De la cárcel polaca a la alfombra roja de Moscú: la controvertida historia de Pablo González

El 1 de agosto de 2024 tuvo lugar en Ankara un complejo intercambio de presos que implicó a Estados Unidos, Alemania, Polonia, Noruega, Bielorrusia y Rusia. Se trató del mayor intercambio de presos desde el fin de la Guerra Fría tras una larga y compleja negociación. En ese grupo de personas se encontraba el ciudadano español Pablo González Yagüe, que llevaba en prisión preventiva en Polonia pendiente de juicio casi dos años y medio por cargos de espionaje.

De Pavel a Pablo.

Pavel Alekseevitch Rubtsov nació en Moscú el 28 de abril de 1982 de padre ruso y madre española, Alexei E. Rubtsov y María Elena González. Tras el divorcio de sus padres, Pavel y su madre se trasladaron a vivir a España, instalándose en Bilbao en 1991. En su nuevo país, Pavel Rubtsov fue registrado con la versión castellanizada de su nombre y los apellidos de su abuelo materno, Andrés González Yagüe, que nació en 1929 en La Arboleda (Vizcaya) y marchó como “niño de la guerra” rumbo a la Unión Soviética en 1937.  A pesar de que no existía convenio de doble nacionalidad entre España y Rusia [1], Pablo González Yagüe siguió siendo Pavel Rubtsov a ojos de las autoridades rusas, tal como refleja el pasaporte expedido en Barcelona en 2006.

Pasaporte ruso de Pavel A. Rubtsov, expedido en Barcelona el 27 de diciembre de 2006.
Imagen vía Público.

En su nuevo país, Pablo González realizó estudios universitarios. Se licenció en Filología Eslava en la Universidad de Barcelona y realizó un máster de periodismo multimedia organizado por el diario El Correo y la Universidad del País Vasco, dedicándose profesionalmente al periodismo como freelance. Cubrió Rusia y el espacio exsoviético con especial dedicación a los conflictos armados para medios abertzales como Gara y Naiz y otrosde ámbito nacional como el diario Público y cadena de televisión La Sexta.

Aparte de publicar en medios vascos del entorno abertzale, Pablo González nunca escondió sus simpatías personales en sus análisis. Por ejemplo, en el artículo “Georgia, el espejo en el que puede mirarse la Ucrania de hoy”, publicado en el diario Gara el 29 de abril de 2015, establecía un paralelismo entre Georgia y Ucrania, dos países cuyos gobiernos aspiraban a un acercamiento con Occidente, algo que Pablo González consideraba que “no es tan sencillo ni beneficioso”.  Pero esos sesgos personales nunca le llevaron a ser un periodista estridente y colaboró con medios muy diversos.

 
 
 
 
 
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Dentro de los variados medios con los que colaboró encontramos que trabajó para Voice of America, un medio público estadounidense, aunque sus crónicas elaboradas entre 2020 y 2021 fueron borradas y ahora en la página web sólo queda un perfil vacío. Un pantallazo puede verse en este artículo crítico con el medio por su decisión de contratar a alguien que luego fue acusado de trabajar para la inteligencia rusa. Fue también cofundador del medio Eulixe, donde se le describe como “periodista por vocación con amplio conocimiento en la geopolítica de la Europa del Este”.

Detención en Polonia.

Ante la perspectiva de una invasión rusa de Ucrania, Pablo González se desplazó a Ucrania para cubrir el ambiente prebélico para medios españoles. Se trata de un país donde ya había estado anteriormente para cubrir la guerra en el Donbás desde el bando prorruso. Semanas antes de la invasión del 24 de febrero de 2022, fue detenido por el servicio de seguridad ucraniano SBU y a continuación expulsado del país.

 

Pablo González siguió cubriendo la crisis de Ucrania desde Polonia, país al que llegó un flujo de refugiados huyendo de la inminente guerra. Se trata de un país donde había trabajado previamente para cubrir temas como la crisis migratoria o los derechos de la mujer.

En la noche del 27 de al 28 febrero de 2022 Pablo González fue detenido por la Agencia de Seguridad Interior (ABW) polaca en la localidad de Przemyśl, cerca de la frontera de Ucrania y a donde estaban llegando refugiados de ese país. Según el comunicado de las autoridades polacas, Pablo González se trataba de un agente al servicio de la Dirección General de Inteligencia de las fuerzas armadas rusas, conocida por sus siglas en ruso como GRU.

