciones clave, facilitando influencia.
  1. Desestabilización Política: La IOC apoya movimientos separatistas o anti-UE, como en Montenegro, donde ha sido usada para desestabilizar un miembro de la OTAN.

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