Ofensiva estadounidense contra la injerencia extranjera en año electoral

Las autoridades en Estados Unidos han lanzado diferentes acciones este verano para neutralizar agentes extranjeros o desmantelar operaciones de injerencia, un asunto que genera especial preocupación considerando que estamos en año electoral. Esas operaciones se han acelerado en las últimas semanas. Veamos un repaso a todas ellas.

El primer caso en saltar a la luz fue la detención en julio de Sue Mi Terry, una antigua analista de inteligencia de la CIA que trabajó también en varios organismos públicos estadounidenses Ya en la vida civil se había convertido en una figura imprescindible en medios y eventos de think-tanks como experta sobre la península coreana. Se le acusa de servir al gobierno de Corea del Sur a cambio de remuneraciones consistentes en cenas en restaurantes caros y accesorios de lujos como bolsos de diseñadores de alta costura. Presumiblemente el interés surcoreano en Sue Mi Terry era su capacidad de promover narrativas favorables a los intereses de Seúl e informar sobre todo lo concerniente a las dos Coreas que circulara por los pasillos del poder en Washington y transcendiera de la comunidad de inteligencia estadounidense. Sue Mi Terry está casada con Max Boot, un célebre historiador militar que es además columnista en The Washington Post y ha estado vinculado al think-tank Council on Foreign Relations. Max Boot parece haber quedado al margen del caso.

Sue Mi Terry. Foto: nknews.org

El siguiente caso notorio ha sido la detención de Linda Sun, exvicejefa de gabinete de la gobernadora de Nueva York, junto a su marido. Los dos habrían promovido los intereses de China en Estados Unidos a cambio de dinero, viajes, entradas para eventos y favores en beneficio de la empresa de un amigo. A ella se le acusa de diez delitos que incluyen lavado de dinero. Este último es el único delito que se le imputa a él. El matrimonio llevaba un elevado tren de vida y poseía una mansión en Long Island y un chalé en Hawái. Como anécdota curiosa se destaca que desde el consulado chino en Nueva York se enviaba a los padres de Linda Sun pato a la pequinesa cocinado por el chef privado del cónsul. Entre otras actividades al servicio de China, Linda Sun habría bloqueado iniciativas relacionadas con Taiwán y la minoría uigur de China durante su trabajo en el gabinete de la gobernadora de Nueva York.

Linda Sun. Foto: asiafinancial.com

Siendo 2024 un año electoral y existiendo el precedente de las injerencias rusas en el ciclo electoral de 2016 (véase el informe Miller), las autoridades estadounidenses han lanzado en pocos días varias acciones encaminadas a desarticular, mitigar o sancionar las acciones de desinformación y agitación en favor de los intereses rusos.

El caso más notorio es la desarticulación de una operación manejada por dos empleados del canal de televisión RT que proporcionaron 9,7 millones de dólares a la influencer conservadora Lauren Chen y su marido para que montaran una empresa tapadera con la que contratar los servicios de creadores de contenido y lanzar al público estadounidense narrativas al servicio de los intereses de Rusia. Los detalles de la empresa y los influencers implicados no aparecen revelados en el documento de la instrucción del caso, que es público. Pero no es difícil adivinar que la empresa que recibió el dinero se trata de TENET Media, que en el documento es identificada por una frase de presentación que aparece en los perfiles de redes sociales: “red de comentaristas heterodoxos con foco en asuntos políticos y culturales de Occidente».

La instrucción del caso recoge que TENET Media contactó con varios influencers conservadores y les ofreció elaborar vídeos para promover determinadas narrativas coincidentes con los intereses de la Rusia de Putin a cambio de grandes cantidades de dinero que provenían supuestamente de un millonario europeo. Los responsables de la empresa sí parecían estar al corriente del origen del dinero. En un caso recogido en el documento de la instrucción del caso un responsable de TENET media preguntó vía Discord a uno de los financiadores del proyecto por el retraso en la recepción de los fondos y al no obtener respuesta inmediatamente buscó qué hora era en Moscú [eran las 4:50am].

Algunos de los influencers contratados por la empresa han declarado que desconocían por completo que la empresa estaba financiada desde Rusia y se presentan como víctimas de la trama. Aunque es llamativo el entusiasmo mostrado en complacer los requerimientos del cliente en promover las narrativas prorrusas. Tim Pool, responsable de “The Culture War Podcast”, afirmó que Ucrania era uno de los mayores enemigos de Estados Unidos y la mayor amenaza para el país y el mundo.

