La desinformación en la nueva Estrategia Nacional contra el Terrorismo

El pasado día 8 de mayo fue publicada la nueva Estrategia Nacional contra el Terrorismo española, tras haber sido aprobada con fecha 19 de marzo por el Consejo de Seguridad Nacional. Este documento dedica en su nueva edición especial atención a la cuestión de la desinformación.

En primer lugar, la desinformación aparece como uno de los factores que han contribuido al aumento de los extremismos violentos que pueden conducir al terrorismo. Así, en el Capítulo 2 “La amenaza del terrorismo y el extremismo violento” dice: “La propaganda y la desinformación empleadas para difundir y transmitir este tipo de ideología, especialmente a través de las redes sociales y otros medios en línea”.

En el caso del terrorismo de tipo salafista-yihadista contamos en España con estudios que recogen la importancia de Internet para la difusión de ideas radicales que incitan a la violencia. Véase por ejemplo la obra especializada  Al Andalus 2.0. La ciber-yihad contra España del profesor Manuel Torres Soriano.

Más recientemente, en el informe “Pautas de implicación de los yihadistas en España: desarrollos recientes y tendencias en la amenaza terrorista” de Carola García Calvo, podíamos ver que las actividades difusión y propaganda ocupaban a un porcentaje significativo de los condenados en España por delitos de terrorismo y de carácter salafista-yihadista.

La propaganda en Internet no sólo serviría para difundir la ideología radical, sino para captar adeptos, considerando la competencia entre dos grandes organizaciones de referencia: Al Qaeda y el Estado Islámico. Así, según Carola García Calvo, el Estado Islámico habría usado “la propaganda difundida a través de Internet y redes sociales” de forma más “audaz y efectiva que Al Qaeda”, logrando mostrar “una imagen más moderna y dinámica”.  Las victorias y derrotas de los diferentes grupos regionales afiliados con ambas organizaciones no estarían influyendo en qué organización resulta más atractiva, sino el tipo de mensajes lanzados. Así, el Estado Islámico habría logrado mostrarse como “una organización más dinámica y mejor conectada con su realidad inmediata, que la ortodoxa al-Qaeda”.

La necesidad de enfrentar esta actividad en Internet en materia de propaganda y desinformación de los grupos radicales y violentos lleva a que la Estrategia Nacional contra el Terrorismo española dedique en su capítulo 5 “Pilares, líneas estratégicas y líneas de acción” atención a la desinformación, que cuenta con su propia línea estratégica.

Esta línea estratégica “Aumentar las capacidades en la lucha contra la desinformación” plantea dos iniciativas. La primera consiste en “incrementar las capacidades de las Administraciones públicas y de las unidades de investigación de las [Fuerzas y Cuerpos de Seguridad]” para hacer frente a “las campañas de desinformación que afecten a la seguridad nacional y tengan por objeto fines terroristas o de radicalización”. Esas campañas pueden consistir en la “difusión de falsas narrativas, el uso de la guerra cognitiva, estrategias híbridas, manipulación persistente u otras tácticas, técnicas y procedimientos”. Como vemos, esta lista incluye fenómenos harto complejos que podrían esconder el apoyo de actores estatales que emplean a grupos terroristas y grupos radicales como instrumentos de su panoplia de estrategias híbridas.

La segunda iniciativa propone “fomentar la colaboración tanto a nivel nacional e internacional, como público-privada, con otros organismos competentes, de la sociedad civil y el ámbito académico”. Evidentemente desde Monitor Disinfo valoramos positivamente que se considere necesaria la lucha contra la desinformación una tarea de todos, que va más allá de las administraciones publicas e implica a la sociedad civil.

MonitorDisinfo.com: investigación y análisis colaborativo sobre desinformación y guerra híbrida