Moldavia, una nación situada en la intersección geográfica y cultural entre Europa Occidental y el espacio postsoviético, se enfrenta a uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Este estudio examina los principales factores históricos, políticos y sociales que han definido el curso de Moldavia desde su independencia en 1991, con especial atención a los desafíos contemporáneos derivados de la guerra híbrida rusa, la desinformación y la dependencia energética.
El referéndum constitucional de 2024, que buscó consagrar la integración europea como un objetivo estratégico irreversible, representa un hito clave en este proceso, aunque su aprobación por un estrecho margen refleja profundas divisiones internas. A través de un análisis detallado, este documento explora los esfuerzos del gobierno moldavo, la influencia de actores externos como Rusia y la Unión Europea, y el papel de la sociedad civil en la lucha contra las amenazas híbridas.
Finalmente, se reflexiona sobre las implicaciones regionales del caso moldavo y las lecciones que ofrece para otros países en contextos similares.
INTEGRACIÓN
Moldavia, una nación joven, pero con una historia profundamente entrelazada con los vaivenes geopolíticos de Europa del Este, enfrenta en la actualidad una de las pruebas más difíciles desde su independencia en 1991. Estratégicamente ubicada entre Rumania y Ucrania, Moldavia se ha convertido en un campo de batalla no convencional donde se cruzan los intereses de la Unión Europea y Rusia. Las raíces de esta lucha se remontan a la anexión de Besarabia por el Imperio Ruso en 1812 y la posterior rusificación forzada durante la era soviética, que dejó profundas cicatrices sociales, culturales y políticas.
La independencia moldava, lograda en el contexto de la desintegración de la Unión Soviética, no trajo consigo la estabilidad esperada. Al contrario, las tensiones regionales cristalizaron en los conflictos de Transnistria y Gagauzia, dos territorios que continúan desafiando la autoridad del gobierno central. La transición política ha estado marcada por ciclos de gobiernos proeuropeos y prorrusos, mientras la sociedad permanece dividida entre un futuro alineado con Occidente y el mantenimiento de vínculos históricos y económicos con Moscú.

En este complejo escenario, el referéndum constitucional de octubre de 2024 representó un punto de inflexión. Con un margen de victoria extremadamente ajustado, la ciudadanía moldava aprobó una enmienda que consagra la integración en la Unión Europea como un objetivo estratégico e irreversible. Sin embargo, este hito no ha disipado las tensiones internas ni ha neutralizado las tácticas de guerra híbrida impulsadas desde Rusia, que incluyen desinformación masiva, ciberataques, coerción económica y apoyo a movimientos separatistas.
El presente documento tiene como objetivo ofrecer un análisis detallado de los factores históricos, políticos y geoestratégicos que definen la encrucijada en la que se encuentra Moldavia. Se examinarán las raíces históricas del conflicto, el impacto de la guerra híbrida rusa, las divisiones internas que fragmentan a la sociedad moldava, la dependencia energética como herramienta de presión y los esfuerzos nacionales e internacionales para contrarrestar estas amenazas. Asimismo, se analizará el papel de la Unión Europea como un socio clave en el camino hacia la estabilidad y la integración plena de Moldavia.
Este trabajo no solo busca entender la coyuntura moldava, sino también ofrecer lecciones valiosas para otras naciones que enfrentan desafíos similares en el contexto de la desinformación, la guerra híbrida y la competencia geopolítica. A través de una combinación de análisis histórico, político y social, este documento propone una visión integral de la lucha de Moldavia por consolidar su soberanía, fortalecer sus instituciones democráticas y garantizar un futuro europeo próspero para su ciudadanía.
RELACIÓN HISTÓRICA ENTRE MOLDAVIA Y LA URSS
La historia de Moldavia está profundamente entrelazada con la del Imperio Ruso y, posteriormente, con la Unión Soviética. Originalmente parte del Principado de Moldavia, la región conocida como Besarabia fue anexada por el Imperio Ruso en 1812 tras la guerra ruso-turca. Durante más de un siglo, esta región experimentó cambios administrativos y culturales bajo el dominio ruso.
En 1917, en medio de la Revolución Rusa, los representantes de Besarabia votaron a favor de la unión con Rumanía, motivados por lazos culturales e históricos. Sin embargo, esta unión fue efímera. El Pacto Molotov-Ribbentrop, firmado entre la Alemania nazi y la Unión Soviética antes de la Segunda Guerra Mundial, otorgó el control de Besarabia a la URSS. Para prevenir futuros intentos de reunificación con Rumania, las autoridades soviéticas tomaron medidas para separar a Moldavia de Rumania.
En 1940, la URSS creó la República Socialista Soviética de Moldavia (RSSM), fusionando partes de Besarabia con territorios de la República Socialista Soviética de Ucrania. La lengua rumana fue renombrada como «moldava», se introdujo el alfabeto cirílico y el sistema educativo enfatizó las diferencias entre ambos idiomas, todo con el fin de promover la idea de que los moldavos eran un grupo étnico diferente de los rumanos, a pesar de compartir herencia lingüística y cultural. La rusificación forzada se intensificó tras la Segunda Guerra Mundial, especialmente en regiones como Transnistria y Gagauzia, sembrando las semillas de futuras tensiones étnicas. La promoción del idioma ruso y la supresión del nacionalismo moldavo fueron tácticas comunes de la URSS.
LA SEPARACIÓN DE MOLDAVIA DE LA URSS Y EL SURGIMIENTO DE TENSIONES
El Referéndum Constitucional de 2024: Un punto de inflexión histórico
El referéndum constitucional del 20 de octubre de 2024 en Moldavia representa un momento crucial en la historia moderna del país. Esta consulta no fue simplemente un ejercicio democrático, sino una declaración política y geoestratégica de gran envergadura. Impulsado por la presidenta Maia Sandu, el referéndum tenía como objetivo introducir una enmienda constitucional que consagrara la integración de Moldavia en la Unión Europea (UE) como un «objetivo estratégico irreversible».