 

También es significativo que algunos de los influencers implicados se mostraron contrariados a darle difusión a un vídeo en el que Tucker Carlson, anteriormente presentador de FOX News, visitaba un supermercado de una cadena francesa en Moscú, para mostrar la normalidad y alta calidad de vida en Rusia. Su contrariedad se debió a que lo consideraron una pieza nada sutil de propaganda.

Los objetivos establecidos por la red de desinformación y agitación política pagada desde Rusia incluían influir en las elecciones de 2024, señalándose a diferentes grupos sociales como nichos electorales en los que incidir. En el documento se censura la identidad del partido político a cuyos votantes se quería apelar, pero es evidente que se trata del Partido Republicano en el que hay sectores con una franca simpatía por la Rusia de Putin.

Otra operación estadounidense dirigida contra las campañas de desinformación rusas ha desarticulado una red conocida como Doppelganger, termino importado de la lengua alemana que se refiere al doble fantasmagórico o malvado de una persona. El nombre le fue puesto porque esta red replicaba las páginas web de grandes medios de comunicación con clones que podían confundirse con el medio original, pero introduciendo bulos interesados. El propósito evidente era hacer creer que los bulos provenían de un medio serio y creíble. En la operación fueron incautados un total de 32 dominios de Internet que “difundían propaganda rusa de forma encubierta para reducir el apoyo internacional a Ucrania, potenciando intereses y políticas prorrusas e influyendo a los votantes en elecciones en Estados Unidos y el extranjero”. El documento judicial de 227 páginas fue estudiado con detenimiento por la edición europea del medio on-line Político y encontró que las autoridades estadounidenses han detectado operaciones de influencia rusas en Reino Unido, Alemania, Francia e Italia donde se han tratado de influir políticos, hombres de negocios, periodistas y otros creadores de opinión.

Las acciones judiciales en Estados Unidos también se han dirigido contra Dimitri Simes y sus cómplices por tratar de burlar las sanciones impuestas a Rusia buscando formas alternativas de cobrar el dinero recibido por presentar un programa de televisión en un canal público de televisión rusa. Simes encabezó entre 1994 y 2022 el Center for the National Interest, un think-tank especializado en temas de política y defensa responsable de una publicación online que siempre destacó por sus sesgos prorrusos.

Dimitri Simes saludando a Vladimir Putin. Foto: San Mateo Daily Journal.

A estas acciones se suma la imposición de sanciones a una lista de ciudadanos rusos implicados en las tramas anteriores y que adicionalmente incluye a Margarita Simonyan, editora jefe de RT. Como recoge Julia Davis, Margarita Simonyan ha declarado públicamente que el objetivo de Rusia es desestabilizar Estados Unidos “para que así colapse más rápido” y que desde Rusia se han creado “fuentes de información” que no tienen conexión directa para no ser detectadas desde Occidente.

Por último, esta semana el FBI ha informado de que ha logrado identificar a seis miembros de una unidad de ciberguerra perteneciente a una rama de la inteligencia militar rusa, la unidad 29155, encargada de intentos de asesinato y acciones de sabotaje en Occidente. Las autoridades estadounidenses ofrecen una recompensa de diez millones de dólares por los seis hackers rusos a los que se acusa de participar en ciberataques contra países de la Unión Europea y la OTAN, además de Ucrania. Uno de esos países atacados es Estonia, dato que se ha hecho público porque su Servicio de Seguridad Interno (KAPO) ha informado sobre su participación en la llamada operación TOY SOLDIER en la que habrían participado 14 agencias de diez países.

La conclusión evidente de esta sucesión de operaciones es que las acciones de injerencia externa por parte de diferentes países comprando voluntades son bien reales, aunque los cínicos y los interesados traten de hacer burla de los llamamientos a estar alerta y enfrentar la desinformación, los bulos y la propaganda provenientes de países como Rusia. Es significativo que influencers que vendían a su público información alternativa y puntos de vista heterodoxos se prestaran a hacer de mercenarios al servicio del mejor postor para introducir narrativas al evidente servicio de Rusia. Está por ver si queda demostrado ante un tribunal cuánto conocían del origen del dinero en una trama en la que colaboraron entusiastamente. Pero nos tiene que servir de alerta sobre las verdaderas intenciones de quienes presentan las narrativas rusas como atrevidos puntos de vista alternativos.

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