Las recientes protestas callejeras en Marruecos nos han llamado la atención en MONITOR DISINFO. Internet ha tenido un papel fundamental en canalizar el malestar de una nueva generación para organizar protestas callejeras que han llegado a ser violentas. Las dudas sobre el grado de espontaneidad y el potencial que guardan las protestas de ser instrumentalizadas son un tema de estudio de elevado interés, que seguiremos con atención.
Las protestas de la Generación Z.
El último fin de semana del mes de septiembre de 2025 fueron convocadas una serie de manifestaciones en las principales ciudades de Marruecos a través de redes sociales y plataformas como Discord. Los convocantes emplearon el hashtag #GENZ212, haciendo referencia a la Generación Z y al código telefónico de Marruecos (212). Ese elemento generacional ya había estado presente este año en otros ciclos de protestas en otros países, como fue el caso de Nepal.

El detonante de las protestas en Marruecos fue una sucesión de fallecimientos de parturientas en el hospital regional “Hassan II” de Agadir. Un caso que conmocionó Marruecos y que a ojos del pueblo marroquí sirvió para exponer las carencias en personal y medios del sistema sanitario del país, algo que contrasta con la imagen de modernidad que pretenden transmitir las autoridades.
El caso puntual de Agadir habría servido para exponer el contraste entre las carencias en materia de sanidad y educación que sufre el país, con las ambiciones de albergar grandes fastos deportivos. Marruecos acogerá la Copa África entre el 21 de diciembre de 2025 y el 18 de enero de 2026. Pero sobre todo, será país coorganizador con España y Portugal de la fase final de la Copa del Mundo de 2030. Para atender ese tipo de eventos, Marruecos ha construido nuevos estadios o modernizado lo existentes. Así, en Rabat, cuenta con el estadio “Moulay Abdellah”, que según el diario deportivo español As.com se trata ahora mismo del “estadio más moderno de África”.
Ya en el año 2019 Middle East Eye realizó una recopilación de cánticos de las aficiones de los equipos de fútbol donde se repetían las quejas por la corrupción, el despilfarro, la falta de oportunidades y las carencias en sanidad y educación que empujaban a la juventud a la emigración. La relación entre las carencias de los servicios básicos y las obras faraónicas en los estadios de fútbol ha llevado a la prensa internacional a bautizar a las protestas en Marruecos como “FIFA riots” (“disturbios FIFA»), haciendo referencia a la federación internacional de fútbol.
La represión policial contra los manifestantes alimentó el ciclo de protestas, que llegaron a ser violentas. Tras las batallas callejeras, donde murieron al menos tres personas, pudo verse vehículos policiales volcados. Así, pasó a hablarse de una nueva «Primavera Árabe” en Marruecos y se debatió cómo se relacionaba las protestas con la cuestión sucesoria. Pero desde las redes sociales se llamó a la calma y se marcó distancia con la violencia, sabiendo cómo podía afectar esta a la legitimidad de las protestas.
[🇲🇦] 🚨
— GeoRossignol (@GeoRossignol) October 1, 2025
Maroc: Des morts sont signalés au Maroc dans plusieurs grandes villes dont Agadir et des enfants blessés gravement par balles.
L'histoire récente nous a montrée que l'excès de violence, à la place de renforcer l'autorité, au contraire mène à l'isolement puis à la… pic.twitter.com/9UModfbmJv
El viernes 10 de octubre el rey Mohammed VI dio un discurso a la nación que había causado expectativas, ante la esperanza de que hiciera algún gesto que contentara a los manifestantes. Pero el contenido del discurso decepcionó a los jóvenes marroquíes, continuando el llamaniento a protestar en la calle. “El mensaje es continuar con las manifestaciones masivas, boicotear los partidos y los productos de los corruptos, boicotear la Copa Africana y no dar marcha atrás hasta que se cumplan las demandas de unidad”, pudo leerse en un comunicado en Discord. También se habló de “pausa estratégica” mientras el movimiento se reorganiza y trata de elaborar demandas concretas.
Estas protestas tienen como telón de fondo las especulaciones sobre la salud del rey Mohammed VI y la sucesión en su hijo, el príncipe Hassan. La juventud e inexperiencia del príncipe genera dudas sobre su capacidad de gobierno, considerando la concentración de poder en la figura del rey que existe en Marruecos. La opacidad del centro de poder, el Majzén, impide verificar los rumores sobre movimientos en los pasillos del poder que promueven la sucesión del rey Mohammed VI a su hermano Rashid. En cualquier caso, las protestas callejeras no han cuestionado la monarquía y no han amenazado la estabilidad del sistema político marroquí.