La enmienda no solo era una declaración de intenciones, sino que proporcionaba una base legal para que el parlamento moldavo pudiera aprobar leyes orgánicas destinadas a facilitar la adhesión a los tratados fundacionales de la UE. Además, establecía el principio de primacía del derecho comunitario europeo sobre las leyes nacionales una vez que la adhesión fuera formalizada.
El proceso referendario y sus desafíos.
El referéndum tuvo lugar en un clima de intensa polarización política y social. Las campañas previas al evento estuvieron marcadas por una intensa batalla de narrativas, con actores proeuropeos defendiendo el referéndum como una oportunidad para consolidar la democracia, la estabilidad y el desarrollo económico de Moldavia. Por otro lado, los partidos prorrusos, apoyados por poderosas campañas de desinformación rusa, presentaron la integración europea como una amenaza para la soberanía nacional, los valores tradicionales y la neutralidad del país.

El resultado final del referéndum reflejó esta profunda división: el 50,35% de los votantes aprobó la enmienda constitucional, mientras que el 49,65% se opuso. La diáspora moldava jugó un papel crucial en este resultado, inclinando la balanza a favor del «Sí». Sin embargo, el margen extremadamente estrecho dejó en claro que existe una franja significativa de la población que sigue siendo escéptica respecto al futuro europeo de Moldavia.
Reformas clave: de los primeros pasos a la candidatura en la UE.
El camino hacia la integración europea no comenzó con el referéndum de 2024. Moldavia ha estado realizando esfuerzos significativos desde la firma del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea en 2014, que estableció las bases para una mayor cooperación política y económica con el bloque.
Decisiones Judiciales y Marco Legal Proeuropeo.
–2013: El Tribunal Constitucional de Moldavia introdujo el concepto de «identidad constitucional», que incluye principios como la orientación europea, la democracia, el estado de derecho y la economía de mercado. Esta decisión fortaleció la base legal para futuros acuerdos con la UE.
–2014: El Acuerdo de Asociación UE-Moldavia fue declarado constitucional por el Tribunal Constitucional, reafirmando el compromiso del país con las reformas necesarias para una eventual adhesión.
–2020: La elección de Maia Sandu como presidenta marcó un punto de inflexión, con una administración abiertamente proeuropea y con una fuerte agenda anticorrupción.
Candidatura Oficial a la Unión Europea.
-Marzo de 2022: Moldavia presentó formalmente su solicitud para convertirse en Estado candidato a la UE, apenas unos días después de la invasión rusa de Ucrania, un hecho que aceleró la determinación del gobierno moldavo de asegurar su futuro dentro del bloque europeo.
-Junio de 2022: El Consejo Europeo otorgó a Moldavia el estatus de país candidato, reconociendo sus esfuerzos en materia de reformas judiciales, transparencia administrativa y lucha contra la corrupción.
-Noviembre de 2023: La Comisión Europea recomendó iniciar negociaciones de adhesión, un paso que fue formalizado en diciembre de 2023 por el Consejo Europeo.
Estos logros representan no solo un reconocimiento al trabajo de las autoridades moldavas, sino también una apuesta estratégica por parte de la UE para consolidar su influencia en una región clave, en medio de la creciente inestabilidad provocada por la guerra híbrida rusa.
Obstáculos en el camino: desinformación, polarización y regiones separatistas
Desinformación y Guerra de Información
El proceso de integración europea ha estado acompañado de una intensa campaña de desinformación por parte de actores prorrusos. Estas campañas han utilizado medios tradicionales, redes sociales y plataformas como Telegram, TikTok y Facebook para difundir narrativas falsas:
«La adhesión a la UE llevará a Moldavia a una guerra con Rusia».
«La Unión Europea quiere absorber a Moldavia y destruir su identidad nacional».
«La integración en la UE implicará la pérdida de la neutralidad moldava».
“La presidenta moldava Sandu padece una enfermedad mental (supuestamente sufre esquizofrenia y ataques de pánico)”

Estas narrativas, aunque falsas, han tenido un impacto significativo en la población más vulnerable a la desinformación, especialmente en áreas rurales y entre las comunidades rusófonas.
La Polarización interna
La sociedad moldava sigue dividida en dos bloques principales:
- Proeuropeos: Mayoritariamente jóvenes, urbanos y vinculados con la diáspora.
- Prorrusos: Habitantes de zonas rurales, personas mayores y comunidades rusófonas.
Estas divisiones no solo afectan el debate público, sino que también complican la implementación de políticas coherentes y estables.
Regiones separatistas: Transnistria y Gagauzia
Las regiones de Transnistria y Gagauzia continúan siendo un desafío considerable para la cohesión nacional:
- Transnistria: Gobernada por un régimen separatista respaldado por Rusia, es un enclave clave para las operaciones rusas en la región.
- Gagauzia: Aunque goza de autonomía, mantiene fuertes lazos políticos y culturales con Rusia y ha sido un foco de resistencia frente a la integración europea.
Perspectivas futuras: ¿Hacia una Moldavia Europea?
El futuro de Moldavia en la Unión Europea dependerá de varios factores clave:
- Continuidad de las reformas internas: En áreas como el sistema judicial, la lucha contra la corrupción y la eficiencia administrativa.
- Resiliencia frente a la desinformación: Educación mediática y regulación eficaz de las plataformas digitales.
- Apoyo internacional continuo: Tanto de la Unión Europea como de los Estados Unidos.
La integración de Moldavia no solo tiene implicaciones para el país, sino para la estabilidad regional. El éxito de Moldavia podría servir como un ejemplo poderoso para otras naciones de Europa del Este.
