En el mundo actual, la desinformación y la guerra de información se han convertido en una herramienta poderosa que puede afectar la percepción pública y la estabilidad de las naciones. Marruecos, a menudo presentado como una víctima de las noticias falsas, ha demostrado ser también un agente activo en la propagación de desinformación. Este artículo explora cómo la infosfera marroquí desempeña un papel significativo en la creación y difusión de noticias falsas, con implicaciones profundas para la seguridad nacional y regional.
La percepción de Marruecos como víctima
En entornos desinformativos, la técnica de pasar como víctima es una estrategia sofisticada que se utiliza para desviar la atención, ganar simpatía y justificar acciones cuestionables. Esta táctica implica que un actor, que puede ser un individuo, un grupo o un estado, se presenta como el blanco de ataques injustos o campañas de desinformación para obtener apoyo y deslegitimar a sus adversarios. En el contexto de los estados, esta técnica es frecuentemente empleada para consolidar el poder interno y fortalecer la posición en el ámbito internacional.
Uno de los principales mecanismos de esta técnica es la manipulación de narrativas mediáticas. Los actores que se presentan como víctimas suelen destacar incidentes específicos de desinformación dirigidos en su contra, a menudo exagerando su frecuencia y gravedad. Utilizan plataformas de medios tradicionales y redes sociales para amplificar estas narrativas, creando una percepción de que están constantemente bajo ataque. Esto no solo desvía la atención de sus propias actividades desinformativas, sino que también puede justificar medidas represivas internas bajo el pretexto de defenderse contra amenazas externas. Además, al posicionarse como víctimas, estos actores pueden deslegitimar a sus críticos y opositores, presentándolos como los verdaderos culpables de la desinformación y la inestabilidad.
En este sentido, la infosfera marroquí se ha auto señalado como uno de los países más afectados por la desinformación en el mundo árabe.
Para ello, se han valido de un informe de Misbar, un fact-checker árabe, para lanzar el tan llamativo título de “Marruecos es el tercer país del mundo árabe más atacado por noticias falsas, principalmente provenientes de la prensa estatal argelina”.
Se ha publicado tanto en redes sociales como en medios de comunicación afines con el régimen de Rabat, en varios idiomas (francés, inglés, árabe), creando la percepción internacional de que Marruecos es una víctima que lucha contra una ola de desinformación dirigida desde el exterior.
- https://www.moroccoworldnews.com/2024/07/363774/report-morocco-among-top-countries-targeted-by-fake-news-in-june-2024
- https://en.hespress.com/87690-morocco-flooded-with-fake-news-ranks-third-globally.html
- https://northafricapost.com/78671-morocco-third-most-targeted-with-fake-news-in-mena-region-study.html
Si analizamos los informes mensuales de Misbar de los últimos meses (véase uno, dos y tres), el resultado es algo que dista mucho de “esta realidad marroquí”. En ningún momento, se da esa sensación de alarmismo sobre Marruecos, a tenor de los datos presentados. De hecho, una de las imágenes refleja perfectamente la situación del análisis.
Dicha imagen resume los incidentes analizados en junio de 2024. Los principales países afectados serían:
| Yemen | 34 |
| Palestina | 29 |
| Marruecos | 15 |
| Líbano | 12 |
| Estados Unidos | 11 |
| Argelia | 10 |
| Irak | 10 |
Como puede apreciarse, Yemen y Palestina se encuentran en una horquilla muy superior y, en este caso, la diferencia entre Marruecos y “su principal adversario en acciones de guerra de información”, Argelia, es de 5 escasos incidentes.
No sólo se trata de un número muy exiguo de incidentes, las diferencias entre el resto de países, sin contar Yemen y Palestina, es mínima.
Tal y como ya se ha argumentado, al posicionarse como víctimas, estos actores pueden deslegitimar a sus críticos y opositores, presentándolos como los verdaderos culpables de la desinformación y la inestabilidad. Son muchos los casos de esta situación, pero como ejemplo paradigmático se podría señalar la siguiente publicación.
Como puede apreciarse, se trata del anuncio de un caso de censura aduciendo a una profunda ofensa religiosa. Nada más lejos de la realidad, la publicación presentaba otro tipo de ofensa, una entrevista a Mohamed Sidati, ministro de asuntos exteriores saharaui.

