Argentina, terreno de juego para tramas rusas de desinformación y espionaje

El pasasado día 18 de junio, Maniel Adorni, portavoz del gobierno argentino, anunció que el a Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) había identificado una trama rusa para promover “campañas de desinformación e influencia contra el Estado argentino”.

Rusia fue en el pasado, durante los años de gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, socio privilegiado de Argentina, convirtiéndose en el país con el que más acuerdos bilaterales firmó. Sin embargo los problemas financieros del país austral impidieron que pudiera firmar con Rusia grandes contratos en materia militar y de tecnología nuclear, limitándose a la compra de unos pocos helicópteros Mil Mi-17 y buques de apoyo a plataformas petrolíferas que entraron en servicio en las fuerzas armdas del país.

Vladimir Putin y Cristina Fernández de Kirchner durante la visita del presidente ruso a Argentina en 2014. Foto vía La Nación / Yahoo.

 

Entre las medidas fruto de aquellas buenas relaciones, el canal de televisión RT en español fue incluido en el paquete básico de las emisiones de televisión digital abierta (TDA) en Argentina. La llegada del gobierno de Mauricio Macri enfrió las relaciones de Argentina con Rusia, El siguiente presidente argentino, el peronista Alberto Fernández, trató de recuperar la relación privilegiada con Moscú y ofreció su país como “puerta de entrada de Rusia a America Latina” para de paso superar la “dependencia” hacia los Estados Unidos. Sin embargo las relaciones entre ambos países se vieron afectadas por la invasión de Ucrania durante el gobierno del peronista Alberto Fernández. La llegada del actual gobierno de Javier Milei supuso un cambio de orientación geopolítica de Argentina. Precisamente el actual gobierno argentino ha tratado de mejorar y profundizar sus relaciones con Estados Unidos, lo que explicaría el interés del Kremlin en influir en la opinión pública argentina.

La trama destapada por la inteligencia argentina, según el portavoz presidencial, era liderada por el ciudadano ruso Lev Konstantinovich Andriashvil e implicaba a su esposa Irina Iakovenko. Este matrimonio recibía dinero y tenía como misión reclutar localmente simpatizantes de la Rusia de Putin para llevar a cabo campañas de desinformación e influencia. Esto implicaba crear y difundir contenido en redes sociales y contactar con organizaciones argentinas (fundaciones, ONGs y organizaciones civiles).

 

Lev K. Andriashvil e Irina Iakovenko. Foto vía infobae.com

 

Entre las actividades encomendadas a esta trama, aparte de la recopilación de información sobre Argentina, estaba el realizar grupos de discusión (“focus group” en palabras del portavoz Manuel Adorni), una técnica de investigación social empleada en Sociología y márketing para profundizar en las opiniones de la población sobre un idea, producto o personaje. Esto significaba que se buscaba afinar mejor a los mensajes lanzados en Argentina porque presuimiblemetne se percibía que las acciones de desinformación rusa hasta la fecha no habían tenido el efecto esperado o se pretendía ganar la simpatía de grupos políticos y sociales hasta ahora indiferentes u hostiles.

El portavoz del gobierno argentino identificó a esta trama rusa como “La Compañía” y la relacionó con el “Proyecto Lakhta”, una organización vinculada al Grupo Wagner y que realizó en el pasado campañas de influecia en Estados Unidos y Europa, además de la propia Rusia y Ucrania. La organización salió a la luz cuando la justicia estadounidense presentó cargos en 2018 contra una ciudadana rusa, Elena Khusyaynova, a la que acusaba de ser la jefa de contabilidad del proyecto dedicado no necesariamente a promover narrativas prorrusas, sino a lanzar mensajes ideológicamente contradictorios pero destinados a promover la polarización política. Entre las actividades del proyecto estaba la creación de perfiles falsos en redes sociales que se presentaban como activistas estadounidenses que promovían diferentes causas, buscando agitar los ánimos sobre temas controvertidos.

El reciente caso de la trama rusa destapada por las autoridades argentinas no es el primer caso que vincula ambos países. Aunque el más reciente tuvo como escenario Eslovenia y una pareja de espías rusos usando pasaporte argentino. Las buenas relaciones de Rusia y Argentina tuvieron efecto en el régimen de visados. A partir de 2009 los nacionales rusos pudieron entrar en Argentina sin visado. Además existe la modalidad de “residencia temporaria”, a la que se acogieron miles de rusos tras la invasión de Ucrania del 24 de febrero de 2022. Aquel flujo de rusos a Argentina permitió a dos agentes rusos construir el transfondo de las falsas identidades argentinas que emplearon en Europa.

 

Artem Viktorovich Dultsev y Anna Valerevna Dultseva fueron detenidos en Liubliana en diciembre de 2022 con documentación argentina a nombre de Ludwig Gisch y María Mayer. Posteriormente entraron en intercambio de prisioneros que se realizó entre Estados Unidos y Rusia en agosto de 2024. En aquel intercambio entró el espía ruso Pavel Alekseevitch Rubtsov, conocido en España como Pablo González, del que MONITOR DISINFO repasó su trayectoria en “De la cárcel polaca a la alfombra roja de Moscú: la controvertida historia de Pablo González” (Primera Parte) y “De la cárcel polaca a la alfombra roja de Moscú: la controvertida historia de Pavel Rubtsov” (Segunda Parte).

Pavel A. Rubtsov (a la izquierda), a su llegada a Moscú. Foto vía El Mundo.

 

El periodista argentino Hugo Alconada Mon dedicó un libro a la historia del matrimonio de espías rusos y fue entrevistado recientemente por el canal BBC británico. Cuenta el periodista argentino que el pasaporte argentino de ambos era real. Lo que habían sido manipulados son los documentos que le permitieron a él obtener la nacionalidad argentina aduciendo la existencia de un falso ancestro argentino. La BBC preguntó también, a propósito del caso del falso matrimonio argentino, al periodista ruso Andrei Soldatov, experto en los servicios de inteligencia rusos. Según Soldatov, Argentina en particular e Iberoamérica en general se han convertido recientemente en el campo de juego donde los servicios de inteligencia rusos construyen las falsas personalidades de sus agentes no registrados, los “ilegales”, porque Canadá aumentó la vigilancia en los procedimientos de obtención de la nacionalidad. Precisamente el desmantelamiento de un trama de espionaje ruso en la que se emplearon pasaportes canadienses alertó a las autoridades sobre los puntos débiles del sistema.

 

Este uso de Argentina para obtener el pasaporte y operar fuera del país, significa que es sólo un lugar de paso para muchos agentes rusos. Pero la reorientación geopolítica de la actual Argentina, alejada de Rusia y cercana a Estados Unidos, nos permite anticipar que tramas, como la de “La Compañía” recientemente desmantelada, sólo son la primera de otras que serán descubiertas y que sin duda deben ya estar operando.

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