LA GUERRA HÍBRIDA Y LA DESINFORMACIÓN RUSA EN MOLDAVIA
Moldavia se ha convertido en un campo de batalla clave en la estrategia de guerra híbrida de Rusia, que combina tácticas militares, cibernéticas, económicas y de desinformación para influir en la política interna y las orientaciones geopolíticas de países vecinos. El objetivo principal de estas acciones es mantener a Moldavia dentro de la órbita de influencia rusa y obstaculizar su acercamiento a la Unión Europea (UE).
Estrategias de desinformación y propaganda
Rusia ha desplegado una amplia gama de tácticas de desinformación en Moldavia, aprovechando las divisiones internas y las vulnerabilidades sociales y económicas del país. Estas estrategias incluyen:
Medios de comunicación Pro-Rusos: La presencia de canales de televisión y plataformas digitales que difunden narrativas favorables a Rusia ha sido significativa. Estos medios presentan a la UE como una amenaza a la soberanía moldava y promueven la idea de que la integración europea conllevaría la pérdida de identidad cultural y valores tradicionales.

Campañas en Redes Sociales: El uso de bots y cuentas falsas en plataformas como Facebook y Telegram ha permitido amplificar mensajes prorrusos y atacar al gobierno proeuropeo de Maia Sandu. Estas campañas buscan polarizar a la sociedad moldava y generar desconfianza hacia las instituciones democráticas.

Manipulación de narrativas históricas: La promoción de una identidad moldava separada de la rumana, enfatizando diferencias lingüísticas y culturales, ha sido una táctica para debilitar los lazos de Moldavia con Rumania y, por ende, con la UE. Esta estrategia se remonta a la era soviética y continúa siendo utilizada en la actualidad.
Presión económica y energética
La dependencia energética de Moldavia respecto a Rusia ha sido explotada como una herramienta de coerción económica. Gazprom, la empresa estatal rusa de gas ha amenazado con cortar el suministro en múltiples ocasiones, utilizando las deudas históricas como pretexto. Esta presión se intensificó en diciembre de 2024, cuando Gazprom anunció la suspensión del suministro de gas a partir del 1 de enero de 2025, exacerbando la crisis energética en pleno invierno.

Apoyo a movimientos separatistas
Rusia ha mantenido su apoyo a las regiones separatistas de Transnistria y Gagauzia, proporcionando asistencia económica, militar y política. En Transnistria, la presencia de tropas rusas desde 1992 ha consolidado un enclave prorruso en el territorio moldavo, dificultando los esfuerzos de Chisináu por ejercer su soberanía plena. En Gagauzia, las inclinaciones prorrusas se han visto reforzadas por la influencia rusa, creando focos de resistencia a la integración europea.

Ciberataques y operaciones encubiertas
Las instituciones gubernamentales y los medios de comunicación moldavos han sido blanco de ciberataques atribuidos a actores rusos. Estos ataques buscan robar información sensible, interrumpir servicios esenciales y sembrar el caos en la infraestructura digital del país. Además, se ha reportado la formación de grupos respaldados por Rusia para incitar a la violencia en manifestaciones antigubernamentales, con el objetivo de desestabilizar el gobierno proeuropeo.

DIVISIONES INTERNAS Y DEPENDENCIA ENERGÉTICA EN EL CAMINO HACIA LA INTEGRACIÓN EUROPEA
La sociedad moldava enfrenta desafíos internos significativos que complican su trayectoria hacia la integración en la Unión Europea. Las divisiones políticas, étnicas y regionales, junto con la dependencia energética de Rusia, representan obstáculos que deben ser superados para lograr una adhesión exitosa al bloque comunitario.
Divisiones políticas y sociales
La población moldava está dividida entre quienes apoyan una orientación proeuropea y aquellos que prefieren mantener lazos estrechos con Rusia. Esta polarización se refleja en los resultados electorales y en el reciente referéndum sobre la adhesión a la UE, donde el «sí» obtuvo una victoria por un margen muy estrecho. Las regiones de Transnistria y Gagauzia, con poblaciones mayoritariamente prorrusas, han mostrado una fuerte oposición a la integración europea, lo que añade complejidad al panorama político nacional.
Dependencia energética de Rusia
Moldavia ha dependido históricamente del suministro de gas natural y electricidad de Rusia. Esta dependencia ha sido utilizada por Moscú como un instrumento de presión política y económica. La reciente suspensión del suministro de gas por parte de Gazprom ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad energética del país y la urgencia de diversificar sus fuentes de energía. En respuesta, Moldavia ha iniciado esfuerzos para conectarse a la red energética europea y desarrollar fuentes de energía alternativas, buscando reducir su dependencia de las importaciones rusas.
A pesar de los desafíos, el gobierno de Maia Sandu ha reafirmado su compromiso con las reformas necesarias para cumplir con los criterios de adhesión a la UE. Estas incluyen la lucha contra la corrupción, la mejora del estado de derecho y la implementación de políticas económicas que promuevan el desarrollo sostenible. La UE, por su parte, ha mostrado su apoyo a Moldavia, proporcionando asistencia financiera y técnica para facilitar el proceso de integración.
Moldavia enfrenta una de sus mayores debilidades estructurales: su dependencia casi total de los recursos energéticos rusos. Este talón de Aquiles no es únicamente económico, sino también geopolítico y estratégico. Moldavia depende principalmente de Gazprom, la empresa estatal rusa de gas, para satisfacer sus necesidades energéticas, mientras que gran parte de su electricidad proviene de Transnistria, una región separatista controlada por Rusia.
El gas como herramienta de coacción política
La dependencia de Moldavia del gas ruso no es simplemente un desafío económico, sino un problema de seguridad nacional y estabilidad política. Aproximadamente el 90% del gas natural consumido en Moldavia proviene de Rusia, suministrado a través de la gigante estatal Gazprom. Este nivel de dependencia coloca al país en una posición extremadamente vulnerable, donde cualquier interrupción en el suministro puede tener consecuencias devastadoras tanto para la economía como para el bienestar de la población.