Este caso resulta paradigmático ya que Hespress se trata de uno de los medios designados como ejemplar en la lucha contra la desinformación en Marruecos, conforme a la “Guía de la lucha contra la desinformación”, del Alta Autoridad de la Comunicación Audiovisual.
Otro ejemplo de injerencia marroquí sobre otro país es el caso de la acción de desacreditación de la periodista siria de la Televisión de Kuwait, Ola Shafiee. Esta acción se produjo el 10 de febrero de 2024:
El objetivo de esta acción es Ola Shafiee, periodista y presentadora de Kuwait TV. Según se desprende de las interacciones, se trata de una periodista que, en determinadas ocasiones, es muy crítica con Marruecos.
El origen de esta acción es un tuit de un perfil, el mismo día:
Como puede apreciarse, nos encontraríamos ante una reacción casi inmediata, por parte de perfiles marroquíes, contra una opinión crítica hacia su país.
Evidencias de Marruecos como agente de desinformación
Después de todos los intentos por parecer una víctima de la desinformación en el contexto internacional, las evidencias indican que Marruecos también utiliza la desinformación como una herramienta estratégica. Varias investigaciones han revelado casos específicos donde la infosfera marroquí y los medios de comunicación afines han sido responsables de propagar noticias falsas con diversos objetivos, utilizando una combinación de técnicas tradicionales y digitales para difundir desinformación.
Por un lado, los periódicos y estaciones de televisión estatales publican artículos y reportajes con información manipulada para apoyar las narrativas del gobierno. Estos medios tienen un amplio alcance y una influencia significativa en la opinión pública.
Al mismo tiempo, el uso de bots y cuentas falsas en plataformas como Twitter y Facebook amplifican el alcance de las noticias falsas, creando la ilusión de apoyo popular. Estas cuentas suelen ser gestionadas por agencias de comunicación con vínculos gubernamentales y utilizan técnicas avanzadas para evitar la detección.
Ahora debemos plantearnos cómo se llega a una situación así. Para ello, nos vamos a valer de información procedente de The Freedom House. Se trata de una organización no gubernamental con sede en Washington D. C. y con oficinas en cerca de una docena de países. Conduce investigaciones y promociona la democracia, la libertad política y los derechos humanos. Se describe como “una voz clara para la democracia y libertad por el mundo”. Pues bien, si consultamos dentro de sus informes nos encontramos con lo siguiente:




Impacto en la Seguridad Nacional y Regional
Las actividades de desinformación de Marruecos tienen implicaciones significativas para la seguridad nacional y regional. A nivel interno, la propagación de noticias falsas permite al gobierno mantener un control más estricto sobre la población y suprimir voces disidentes. Las noticias falsas sobre protestas, por ejemplo el movimiento 20F, justifican medidas represivas y desvían la atención de los problemas socioeconómicos subyacentes.
A nivel regional, la desinformación dirigida a países vecinos, como Argelia y España, busca desestabilizar estos países y generar ventajas geopolíticas de Marruecos. La difusión de rumores sobre crisis políticas y sociales en Argelia no solo crea confusión y descontento, sino que también sirve para desviar la atención de los problemas internos de Marruecos. Exactamente igual con las acciones desarrolladas sobre los movimientos independentistas en España. Este enfoque estratégico refuerza la posición de Marruecos como una potencia regional que puede influir en la estabilidad de sus vecinos a través de la manipulación de la información. Guerra de información en estado puro.
Comparativa con Otros Países
Comparado con otros países en la región, Marruecos ha desarrollado una sofisticada maquinaria de desinformación que rivaliza con la de naciones más grandes. Mientras que países como Argelia también participan en actividades de desinformación, la estrategia de Marruecos es notable por su eficacia y alcance. Utilizando una combinación de medios tradicionales y nuevas tecnologías, Marruecos ha demostrado ser capaz de influir en la opinión pública y desestabilizar regiones enteras a través de la desinformación.
Por ejemplo, en comparación con Argelia, que se ha centrado en campañas de desinformación más directas y a menudo menos sofisticadas, Marruecos emplea una estrategia más integrada que incluye la manipulación de medios visuales, el uso coordinado de redes sociales y la infiltración en plataformas de comunicación populares. Esta combinación de tácticas permite a Marruecos alcanzar una audiencia más amplia y tener un impacto más profundo en la percepción pública y la estabilidad regional.
Lo hemos visto, por ejemplo, a la hora de considerar la posibilidad de apoyar un referéndum de autodeterminación de Cabo Oeste (Suráfrica), cerrando por completo esa posibilidad para el Sáhara Occidental.


Conclusión
Marruecos se presenta a menudo como una víctima de la desinformación, pero la evidencia muestra que también es un perpetrador activo de noticias falsas. Esta dualidad tiene profundas implicaciones para la seguridad nacional y regional. La capacidad de Marruecos para manipular la información tanto dentro como fuera de sus fronteras subraya la necesidad de un enfoque equilibrado en la lucha contra la desinformación.
Con estas capacidades, pensar que nuestro “vecino amigo del sur” ya no supone un riesgo para la seguridad nacional, supone, a nuestro modo de ver, un acto infantil y peligroso