En la investigación que llevó a la detención de Pablo González participaron la oficina local del Departamento de Crimen Organizado y Corrupción de la fiscalía nacional polaca y la Universidad Politécnica de Rzeszów. Esta última se entiende que participó en el análisis de los dispositivos electrónicos que formaban parte, según el comunicado, de las “abundantes evidencias” halladas en el momento de su detención.

La acusación contra Pablo González acarreaba una pena de cárcel de hasta diez años. Se decretó su prisión provisional por tres meses prorrogables, de acuerdo con las leyes polacas, que establecen prisión provisional para los delitos condenados con penas mayores a ocho años. Mientras en España la prisión preventiva no puede superar los dos años (con alguna excepción), en Polonia es prorrogable de forma indefinida [2]. Según las autoridades polacas, Pablo González aprovechó su condición de periodista para llevar a cabo actividades en beneficio de Rusia, “moviéndose libremente por Europa y el mundo, incluyendo zonas por conflictos armados y regiones en tensión política”.

La doble vida de Pablo/Pavel.

Diferentes compañeros y amigos de Pablo González declararon tras su detención que estábamos ante un malentendido, ya que muchos medios habían hecho hincapié en la existencia de dos pasaportes con nombres diferentes como única prueba de una presunta actividad clandestina. Otros señalaron que Pablo González había sido detenido por sus posicionamientos ideológicos o sus simpatías geopolíticas. En una entrevista publicada en el diario Público el 4 de marzo de 2022, la pareja de Pablo González respondía “supongo que sí” a la pregunta “¿Cree que la detención de Pablo se debe a su origen ruso?”. El retrato de Pablo González como un periodista “comprometido” que era víctima de una persecución política no cuadraba con el hecho de haber trabajado como colaborador externo tanto en un medio público estadounidense como en una cadena generalista española. Se trataba, por tanto, de un caso único que requería explicaciones adicionales.

Según el medio Agentstvo, Pablo González se introdujo en el círculo de Zhanna Nemtsova, hija del opositor ruso Boris Nemtsov, asesinado en 2015 y que figura como cofundadora de una fundación proderechos humanos que honra la memoria de su padre. La actividad de dicha fundación es, evidentemente, hostil a la Rusia de Putin y por tanto de interés para los servicios de inteligencia rusos. Pablo González y Zhanna Nemtsova se habrían conocido en Bruselas en 2016. A partir de entonces él habría participado en actividades de la fundación mientras que miembros de la fundación habrían acudido a eventos del País Vasco.

Pablo González con Zhanna Nemtsova (izquierda), hija del asesinado líder opositor ruso Boris Nemtsov. Imagen vía Público.

Pablo González habría también entrado en contacto, según Agentstvo, con Vladimir Kará-Murzá, opositor ruso que en abril de 2023 fue condenado a 25 años de cárcel por “alta traición” por oponerse a la invasión de Ucrania. Agentstvo lo muestra también en compañía del político opositor Iliá Yashin. Los políticos opositores Kará-Murzá y Yashin formaron parte del intercambio que llevó a Pablo González a Rusia.

 

Uno de los objetivos para Pablo González habría sido una escuela de periodismo de verano a la que habrían asistido ciudadanos estadounidenses y ucranianos. Podría tratarse de la Boris Nemtsov Summer School of Journalism, celebrada en Praga en septiembre de 2018. La entrada del blog del Center on Democracy, Development, and the Rule of Law de la Universidad de Stanford (California) sobre dicha escuela de verano aparece firmadas por Zhanna Nemtsova, hija del disidente ruso asesinado, mientras que las fotos que lo acompaña llevan la firma de Pablo Gonzalez y Maria Koroleva.

Pablo González con el político opositor ruso Iliá Yashin (2º por la derecha). Ambos serían intercambiados el 1 de agosto de 2024. Imagen vía agentstvo.

Las diferentes actividades y contactos con opositores y activistas llevados a cabo por Pablo González fueron, según la información aparecida en Agentstvo, motivo de una serie de informes enviados a terceros a los que Pablo González habría reclamado el reembolso de gastos. Esos informes, al parecer, no tendrían forma de artículo periodístico, sino de nota de inteligencia. Todos estos datos sobre la actividad privada de Pablo González provendrían de los dispositivos electrónicos que quedaron en manos de las autoridades polacas y que las fuentes de Agentstvo habrían manejado.