En diciembre de 2024, Gazprom anunció la suspensión del suministro de gas a Moldavia a partir del 1 de enero de 2025, alegando impagos y disputas contractuales. Sin embargo, este argumento fue rápidamente interpretado como una maniobra política, más que un asunto puramente comercial. La decisión de Moscú coincidió con un momento crítico para Moldavia: un invierno especialmente frío, un contexto político polarizado y una economía ya debilitada por las tensiones geopolíticas.
El impacto de esta amenaza va mucho más allá de lo económico. La posibilidad de un corte total de gas ha generado un clima de incertidumbre política, erosionando la confianza en el gobierno proeuropeo de Maia Sandu y proporcionando munición retórica a los partidos prorrusos para criticar las políticas energéticas del ejecutivo moldavo. Además, el miedo a un invierno sin calefacción en los hogares y sin energía en las fábricas ha avivado el descontento social, especialmente en las regiones más pobres y rurales, donde los recursos son más limitados y las alternativas al gas ruso son prácticamente inexistentes.
En este escenario, el gas no es solo un recurso energético, sino una herramienta de presión política de gran alcance, utilizada por Moscú para influir en las decisiones estratégicas de Chisináu y debilitar su determinación de avanzar hacia la integración europea.
La electricidad: dependencia de Transnistria
La situación energética de Moldavia se complica aún más por su dependencia de la electricidad producida en la región separatista de Transnistria, un territorio fuertemente influenciado por Rusia. La mayor planta eléctrica del país se encuentra precisamente en esta región, lo que deja al gobierno central en una posición de vulnerabilidad constante.
Transnistria, que se autoproclamó independiente en los años 90 pero que no es reconocida internacionalmente, recibe subsidios económicos directos desde Moscú para mantener su administración y servicios básicos. Sin embargo, gran parte de los ingresos de esta región provienen de la venta de electricidad a Moldavia, creando un círculo económico perverso donde el gobierno moldavo se ve obligado a financiar, indirectamente, la estabilidad económica de un territorio que no controla.
Esta dependencia no solo tiene implicaciones económicas, sino también políticas. Al comprar electricidad de Transnistria, Moldavia se ve limitada en su capacidad para ejercer presión sobre la región separatista o para negociar acuerdos más favorables. Además, cualquier interrupción en el suministro eléctrico desde Transnistria podría sumir al país en un apagón energético nacional, con graves consecuencias para los servicios básicos, la industria y el día a día de los ciudadanos.
En este contexto, la electricidad no es simplemente una cuestión técnica, sino un símbolo de la compleja relación entre Moldavia, Transnistria y Rusia, una relación que sigue siendo un obstáculo significativo para la soberanía energética del país.
La crisis energética en el invierno de 2024
La decisión de Gazprom de cortar el suministro de gas en enero de 2025 no fue un acontecimiento aislado, sino el punto culminante de una crisis energética que había estado gestándose durante meses. Ante la inminencia de esta situación, el gobierno moldavo se vio obligado a buscar alternativas con urgencia para evitar el colapso de su sistema energético.
Respuesta del Gobierno Moldavo
- El ejecutivo moldavo recurrió a la Unión Europea y Rumanía en busca de suministros de emergencia.
- A través de acuerdos temporales, Moldavia pudo recibir suministros de gas y electricidad desde Rumanía, lo que alivió parcialmente la crisis, aunque no resolvió sus causas estructurales.
- Estas soluciones temporales no pudieron evitar el impacto más visible de la crisis: el aumento vertiginoso de los precios de la energía, que afectó tanto a hogares como a empresas.
Impacto social y político
El alza en los precios generó un profundo malestar social, con protestas esporádicas en varias regiones del país. La población, ya afectada por la inflación y el estancamiento económico, sintió el peso de una crisis que parecía no tener fin. Desde una perspectiva política, la crisis energética se convirtió en un argumento recurrente de la oposición prorrusa, que utilizó la situación para criticar las políticas prooccidentales del gobierno y sembrar dudas sobre la viabilidad de la integración europea.
Iniciativas para diversificar la matriz energética
Ante la fragilidad de su sistema energético, Moldavia ha emprendido diversas iniciativas para reducir su dependencia de Rusia. Sin embargo, estos esfuerzos han enfrentado desafíos significativos, principalmente debido a limitaciones económicas y técnicas.
Proyectos de interconexión energética con Rumanía
- Moldavia ha fortalecido sus lazos energéticos con Rumanía mediante la construcción de nuevas líneas de transmisión eléctrica.
- Proyectos clave, como el Interconector Iași-Ungheni-Chișinău, permiten importar gas y electricidad directamente desde Rumanía, reduciendo así la dependencia del suministro ruso.
Energías renovables
- Se han implementado proyectos piloto de energía solar y eólica en diferentes regiones del país.
- Sin embargo, el desarrollo de estas fuentes de energía se ha visto limitado por falta de infraestructura adecuada y de inversión extranjera directa.
Apoyo internacional
- La Unión Europea ha brindado asistencia técnica y financiera para fortalecer la resiliencia energética de Moldavia.
- Estados Unidos ha colaborado con apoyo logístico y capacitación técnica para optimizar la infraestructura energética existente.
Implicaciones Políticas y Sociales de la Dependencia Energética
La dependencia energética no es simplemente un problema técnico, sino un asunto político y social con profundas implicaciones:
- Inestabilidad política: Cada crisis energética ha debilitado la posición del gobierno y ha fortalecido a los partidos de la oposición.
- Descontento social: El aumento de los precios de la energía ha generado protestas y ha profundizado las desigualdades regionales.
- Influencia rusa persistente: Moscú sigue utilizando el suministro de gas y electricidad como un arma de presión política, lo que obstaculiza los esfuerzos de Moldavia para alinearse con la Unión Europea.
