La guerra cognitiva: desinformación y amenazas híbridas desde Rusia e Irán

Este artículo se basa en el trabajo y la investigación recopilados en el informe «From Disinformation to Cognitive Warfare: Russian and Iranian Techniques, Tactics, and Procedures in the Design and Deployment of Hybrid Threats«. Queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a sus autores, David Arroyo, Carlos Galán Cordero y Javier Valencia, cuyo esfuerzo y dedicación han permitido una comprensión más profunda de las amenazas híbridas que enfrentan las democracias en el siglo XXI.

Este análisis busca ampliar el alcance de su trabajo, adaptándolo a un lenguaje más accesible para un público general y resaltando los puntos clave sobre la guerra cognitiva.

En el panorama actual de la seguridad internacional, la desinformación y las amenazas híbridas han emergido como herramientas clave en la guerra cognitiva, un enfoque que busca influir en las decisiones de gobiernos y sociedades. Rusia e Irán destacan por su sofisticación y persistencia en esta área, desarrollando técnicas que desafían a las democracias liberales. En este artículo exploramos cómo estos países han utilizado estrategias de desinformación como parte de sus políticas de agresión y manipulación.

 

El rol de Rusia en la desinformación.

Desde la invasión de Ucrania en 2022, Rusia ha intensificado su uso de «medidas activas«, un término que incluye desde la creación de organizaciones fachada hasta la propagación de narrativas falsas. Este enfoque no es nuevo; tiene raíces en la época soviética, cuando el KGB lideraba operaciones de influencia política global. Hoy, bajo el liderazgo de Vladimir Putin, estas prácticas han evolucionado para incluir herramientas digitales y redes sociales.

Estrategias clave de Rusia.

Negación y descrédito: la negación de acusaciones y el ataque a la credibilidad de quienes las hacen es una estrategia recurrente. Por ejemplo, antes de la invasión de Ucrania, medios estatales rusos ridiculizaron informes sobre una posible agresión. Esta táctica busca debilitar cualquier narración opuesta y sembrar confusión entre las audiencias.

Distorsión de narrativas: Rusia manipula eventos para reforzar su narrativa. Un ejemplo es la Cumbre de la OTAN en Madrid en 2022, donde se difundieron falsedades sobre presiones de Estados Unidos a España. Estas distorsiones no solo afectan la percepción local, sino también las relaciones diplomáticas
internacionales.

Distracción: desviar la atención hacia otros conflictos, como el ataque de Hamás a Israel en 2023, permite a Rusia desviar el foco de su guerra en Ucrania. Esto demuestra una coordinación estratégica entre propaganda interna y externa.

Intimidación: narrativas que resaltan el poder militar ruso buscan sembrar temor en sus adversarios. Estas narrativas se amplifican mediante discursos oficiales y medios de comunicación estatales, exacerbando la percepción de amenaza.

División: la explotación de problemas sociales en países extranjeros busca generar desconfianza y teorías conspirativas. Un ejemplo reciente es la promoción de narrativas anti-OTAN en los Balcanes, que buscan fragmentar la opinión pública en la región.

Estas tácticas han permitido a Rusia dañar democracias con un costo relativamente bajo, consolidando su estrategia de guerra híbrida. La sofisticación y persistencia de estas operaciones muestran un enfoque a largo plazo.

 

Irán y la desinformación: un aliado táctico


Aunque menos sofisticado que Rusia, Irán ha desarrollado su propia maquinaria de desinformación, que incluye el uso de plataformas digitales y medios estatales como PressTV e HispanTV. Este país combina la manipulación de información con su diplomacia pública para influir en la opinión global.

Herramientas de Irán

Negación: tras la muerte de Mahsa Amini, los medios estatales iraníes culparon «medios occidentales» de instigar protestas. Esta estrategia no solo busca desviar la atención, sino también reforzar una narrativa de resistencia interna contra influencias externas.