Posteriormente Agentstvo habría obtenido acceso a la información robada por el grupo ucraniano Muppet de la base de datos del sistema de reservas Sirena-Travel, equivalente ruso a Amadeus. La base de datos habría sido validada comprobando los viajes de algunos personajes públicos.  En esa base de datos aparecía que alguien habría comprado dos billetes a nombre de Pavel Rubtsov y una segunda persona en una oficina de la agencia de viajes Orbita-N ubicada en la estación de tren Paveletsky de Moscú para un viaje en la aerolínea S7 de Moscú a San Petersburgo el 16 de junio de 2017. Esa segunda persona es Sergei Turbin, que diferentes datos [3] vinculan con la escuela del GRU y cuya dirección de residencia en 2006 y 2022 coinciden con el de otros agentes del GRU. El periodista Christo Grozev relaciona a Turbin con el 5º Departamento del GRU, encargado de los “agentes ilegales».

En julio de 2022 el jefe del servicio de inteligencia exterior británico, Richard Moore, participó en un evento organizado por el think-tank Aspen Institute en Aspen (Colorado). Fue entrevistado por un periodista y durante la charla mencionó a los agentes ilegales rusos que llevan una vida normal. Puso como primer ejemplo a Pablo González, mencionando su nombre español completo Pablo González Yagüe. Esto refleja la notoriedad de su caso. Véase el vídeo a partir del minuto 9:33.

Meses más tarde el semanario británico The Economist dedicó un artículo a los servicios de inteligencia rusos: “The war in Ukraine has battered the reputation of Russian spies” (9 octubre 2022). El artículo menciona el caso de Pablo González y menciona que según una “fuente ucraniana” su objetivo dentro de Ucrania era una “unidad cíber”.

La bifurcación de datos y relato.

El caso de Pablo González generó una campaña de apoyo impulsada por su entorno que se extendió al mundo periodístico. La idea más repetida es que Pablo González permanecía en la cárcel sin que se presentaran cargos concretos contra él y que estaba jurídicamente indefenso, desatendido por el gobierno español. Véase como ejemplo la carta publicada por el diario La Vanguardia el día 31 de julio de 2024 en el que se dice que Pablo González estaba en la cárcel “sin cargos formales” y bajo una “acusación informal”, además de lamentar que su teléfono móvil y su ordenador “han estado en manos de los servicios de inteligencia (?) polacos y han podido extraer hasta el último bite [sic] de información”. Sin embargo, repetidamente se fue informando de detalles del caso, del trabajo de su equipo de defensa legal y de las acciones llevadas a cabo por el gobierno español.

En fecha tan temprana como el 3 de marzo de 2022, varios días después de la detención, el diario vasco Naiz informaba de que a Pablo González se le acusaba de un delito de espionaje, tipificado en el Artículo 130 del Código Penal polaco. Más tarde, el 17 de marzo, su abogado español mencionó en la red social X que a Pablo González se le acusaba de “hechos muy graves”. Ese abogado español, era Gonzalo Boye, célebre por su participación en casos polémicos y representar a personajes como Carles Puigdemont.

En una entrevista publicada por el medio vasco Naiz el 29 de abril de 2022 Juan Teixeira contó que Pablo González era defendido por un abogado polaco de su elección tras haber pasado su caso por dos letradas de oficio. La defensa de Pablo González llegaría a contar con los servicios de un equipo de tres abogados polacos. 

Bartosz Rogala, uno de los tres abogados polacos fue entrevistado en la televisión pública vasca donde declaró el 28 de febrero de 2023 que conocían las acusaciones contra Pablo González pero no las iban a hacer públicas. Además, contó que la investigación llevada a cabo por el servicio de inteligencia polaca abarcaba varios países y que el proceso se estaba alargando por las ramificaciones del caso. No se trataba por tanto de un malentendido surgido a partir de la posesión de dos pasaportes. En el reportaje de la televisión vasca se mencionó también que, aunque en régimen de aislamiento dentro de la cárcel, Pablo González podía recibir visitar de la familia.

El 14 de mayo de 2024 el diario Público informaba de la tercera visita de la pareja de Pablo González, que en la cárcel recibía “visitas puntuales de sus abogados, el cónsul español y algunas muy concretas de familiares cercanos”. Además, en aquel momento era novedad la reciente visita de “dos amigos cercanos”.

El caso de Pablo González fue motivo de varias preguntas al ministro de Asuntos Exteriores españoles, que informó en sede parlamentaria. Por ejemplo, en enero de 2024 el ministro informó, tal como recogió El Periódico de España, que hasta aquel momento Pablo González había recibido “la visita consular número 17” y que “se está cumpliendo su derecho de comunicación, de visitas consulares, de asistencia letrada, de visitas de sus abogados”, además de que estaba sometido a las medidas cautelares propias del ordenamiento jurídico polaco. Mientras que el diario El Mundo repasó a las gestiones del Ministerio de Asuntos Exteriores hechas en este caso tras el canje de Pablo González. En fecha tan cercana como el 19 de julio de 2024 el ministro de Asuntos Exteriores español se había dirigido a su homólogo polaco para insistir “en la necesidad de que se celebrase un juicio”. 