ESFUERZOS PARA COMBATIR LA GUERRA HÍBRIDA
Medidas legislativas y regulatorias
El gobierno moldavo ha adoptado una serie de medidas legislativas para enfrentar la desinformación, la injerencia extranjera y los ciberataques:
Restricciones a medios prorrusos
- En 2022, el gobierno suspendió las licencias de varios canales de televisión prorrusos.
- En 2023, se aprobó una legislación para bloquear la transmisión de contenidos considerados como herramientas de propaganda rusa.
Ley contra la desinformación
- Se implementaron nuevas normativas para identificar y sancionar la difusión de noticias falsas con fines desestabilizadores.
- Sin embargo, la aplicación efectiva de estas leyes ha enfrentado desafíos legales y políticos.
El Centro PATRIOT: un paso hacia la seguridad informativa
El gobierno creó el Centro Nacional para la Defensa de la Información y la Lucha contra la Propaganda (PATRIOT), encargado de:
- Monitorear y analizar campañas de desinformación.
- Desarrollar estrategias de alfabetización mediática.
- Colaborar con agencias internacionales para combatir ciberataques.
A pesar de sus esfuerzos, el centro ha sido criticado por su limitada capacidad operativa y su falta de recursos.

Cooperación Internacional: UE y Estados Unidos
Misión Civil de la Unión Europea en Moldavia (EUPM Moldova)
- En abril de 2023, la UE lanzó una misión civil en Moldavia para fortalecer su capacidad de gestión de crisis y resiliencia contra amenazas híbridas.
- La misión ha proporcionado apoyo técnico en áreas como ciberseguridad y comunicación estratégica.
Apoyo estadounidense
- Estados Unidos ha invertido en programas de seguridad cibernética y en la capacitación de funcionarios moldavos.
- Legisladores estadounidenses han presionado a las plataformas tecnológicas globales (Meta y Google) para eliminar contenido falso dirigido a audiencias moldavas.
El rol de la sociedad civil
Las organizaciones no gubernamentales (ONG) y la sociedad civil han jugado un papel crucial:
- Watchdog.md: Monitorea y desmiente campañas de desinformación.
- StopFals.md: Plataforma que verifica datos y educa al público sobre cómo identificar noticias falsas.
- Blogueros e influencers independientes: Han utilizado sus plataformas para difundir información verificada y denunciar narrativas falsas.
IMPLICACIONES REGIONALES: EL CASO DE MOLDAVIA COMO EJEMPLO
Moldavia en el contexto geopolítico de Europa del Este
La situación de Moldavia no puede entenderse como un caso aislado, sino como una pieza clave en el complejo tablero geopolítico de Europa del Este. Este país, ubicado estratégicamente entre Rumania y Ucrania, ha sido históricamente una zona de influencia disputada entre Oriente y Occidente. Sin embargo, Moldavia no está sola en su lucha contra la guerra híbrida y la injerencia rusa; países como Ucrania, Georgia y los Estados bálticos han enfrentado tácticas similares, evidenciando un patrón sistemático de Moscú para preservar su control sobre las antiguas repúblicas soviéticas.
El uso de tácticas no convencionales, como la desinformación, la manipulación económica y el respaldo a movimientos separatistas, no son meras acciones improvisadas, sino parte de una estrategia diseñada para crear un escenario de inestabilidad prolongada que obstaculice los esfuerzos de estos países por alinearse con la Unión Europea (UE) y otras estructuras occidentales.
En este sentido, Moldavia comparte con Ucrania y Georgia no solo un pasado histórico y cultural común, sino también una serie de desafíos estructurales y políticos que dificultan su plena integración en la esfera europea.
Lecciones de Ucrania y Georgia
El caso de Ucrania ofrece una lección clave para Moldavia sobre los riesgos asociados a la influencia rusa. La anexión de Crimea en 2014 y el conflicto en el Donbás son ejemplos claros de cómo Rusia utiliza el apoyo a regiones separatistas como una herramienta efectiva para desestabilizar gobiernos prooccidentales.
La guerra en Ucrania no solo ha tenido un impacto devastador a nivel humanitario y económico, sino que también ha servido como un recordatorio constante para Moldavia de lo que puede ocurrir si no se abordan de manera decidida las vulnerabilidades estructurales y políticas. Rusia ha demostrado su disposición a utilizar conflictos congelados como medio de presión, manteniendo regiones enteras en un estado de inseguridad permanente.
Al igual que Moldavia, Georgia ha experimentado una combinación de presión militar directa y campañas de desinformación masiva. Las regiones separatistas de Abjasia y Osetia del Sur siguen siendo focos de tensión, donde Rusia mantiene tropas y ejerce control indirecto a través de gobiernos títeres.
Georgia también ha sido víctima de una intensa campaña de desinformación, donde los medios prorrusos han promovido narrativas que presentan a la Unión Europea como una amenaza para la soberanía georgiana. Estas tácticas son inquietantemente similares a las que Rusia ha desplegado en Moldavia, lo que subraya la universalidad de las tácticas rusas en su política exterior regional.
Estrategia regional rusa
Rusia ha implementado una estrategia coherente y bien definida para mantener su influencia en Europa del Este. Las tácticas utilizadas en Moldavia son reflejo de este enfoque más amplio, que incluye:
Rusia ha implementado una estrategia coherente y bien definida para mantener su influencia en Europa del Este. Las tácticas utilizadas en Moldavia son reflejo de este enfoque más amplio, que incluye:
Uso de Regiones Separatistas
Las regiones separatistas, como Transnistria en Moldavia, Abjasia y Osetia del Sur en Georgia, y las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk en Ucrania, son utilizadas como puntos de presión estratégica. Estas zonas se convierten en herramientas para crear inestabilidad interna y mantener a los gobiernos democráticos en una constante posición de debilidad.
Desinformación como Herramienta Política
La desinformación sigue siendo una de las armas más efectivas de Rusia. A través de medios de comunicación estatales, redes sociales y plataformas digitales, Moscú ha logrado sembrar dudas sobre los beneficios de la integración europea y ha reforzado narrativas de miedo y desconfianza hacia Occidente.
