En un mundo donde la desinformación se ha convertido en una de las principales amenazas para la democracia y la seguridad nacional, España ha tomado un papel proactivo mediante el Foro Contra las Campañas de Desinformación. El documento Trabajos del Foro Contra las Campañas de Desinformación: Iniciativas 2024 recopila las acciones más relevantes llevadas a cabo este año para enfrentar este fenómeno, con un enfoque innovador y colaborativo que combina los esfuerzos de instituciones públicas, privadas y académicas.
La desinformación no es un problema nuevo, pero su impacto se ha multiplicado gracias al avance de las tecnologías digitales, incluyendo la inteligencia artificial generativa, y la creciente polarización social. Según el Foro Económico Mundial 2024, este fenómeno ocupa el primer lugar entre los riesgos globales a corto plazo, destacando por su capacidad para desestabilizar sociedades e instituciones. Este informe no solo analiza la magnitud del problema, sino que propone soluciones basadas en el conocimiento y la acción colectiva.
Introducción: una amenaza global
Desde 2021, cuando España aprobó la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN21), las campañas de desinformación se han consolidado como una prioridad en la agenda de seguridad. Este fenómeno, lejos de disminuir, ha evolucionado hacia formas más sofisticadas, utilizando técnicas como deepfakes, estrategias de monetización en redes sociales y campañas coordinadas por actores estatales y no estatales.
El contexto internacional ha agravado el problema. La guerra en Ucrania, la crisis en la franja de Gaza y otras tensiones globales han incrementado las narrativas de odio, desinformación y propaganda antioccidental. En respuesta, el Foro ha promovido un enfoque de colaboración público-privada sin precedentes, integrando actores clave como expertos en comunicación, tecnología y política, con el objetivo de fortalecer las capacidades nacionales para combatir este desafío.
Principales iniciativas del Foro.
El documento detalla ocho iniciativas principales desarrolladas a lo largo del año, estructuradas en seis capítulos. Estas iniciativas abordan desde la comprensión básica de la desinformación hasta estrategias avanzadas de ciberseguridad y regulación digital.
1. Glosario de términos sobre desinformación.
El capítulo inicial presenta un glosario con 125 términos clave relacionados con la desinformación. Este trabajo, fruto de la colaboración entre académicos y expertos del Departamento de Seguridad Nacional, busca unificar el lenguaje técnico para facilitar el análisis y la acción. Entre los términos más destacados se incluyen:
● «Fake news«: noticias fabricadas intencionadamente para manipular.
● «Manipulación algorítmica»: uso de algoritmos para amplificar narrativas falsas.
● «Deepfake«: creación de videos o audios falsificados mediante inteligencia artificial.
● «Prebunking«: estrategias preventivas para educar a la población antes de que se exponga a la desinformación.
Este glosario no solo es una herramienta para periodistas y expertos, sino que también está diseñado para mejorar la alfabetización mediática de la ciudadanía, fomentando una comprensión crítica de los contenidos digitales.
2. El Rol de los medios y la comunicación
Los medios de comunicación y las direcciones de comunicación institucional desempeñan un papel crucial como primera línea de defensa contra la desinformación.
Este capítulo detalla cómo los medios pueden actuar como freno a la difusión de información falsa, resaltando la importancia de:
● Fomentar la transparencia en el tratamiento de la información.
● Establecer canales directos de comunicación con las audiencias para resolver dudas y desmentir bulos.
● Desarrollar protocolos específicos para la gestión de crisis mediáticas en tiempos de desinformación masiva.
Se subraya, además, que tanto las empresas privadas como las instituciones públicas deben colaborar activamente para garantizar una comunicación efectiva y ética en un entorno mediático cada vez más complejo.
3. La economía de la desinformación.
Uno de los capítulos más impactantes aborda la monetización de las campañas de desinformación. Países como Rusia, China e Irán han diseñado modelos económicos que aprovechan las redes sociales, las criptomonedas y las plataformas digitales para financiar y difundir narrativas manipulativas.
Entre las tácticas analizadas destacan:
● Astroturfing: creación de movimientos falsos en redes sociales para simular apoyo público.
● Blanqueo de información: uso de intermediarios para legitimar contenidos desinformativos.
● Hack&Leak operations: filtración de información hackeada para manipular la opinión pública.
El capítulo concluye con una discusión sobre el papel de la Ley de Servicios Digitales (DSA), vigente en la Unión Europea desde 2024, como herramienta clave para combatir estas actividades.
4. Infraestructura tecnológica y ciberseguridad.
La tecnología es una de las principales aliadas en la lucha contra la desinformación. Este capítulo explora cómo los avances en ciberseguridad pueden aplicarse para mitigar los efectos de las campañas de manipulación.
Se destacan iniciativas como:
● El uso de modelos de detección predictiva para anticipar ataques informativos.
● La creación de sistemas de alerta temprana basados en inteligencia artificial.
● La implementación de estándares como STIX, que permiten compartir datos
estructurados sobre amenazas entre analistas de ciberseguridad.
Además, se propone un enfoque basado en el análisis de Tácticas, Técnicas y Procedimientos (TTP), que permite desglosar las operaciones de desinformación en etapas manejables.
5. Desinformación y discurso de odio.
El quinto capítulo analiza la relación entre la desinformación y el discurso de odio, destacando cómo estas dos amenazas interactúan para polarizar sociedades y exacerbar conflictos. A través de una conferencia interactiva organizada por el Foro, se identificaron varios
desafíos:
● La creciente normalización de mensajes extremistas en plataformas digitales.
● La dificultad de moderar contenidos que mezclan información falsa y lenguaje de odio.
● La necesidad de fortalecer la alfabetización mediática en comunidades vulnerables. Este capítulo también propone soluciones, como la promoción de narrativas positivas y la creación de marcos legales más estrictos para regular el contenido en línea.
6. Escepticismo mediático y desinformación.
El último capítulo aborda un problema clave: el escepticismo de la opinión pública hacia la desinformación. En muchos casos, la falta de confianza en los medios y las instituciones dificulta la adopción de estrategias efectivas contra este fenómeno.
Se realizaron paneles de expertos que concluyeron que es fundamental:
● Fomentar la relación entre medios y ciudadanos mediante iniciativas de
transparencia.
● Desarrollar alianzas con plataformas tecnológicas para mejorar la moderación de contenidos.
● Promover campañas de educación mediática que refuercen la capacidad crítica de la ciudadanía.
El informe subraya que la desinformación es un problema que requiere un enfoque
integral, combinando educación, regulación tecnológica y colaboración internacional. Las principales recomendaciones incluyen:
- Fomentar la alfabetización mediática: educar a la ciudadanía para que
reconozca y rechace la desinformación. - Implementar marcos regulatorios sólidos: adaptar leyes como la DSA para enfrentar nuevas tácticas de manipulación.
- Promover la colaboración público-privada: unir esfuerzos entre gobiernos, sector privado y sociedad civil para diseñar soluciones sostenibles.
El Foro destaca que este trabajo no solo tiene un impacto nacional, sino que también posiciona a España como líder internacional en la lucha contra la desinformación. Con iniciativas dinámicas y una visión de futuro, se busca construir una sociedad más informada, resiliente y comprometida con la democracia.