Distorsión: durante el ataque de Hamás, Irán publicó información falsa para justificar su posición. Esto incluye la creación de contenido multimedia que refuerza narrativas antiisraelíes y promueve su agenda política en Oriente Medio.

Distracción: críticas constantes a países occidentales desvían la atención de problemas internos. Esta distracción también se utiliza para desviar el foco de sanciones internacionales y tensiones económicas.

Intimidación: narrativas sobre su poder militar buscan consolidar su posición en Oriente Medio. Estas narrativas también se utilizan como herramienta de negociación en foros internacionales.

División: la cobertura de manifestaciones antisemitas en Occidente es utilizada para generar discordia. Esto resalta la estrategia de Irán de dividir comunidades para debilitar coaliciones internacionales.

Además, Irán y Rusia a menudo comparten «expertos» en sus medios para amplificar narrativas alineadas con sus intereses. Estos «expertos» legitiman narrativas falsas al presentarlas como opiniones informadas.

 

Guerra cognitiva: el impacto en las democracias

La guerra cognitiva tiene como objetivo alterar la percepción de la realidad de las poblaciones objetivo, debilitando la confianza en las instituciones democráticas. En un entorno digital hiperconectado, estas campañas tienen un alcance sin precedentes. La combinación de desinformación y tecnología amplifica su efectividad y amenaza la estabilidad democrática.

Desafíos para las democracias.

  1. Libertad de expresión: regular el contenido en línea sin socavar derechos fundamentales. Este equilibrio es especialmente difícil en contextos donde las plataformas digitales juegan un papel crucial en la información pública.
  2. Velocidad de propagación: la desinformación viaja más rápido que las respuestas oficiales. Este desfase temporal permite que las narrativas falsas se arraiguen antes de ser desmentidas.
  3. Confianza pública: las narrativas falsas erosionan la confianza en medios y gobiernos. Esta pérdida de confianza también dificulta la implementación de políticas efectivas.
  4. Intervención de actores extranjeros: la participación de terceros países en la desinformación interna complica las estrategias de respuesta.
  5. Resiliencia social: las sociedades polarizadas son más vulnerables a la influencia externa. Fortalecer el tejido social es clave para resistir estas campañas.

 

Respuestas necesarias.

  1. Educación mediática: fortalecer las habilidades críticas de la población para identificar desinformación. Esto incluye programas educativos que fomenten el pensamiento crítico y la verificación de información.
  2. Colaboración internacional: coordinación entre países para contrarrestar estas campañas. Las alianzas globales son esenciales para compartir recursos y conocimientos.
  3. Tecnología: uso de inteligencia artificial para detectar y desmentir información falsa. Las herramientas tecnológicas también pueden ayudar a rastrear el origen de las narrativas falsas.
  4. Transparencia en los medios: fomentar la responsabilidad en las plataformas digitales y los medios tradicionales para limitar la propagación de contenido falso.
  5. Fortalecimiento institucional: las instituciones democráticas deben ser resilientes frente a la desinformación, con protocolos claros para responder a estas amenazas.

 

Conclusiones

La desinformación y la guerra cognitiva representan un desafío complejo y multifacético para las democracias liberales. Rusia e Irán, con sus técnicas bien establecidas, han demostrado cómo estas herramientas pueden ser tan efectivas como el poder militar. Reconocer y contrarrestar estas amenazas requiere una combinación de educación, tecnología y colaboración global.

Para responder eficazmente, es fundamental comprender cómo estas campañas afectan la estabilidad política y social. Al adoptar un enfoque integral que combine educación, tecnología y cooperación internacional, las democracias pueden proteger sus valores fundamentales y garantizar su sostenibilidad en el tiempo.

En última instancia, la clave para resistir la desinformación radica en la fortaleza colectiva de las sociedades democráticas. Solo a través de la unidad y la acción conjunta se puede mitigar el impacto de estas amenazas y construir un futuro más resiliente.

MonitorDisinfo.com: investigación y análisis colaborativo sobre desinformación y guerra híbrida