Coerción Económica
La dependencia energética de los países de Europa del Este ha sido sistemáticamente explotada por Rusia. El uso del gas y la electricidad como armas de presión no solo tiene un impacto económico directo, sino que también erosiona la confianza de la ciudadanía en sus gobiernos.
El papel de Moldavia en la seguridad europea
Moldavia como frontera geopolítica
Moldavia no solo es un pequeño país enclavado entre Rumania y Ucrania; su territorio representa una frontera geopolítica crucial para la seguridad de la Unión Europea. Si Moldavia cae bajo una influencia rusa más directa, las repercusiones se sentirán más allá de sus fronteras, afectando especialmente a Rumania, Polonia y la región del Mar Negro.
Una Moldavia estable y alineada con Europa representa un muro de contención contra la expansión de la influencia rusa, mientras que una Moldavia debilitada podría convertirse en un puente para la desestabilización de la región suroriental de Europa.
El rol de la Unión Europea
La UE ve en Moldavia un caso de estudio clave para sus políticas de expansión hacia el este. La adhesión exitosa de Moldavia no solo sería un logro diplomático y político, sino también un mensaje claro a Rusia sobre los límites de su influencia en Europa del Este.
La UE ha incrementado su apoyo a Moldavia mediante programas de asistencia financiera, misiones civiles y cooperación técnica, con el objetivo de fortalecer sus instituciones democráticas y mejorar su resiliencia frente a las amenazas híbridas.
Desafíos comunes en la región
Moldavia comparte con Ucrania y Georgia varios desafíos estructurales que requieren una respuesta regional coordinada:
- Desinformación y polarización social: Las campañas de desinformación han erosionado la confianza en las instituciones democráticas y polarizado a las sociedades de estos países.
- Dependencia energética: La vulnerabilidad en el suministro de gas y electricidad sigue siendo un punto crítico.
- Corrupción y debilidad institucional: La corrupción sigue siendo un problema estructural que Rusia aprovecha para debilitar los esfuerzos de reforma.
Perspectivas regionales
Moldavia ha fortalecido sus lazos con Ucrania y Georgia para compartir experiencias y estrategias en la lucha contra la desinformación, la dependencia energética y la presión rusa. El intercambio de información y recursos entre estos países representa una respuesta coordinada y efectiva a las tácticas híbridas rusas.
Tanto la UE como Estados Unidos han incrementado su asistencia técnica y financiera a Moldavia. Estos esfuerzos incluyen desde el fortalecimiento de la infraestructura crítica hasta programas de alfabetización mediática para contrarrestar la desinformación.
En resumen, el caso de Moldavia es un microcosmos de los desafíos que enfrenta Europa del Este en su relación con Rusia. Su estabilidad y éxito en el camino hacia la integración europea no solo son cruciales para su propio futuro, sino para la seguridad y estabilidad de toda la región.
LA UNIÓN EUROPEA: UN SOCIO CLAVE EN LA LUCHA DE MOLDAVIA
El compromiso de la Unión Europea con Moldavia
La relación entre Moldavia y la Unión Europea (UE) no es simplemente un acuerdo formal entre dos entidades políticas, sino un compromiso estratégico y simbólico que abarca áreas críticas como la estabilidad institucional, la resiliencia democrática y la seguridad regional. La UE ha demostrado ser un socio indispensable para Moldavia en su lucha contra la influencia rusa, la desinformación y las vulnerabilidades estructurales que han marcado su historia reciente.
Desde la firma del Acuerdo de Asociación en 2014, la UE ha jugado un papel central en la modernización de Moldavia. Este acuerdo no solo abrió las puertas a un mayor comercio e integración económica, sino que también sentó las bases para una colaboración más estrecha en materia política, social y de seguridad. Moldavia no es simplemente un receptor pasivo de ayuda europea, sino un socio activo que busca adaptarse a los estándares y valores del bloque europeo.
Apoyo financiero y técnico
El apoyo financiero de la Unión Europea ha sido fundamental para que Moldavia pueda enfrentar desafíos críticos en su camino hacia la integración. A través de programas de asistencia específicos, la UE ha invertido millones de euros en áreas clave como:
- Reformas Judiciales: Con el objetivo de fortalecer la independencia del sistema judicial y eliminar la corrupción sistémica, la UE ha financiado programas de capacitación para jueces y fiscales, así como auditorías en instituciones clave.
- Desarrollo Económico: Se han destinado fondos para proyectos de infraestructura, creación de empleo y modernización de sectores clave como la agricultura y la industria.
- Ciberseguridad: La UE ha financiado programas especializados para mejorar la seguridad digital de las instituciones moldavas, protegiéndolas contra ciberataques externos.
- Combate a la Desinformación: Se han establecido programas de alfabetización mediática y plataformas de verificación de datos para contrarrestar las campañas de desinformación impulsadas desde Moscú.
Cada euro invertido por la UE en Moldavia no solo tiene un impacto inmediato en términos económicos, sino que también fortalece las bases institucionales y democráticas del país, aumentando su capacidad para resistir las presiones externas.
La Misión Civil de la UE en Moldavia (EUPM Moldova)
En abril de 2023, la UE lanzó la Misión Civil de la Unión Europea en Moldavia (EUPM Moldova), una iniciativa sin precedentes que refleja la importancia estratégica que el bloque otorga a la estabilidad de Moldavia. Esta misión tiene como principal objetivo fortalecer la resiliencia institucional de Moldavia y su capacidad para gestionar crisis híbridas y de seguridad.
Objetivos Principales de la Misión EUPM Moldova
- Fortalecimiento Institucional: Expertos europeos han trabajado directamente con las instituciones moldavas para identificar vulnerabilidades y diseñar estrategias específicas de respuesta.
