Ceuta y Melilla: Marruecos enfría al Estado, no la reivindicación

Medios marroquíes empiezan a defender que Rabat no abra ahora una crisis con España. Pero la reivindicación territorial no desaparece: se desplaza hacia la sociedad, los activistas y las redes. El cambio de discurso coincide además con la recta final hacia las elecciones del 23 de septiembre.

Algo está cambiando en la conversación marroquí sobre Ceuta y Melilla.

Después de semanas de tensión, declaraciones políticas, movilización digital y una extraordinaria atención a Sebta en redes sociales marroquíes, algunas de las cabeceras más relevantes del país están introduciendo una idea diferente: Marruecos no debería abrir ahora el expediente de Ceuta y Melilla como una crisis bilateral con España.

No significa renunciar a la reivindicación. Significa elegir el momento.

La formulación más clara apareció el 4 de septiembre en Le360. Una tribuna firmada por Abderrahman Boukhaffa sostiene que Rabat no ha olvidado Ceuta y Melilla, pero que convertir ahora la cuestión territorial en un enfrentamiento directo con Madrid sería estratégicamente innecesario. La tesis es sencilla: España necesita conservar las dos ciudades mucho más de lo que Marruecos necesita recuperarlas inmediatamente.

Pero lo verdaderamente significativo aparece al final.

«Al pueblo preservar la reivindicación; al Estado elegir el momento».

La frase resume con extraordinaria precisión el marco que empieza a emerger.

Dos niveles diferentes

En este nuevo discurso, el Estado marroquí debe mantener la cabeza fría: cooperación económica, seguridad, migración, relaciones con la Unión Europea, Mundial 2030 y otros intereses estratégicos aconsejan evitar una escalada difícil de controlar.

La sociedad, sin embargo, puede seguir manteniendo viva la cuestión territorial.

Es una separación de funciones extraordinariamente interesante desde el punto de vista de la guerra informativa:

Estado → prudencia.
Sociedad → reivindicación.
Redes → movilización.

La misma lógica aparece, con matices, en otra relevante tribuna publicada el día anterior por Médias24. Samir Bennis, editor de Morocco World News, considera que una eventual visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla podría destruir el equilibrio tácito mantenido durante años entre Rabat y Madrid. Y afirma expresamente que Marruecos no tiene actualmente interés en reactivar el contencioso territorial.

No es una renuncia.

Es una advertencia para no precipitar la crisis.

Mientras tanto, la calle no se enfría

Aquí aparece la paradoja.

Mientras determinadas voces mediáticas aconsejan prudencia al Estado, organizaciones reivindicativas continúan moviéndose.

Hespress informó el 4 de septiembre de una reunión celebrada en Alhucemas por un comité que reclama Ceuta, Melilla y los territorios españoles del norte de África. Según el propio medio, sus participantes discutieron actividades futuras tanto en las dos ciudades como en las provincias marroquíes próximas.

Por tanto, la desescalada institucional no implica necesariamente desmovilización social.

Y esto es precisamente lo que Monitor Disinfo está observando también en espacios digitales marroquíes.

En el servidor de Discord analizado durante las últimas semanas hemos pasado de mensajes directamente vinculados con intentos de llegada a Ceuta —incluidas referencias explícitas al 15 de agosto— a otra clase de discurso.

En las conversaciones más recientes aparecen usuarios preguntándose por qué la juventud marroquí no se moviliza por Ceuta y Melilla, utilizando episodios relacionados con la bandera marroquí como elemento emocional y llegando incluso a presentar ambas ciudades como una oportunidad para recuperar «legitimidad ante la calle marroquí y la opinión pública».

El cambio es importante.

Ya no hablamos únicamente de:

migración → frontera → cruce.

Empieza a aparecer otra secuencia:

agravio → identidad → Ceuta y Melilla → opinión pública → movilización.

La cuestión territorial entra en otra fase

También resulta revelador observar la portada temática de Le360. En apenas unos días ha publicado contenidos sobre la bandera marroquí, el viaje de responsables del fútbol español a Ceuta, el debate sobre las dos ciudades y la conveniencia de no abrir todavía el dossier. Ceuta continúa ocupando una posición elevada en su agenda informativa.

Por tanto, sería un error interpretar los llamamientos a la prudencia como una pérdida de interés.

Está ocurriendo exactamente lo contrario.

Ceuta y Melilla permanecen en la conversación, pero comienza a cambiar la forma de administrarlas políticamente.

La hipótesis que Monitor Disinfo considera ahora más relevante es la aparición de una especie de contención estratégica:

el Estado evita quedar atrapado en una crisis diplomática inmediata mientras el expediente permanece vivo en partidos, medios, organizaciones, activistas y comunidades digitales.

De momento, no existe evidencia que permita afirmar que esa distribución de funciones responda a una operación coordinada del Estado marroquí. Tampoco podemos atribuir las conversaciones observadas en Discord al Majzén, a un partido político o a una estructura organizada.

Pero la convergencia discursiva merece atención.

Y las elecciones están a la vuelta de la esquina

Hay además una variable difícil de ignorar: Marruecos celebra elecciones legislativas el 23 de septiembre.

En ese contexto, Ceuta y Melilla tienen una característica políticamente muy útil: permiten convertir una crisis inicialmente relacionada con migración, desempleo juvenil y frustración social en una conversación sobre soberanía, dignidad nacional e identidad.

Precisamente por eso las próximas semanas serán particularmente sensibles.

La señal realmente preocupante no sería que un periódico marroquí defendiera ahora la moderación.

Sería que esa moderación institucional coexistiera con una movilización creciente y autónoma en el espacio informativo.

Porque entonces Marruecos podría obtener simultáneamente dos cosas:

mantener la cooperación estratégica con España y mantener abierto el expediente de Ceuta y Melilla en la sociedad marroquí.

La frase publicada por Le360 resume perfectamente el nuevo escenario:

Al pueblo le corresponde preservar la reivindicación. Al Estado, elegir el momento.

En Monitor Disinfo vamos a seguir observando qué ocurre en ese espacio situado entre ambas partes de la frase.

Ahí puede estar la verdadera evolución de la crisis de Ceuta.

MonitorDisinfo.com: investigación y análisis colaborativo sobre desinformación y guerra híbrida