Reveladoras reacciones en Rusia y Polonia.

Tras más de dos años en prisión preventiva en Polonia, entre las protestas de su entorno que exigían su liberación por lo que consideraban era un malentendido o una persecución ideológica, Pablo González llegó a Moscú sin que las autoridades rusas hicieran mención alguna a su condición de periodista víctima de un atropello judicial. Según recoge El Mundo, un periodista de la agencia española EFE preguntó al portavoz del gobierno ruso, Dimitri Peskov por el canje de Pablo González y obtuvo como respuesta: «El motivo de la inclusión y esos detalles no pueden ser objeto de discusión pública”.

Las declaraciones de las autoridades rusas han coincidido en señalar que los prisioneros llegados a Moscú son leales servidores del Estado ruso. Se trata de una lista formada por un asesino convicto en Alemania, dos espías detenidos en Eslovenia, un espía detenido en Noruega, un agente de inteligencia dedicado al tráfico de tecnología, un cibercriminal y un empresario ladrón de información privilegiada, a los que se une Pablo González.

Recepción con alfombra roja y guardia de honor en Moscú. Pablo González al fondo. Imagen vía The Wall Street Jorunal.

La llegada a Moscú de los prisioneros canjeados por Rusia fue celebrada por Dmitri Medvédev, actual vicepresidente del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, quien afirmó en su canal de Telegram que hubiera preferido que “los traidores a Rusia se pudrieran en una mazmorra o murieran en prisión” pero que era más útil “traer a nuestra gente que trabajó por el país, por la Patria, por todos nosotros”.

Pablo González subiendo en Ankara al avión que lo llevaría a Moscú en una condición física que no tiene nada que ver con el relato transmitido por su entorno. La camiseta dice «Tu imperio te necesita».
Imagen vía Michael Weiss.

Los prisioneros canjeados fueron recibidos por una guardia de honor con alfombra roja en Moscú y saludados a pie de pista uno por uno por Vladimir Putin. Pudo verse a Pablo González con buen aspecto, a pesar de que se llegó a informar que había perdido 10 kilos en menos de dos meses de cárcel. El presidente ruso declaró su agradecimiento por “su lealtad al juramento, al deber, a la Patria” y anunció que sería “condecorados con premios estatales”.

Una muestra de que en Rusia no han decidido mantener la narrativa de que Pablo González era un inocente periodista la encontramos en el canal de Telegram “Zergulio”, con casi 353.000 suscriptores. La lista de los prisioneros canjeados por Occidente incluye a “Pavel Rubtsov / Pablo González”, que se le identifica como “agente del GRU español”. La llegada de los prisioneros canjeados a Rusia fue celebrada por el autor de dicho canal porque Rusia recibía “a sus valiosos hijos e hijas que estuvieron listos para entregar sus vidas por ella a cambio de un puñado de traidores, basuras y copias de molde de [Aleksei] Navalni”.

El canje de Pablo González ha generado cierto malestar en Polonia, donde diferentes personalidades políticas han manifestado que se ha desperdiciado una oportunidad de obtener la liberación de ciudadanos polacos que cumplen pena en Rusia y Bielorrusia. Quien fuera ministro de Interior del anterior gobierno, Mariusz Kamiński, contó en la red social X que las negociaciones para realizar el canje han estado en marcha “al menos por un año y medio”. Y que, en su condición de ministro que supervisaba los servicios de seguridad, llevó a cabo contactos con Estados Unidos para utilizar como moneda de cambio de Pablo González. Su objetivo era obtener la liberación de ciudadanos polacos en cárceles de Rusia y Bielorrusia. Kamiński lamenta que el nuevo gobierno aceptara un plan estadounidense de canje que no incluyó ningún ciudadano polaco y desperdiciara una baza tan valiosa como un agente del GRU.
 

Mientras tanto, el caso judicial de Pablo González en Polonia no ha sido cerrado. Izabela Kacprzak informó en el diario Rzeczpospolita: “Extraoficialmente hemos podido saber que la fiscalía está ultimando la acusación contra Rubtsov. Y todavía tiene la intención de terminarlo y llevarlo a los tribunales”. 
 
 

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