- Ciberseguridad: La misión ha desarrollado programas de capacitación y ha proporcionado herramientas tecnológicas para enfrentar los ciberataques que regularmente afectan a las infraestructuras críticas moldavas.
- Combate a la Desinformación: Se han implementado campañas de concienciación pública y programas de monitoreo para identificar y neutralizar narrativas falsas difundidas a través de redes sociales y medios tradicionales.
Impacto de la Misión
La presencia de la EUPM Moldova no solo ha brindado apoyo técnico, sino que también ha enviado un mensaje político claro: la Unión Europea está comprometida con la estabilidad y la seguridad de Moldavia. Esta misión ha permitido al país alinear sus políticas de seguridad y resiliencia con los estándares europeos, preparándolo para desafíos futuros en un entorno geopolítico cada vez más incierto.

El Camino hacia la adhesión a la UE
La integración de Moldavia en la Unión Europea no es simplemente una aspiración política, sino un proceso complejo y multifacético que requiere esfuerzos sostenidos en áreas clave. El estatus de candidato otorgado en junio de 2022 representa un hito histórico para el país, pero también establece un camino lleno de desafíos y reformas necesarias.
Estatus de candidato
El reconocimiento como país candidato a la UE es, en sí mismo, una victoria política para Moldavia. Sin embargo, este estatus no garantiza automáticamente la adhesión; es solo el inicio de un proceso largo y exigente que requiere el cumplimiento de criterios estrictos en diversas áreas, entre ellas:
- Estado de Derecho: Fortalecimiento del sistema judicial para garantizar su independencia y transparencia.
- Gobernanza Transparente: Reducción de la burocracia y mejora de los mecanismos de rendición de cuentas.
- Combate a la Corrupción: Implementación de políticas efectivas para eliminar redes de corrupción profundamente arraigadas.
Reformas necesarias
El éxito de Moldavia en su camino hacia la adhesión depende de su capacidad para implementar reformas clave en los siguientes ámbitos:
- Sistema Judicial: Eliminar la corrupción y garantizar un sistema de justicia independiente.
- Transparencia Gubernamental: Modernizar los procesos administrativos para asegurar la eficiencia y reducir el riesgo de corrupción.
- Protección contra la Desinformación: Desarrollar políticas robustas y sostenibles para proteger el espacio informativo nacional.
Cada una de estas reformas no solo es un requisito técnico para la adhesión, sino también una necesidad fundamental para garantizar un desarrollo sostenible y justo para todos los ciudadanos moldavos.
El rol simbólico de Moldavia para la UE
La integración de Moldavia en la Unión Europea tiene un significado que va más allá de lo económico o lo político. Es, ante todo, un símbolo de la lucha por los valores democráticos, el estado de derecho y la autodeterminación nacional.
Moldavia como Bastión Democrático
El éxito de Moldavia sería una demostración tangible de que la democracia puede prosperar incluso en un entorno de intensa presión externa. Representa una oportunidad para la UE de reafirmar su compromiso con la expansión y la inclusión de naciones que comparten sus valores fundamentales.
La UE como Alternativa a la Influencia Rusa
- La Unión Europea ofrece un modelo de desarrollo basado en la cooperación económica, la gobernanza transparente y el respeto a los derechos humanos.
- Para Moldavia, la UE no es solo un socio comercial, sino también un garante de seguridad y estabilidad frente a las constantes amenazas híbridas procedentes de Rusia.
La relación entre Moldavia y la Unión Europea es más que una alianza estratégica; es una visión compartida de un futuro común. Moldavia no solo necesita el apoyo de la UE, sino que, a su vez, la estabilidad de Moldavia es crucial para la seguridad y el equilibrio geopolítico de toda Europa del Este. El éxito de este proceso no dependerá únicamente de los acuerdos firmados o los fondos asignados, sino de la determinación de ambas partes para enfrentar los desafíos con unidad, resiliencia y visión de futuro.
CONCLUSIONES
Moldavia se encuentra en una encrucijada histórica, enfrentando desafíos que van desde la guerra híbrida rusa hasta las divisiones internas y la dependencia energética. Sin embargo, el país ha demostrado resiliencia y determinación en su búsqueda de un futuro europeo.
Hallazgos clave:
- La guerra híbrida rusa sigue siendo una amenaza constante.
- Las divisiones sociales y regionales son un desafío estructural que debe abordarse con políticas inclusivas.
- La dependencia energética sigue siendo una herramienta de presión para Rusia.
- La UE sigue siendo el socio más fiable de Moldavia en su camino hacia la estabilidad y la integración.
La guerra híbrida, tal como se manifiesta en Moldavia, no es simplemente un fenómeno militar, sino una estrategia multifacética que utiliza una combinación de tácticas tradicionales y no convencionales para desestabilizar al país desde múltiples frentes.
Rusia ha implementado una estrategia híbrida que abarca desde desinformación masiva hasta presión económica y apoyo a movimientos separatistas. Esta guerra no tiene frentes definidos, ni se limita a lo militar; es una guerra que se libra en las mentes, los medios y las plataformas digitales.
- Ciberataques coordinados: Moldavia ha sido víctima de ciberataques destinados a desestabilizar su infraestructura crítica, manipular procesos electorales y difundir caos e incertidumbre en la opinión pública.
- Dependencia energética: El uso de la energía como arma de presión política ha demostrado ser una táctica altamente efectiva. Las interrupciones del suministro de gas y electricidad no solo generan malestar social, sino que también erosionan la confianza en el gobierno.
- Apoyo a movimientos separatistas: Transnistria y Gagauzia continúan siendo epicentros de influencia rusa, donde las narrativas separatistas se han utilizado para mantener una situación de conflicto congelado.
Las consecuencias principales de la Guerra Híbrida en Moldavia se han identificado como:
- Debilitamiento institucional: Las tácticas híbridas han socavado la confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas y el liderazgo político.
- Polarización social: Las tensiones entre sectores proeuropeos y prorrusos han crecido, creando una grieta social difícil de cerrar.
- Estancamiento económico: La inestabilidad generada por la presión híbrida ha dificultado la implementación de políticas económicas sostenibles.
En un mundo cada vez más interconectado, Moldavia representa un ejemplo claro de cómo la guerra híbrida puede adaptarse a un contexto político y social específico para maximizar su impacto.
El fenómeno FIMI (foreign information manipulations and interference) ha sido uno de los pilares más efectivos en la guerra híbrida contra Moldavia. La información falsa, amplificada por redes sociales y medios tradicionales prorrusos, ha demostrado ser una herramienta poderosa para moldear la percepción pública y debilitar la cohesión social.
La desinformación en Moldavia no es aleatoria ni espontánea; es una campaña deliberada, financiada y ejecutada con precisión para cumplir objetivos específicos. Los mensajes clave incluyen:
- Deslegitimación del Gobierno Proeuropeo: Narrativas que presentan al gobierno de Maia Sandu como débil, corrupto y controlado por Occidente.
- Manipulación del referéndum de 2024: Campañas masivas en redes sociales y medios prorrusos sugirieron que la integración europea llevaría a Moldavia a una guerra directa con Rusia.
- Narrativas culturales y religiosas: La Iglesia Ortodoxa Rusa ha sido instrumentalizada para difundir mensajes de resistencia contra los «valores occidentales».
Las plataformas clave en la difusión de desinformación identificadas son:
- Facebook, X y Telegram: Plataformas preferidas para campañas coordinadas de desinformación.
- TikTok: Utilizada para crear contenido viral que explota emociones y refuerza narrativas falsas.
- Canales de televisión prorrusos: Han amplificado los mensajes provenientes del Kremlin, llegando a públicos vulnerables y de difícil acceso.
A su vez, el impacto directo en la opinión pública ha provocado dos situaciones de riesgo con un alto grado de peligrosidad:
- Polarización Extrema: La sociedad moldava está dividida entre quienes ven en la UE un futuro prometedor y quienes temen una pérdida de identidad cultural y neutralidad.
- Desconfianza Generalizada: Los ciudadanos tienen dificultades para distinguir entre información verídica y narrativa manipulada, erosionando la confianza en medios y autoridades.
Para contrarrestar esta situación, en su intento de desarrollar su resiliencia contra FIMI, Moldavia ha desarrollado varios avances y desafíos:
- Plataformas de verificación de datos (Fact-Checking): Iniciativas como StopFals.md y Watchdog.md han sido fundamentales para combatir la desinformación.
- Educación Mediática: Se han implementado programas para enseñar a los ciudadanos a identificar noticias falsas.
- Regulación Estatal: Moldavia ha tomado medidas legislativas para bloquear canales prorrusos y sancionar la difusión de noticias falsas, aunque la implementación ha sido difícil.
El papel de la Unión Europea y la Comunidad Internacional
La Unión Europea ha reconocido la importancia estratégica de Moldavia y ha brindado apoyo financiero, técnico y político para contrarrestar las amenazas híbridas y fortalecer las instituciones democráticas.
- Misión Civil EUPM Moldova: Un esfuerzo clave para fortalecer la capacidad de respuesta moldava ante crisis híbridas.
- Asistencia financiera: Fondos destinados a mejorar la infraestructura digital, fortalecer la ciberseguridad y apoyar a medios independientes.
A su vez, Estados Unidos ha presentado su compromiso en diversas áreas de especial importancia de cara a la lucha contra la guerra híbrida:
- Ciberseguridad y Tecnología: Capacitación de expertos moldavos para identificar y neutralizar ciberataques.
- Presión sobre Redes Sociales: Legisladores estadounidenses han presionado a plataformas como Meta y Google para eliminar contenido falso.
Lecciones para Europa y el Mundo
El caso de Moldavia ofrece lecciones clave para otros países en contextos similares:
- La guerra híbrida no requiere tanques, sino información falsa bien dirigida.
- La dependencia energética es un riesgo geopolítico.
- La resiliencia democrática requiere una combinación de instituciones fuertes, sociedad civil activa y cooperación internacional.
El futuro de Moldavia: un horizonte incierto pero esperanzador
El camino de Moldavia hacia la integración europea es complejo y está lleno de desafíos. Sin embargo, el país ha demostrado una notable capacidad de resiliencia frente a las presiones externas e internas.
- Reformas continuas: Moldavia debe continuar con las reformas judiciales, políticas y económicas.
- Educación mediática: Es vital que los ciudadanos puedan identificar y resistir la desinformación.
- Unidad nacional: La superación de las divisiones internas es crucial para el éxito de cualquier estrategia a largo plazo.
En conclusión, Moldavia se erige como un símbolo de resiliencia en el corazón de Europa del Este, enfrentando desafíos monumentales derivados de la guerra híbrida, la desinformación masiva y una profunda dependencia energética que la mantiene vulnerable ante los intereses geopolíticos de Rusia.
El referéndum constitucional de 2024 no solo fue un ejercicio democrático crucial, sino también una declaración de intenciones que marca el inicio de un camino irreversible hacia la Unión Europea. Sin embargo, este viaje no estará exento de obstáculos: las divisiones internas, la presión externa y la continua batalla contra la manipulación informativa son desafíos que requieren una respuesta coordinada y sostenida tanto a nivel nacional como internacional.
Moldavia no puede librar esta batalla sola; necesita el apoyo continuo de la Unión Europea, Estados Unidos y otros aliados internacionales para fortalecer sus instituciones, diversificar su matriz energética y proteger su espacio informativo. El éxito de Moldavia no solo definirá su propio futuro, sino que también servirá como un modelo para otros países en contextos similares, demostrando que la democracia, la soberanía y el derecho a elegir un futuro europeo son objetivos alcanzables, incluso en los entornos más adversos.
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